El impacto causado por la pandemia del coronavirus en la Universidade da Coruña no tuvo una traducción negativa en sus cuentas, de 2020, presentadas la semana pasada en su Consello de Goberno, ya que el superávit obtenido fue de 3,2 millones de euros, casi un millón más que el del año anterior, en el que llegó a 2,3 millones, mientras que en 2018 se situó en 2,6 millones.

“Si las previsiones fueron malas, la realidad no fue tan mala”, señala el gerente de la institución académica, Ramón del Valle, ya que había advertido tras el inicio de la pandemia que los resultados económicos de 2020 serían negativos a causa de los problemas causados por la compleja situación sanitaria, pero que considera que la Universidade “dio una respuesta buena, tanto desde el punto de vista administrativo como del académico y económico,” porque supo “adaptarse a las circunstancias del entorno”.

Para Del Valle, la reacción de la comunidad universitaria a los problemas causados por la pandemia tuvo más valor porque se produjo “de un día para otro” e hizo posible pasar de forma inmediata “de la presencia absoluta a la no presencialidad” en el campo docente, mientras que el personal de administración y servicios fue capaz de llevar a cabo todas sus tareas mediante el teletrabajo, por lo que el equipo rectoral se muestra “razonablemente satisfecho” del resultado obtenido.

Las nuevas necesidades creadas por el COVID-19 fueron costeadas en parte con los fondos proporcionados a la Universidade por la Xunta, que a su vez los recibió del Estado, y que sumaron 1,8 millones. El destino de estos recursos fueron gastos sanitarios como el refuerzo de limpieza y desinfección en las instalaciones universitarias o la adquisición de mascarillas, la digitalización de la actividad universitaria mediante la compra de aparatos y aplicaciones informáticas para el ámbito académico y el administrativo, así como la adaptación de los edificios a la situación de la pandemia tras el fin del confinamiento, ya que hubo que hacer obras de reforma en algunos de ellos.

El gerente destaca que la recepción de estos fondos por las tres universidades gallegas fue rápida en comparación con las de otras comunidades autónomas, pero que la pandemia generó muchos más gastos que no pudieron ser cubiertos con esas aportaciones, al igual que la reducción de los ingresos, de la institución. Entre ellos figuran los que percibía la Universidade por el alquiler de espacios como el Paraninfo para la realización de actos o de los centros académicos para la celebración de oposiciones, que le ocasionó una disminución de más de 300.000 euros menos. Los ingresos por los másteres ofertados en el curso 2020-21 fueron de 1,2 millones y, aunque la Xunta anunció al rectorado que los compensaría, aún no lo ha hecho.

Otra de las fuentes de ingresos que se vio afectada en 2020 fueron las tasas académicas , que cayeron en 1,3 millones de euros por el descenso en la matriculación, ya de los 15,7 millones obtenidos por este concepto en 2019 se pasó al año siguiente a 14,4 millones. Del Valle relaciona esta caída con la disminución de la población que afecta a la comunidad gallega y que se produjo también en los años anteriores, aunque también destaca que en el curso 2020-21 la matrícula de alumnos aumentó, fenómeno que atribuye al atractivo de las nuevas titulaciones implantadas, como Gestión de la Moda, Nanotecnología y Videjuegos, así como a la incorporación de la de Turismo como grado propio y con una matrícula pública, lo que permitió duplicar el número de alumnos que tenía cuando se impartía en una escuela privada adscrita a la Universidade.

Para el próximo curso el rectorado no prevé que haya que efectuar gastos sanitarios especiales a causa de la pandemia tras los que se llevaron a cabo en el anterior, aunque Ramón del Valle asegura que “se avanzará en la digitalización porque la adaptación realizada se va a consolidar”. En su opinión, se trata de “un avance imparable e inevitable por los tiempos” que fue “incentivado por la pandemia”, de la que considera que demostró que no puede ser dejada de lado.

Para progresar en la senda abierta en este campo, A Coruña recibirá más de un millón de euros el próximo curso del fondo creado para este fin por el Ministerio de Universidades, que está dotado con 76,85 millones. Del Valle añade que el rectorado ha preparado ya el protocolo de prevención de riesgos para los centros académicos para el próximo curso, del que explica que es “prácticamente el mismo que el del anterior”, por lo que el mayor cambio será la distancia de seguridad entre los miembros de la comunidad universitaria que se establecerá, que seguirá los criterios establecidos por la Conferencia de Rectores y del que se espera que tenga el mismo éxito que en el curso recién terminado, en el que estima que hubo una “respuesta excelente de los centros y el alumnado”.

Las obras de eficiencia energética realizadas en seis edificios supusieron una inversión de 2,6 millones

Los proyectos de eficiencia energética realizados en seis edificios de la Universidade fueron la inversión más destacada que se realizó, ya que alcanzó los 2,6 millones, de los que 2,2 millones fueron aportados por el Instituto Enerxético de Galicia gracias a los fondos europeos. Ramón del Valle destaca que la falta de recursos impide a la institución acometer este tipo de actuaciones con sus propios medios, por lo que debe recurrir siempre a este tipo de ayudas de las administraciones. Las obras se realizaron en el edificio Normal del campus de Riazor, la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del campus de A Zapateira —en las que se sustituyeron sus cubiertas—, el edificio del rectorado —en el que se instaló un nuevo sistema de climatización e iluminación—, el pabellón de deportes del campus de Elviña, la Escuela Politécnica Superior y la Facultad de Humanidades y Documentación del campus de Ferrol. Los trabajos permitirán obtener un ahorro de energía primaria no renovable del 25%, aunque en algunos centros podrá llegar al 48%. Estas mejoras harán posible evitar la emisión de 706 toneladas de dióxido de carbono al año y generar un ahorro económico de 240.000 euros cada año a la Universidade. El gerente destaca que las actuaciones realizadas no solo generan estos beneficios ambientales, sino que también mejoran el confort de los universitarios, ya que la nueva iluminación instalada en los centros ha recibido una acogida muy favorable. Del Valle pone de relieve que los fondos para el mantenimiento de todas sus instalaciones que dispone la Universidade son de 1,1 millones, frente a 138 millones de gastos al año, por lo que esa cantidad solo permite atender las intervenciones más urgentes y obliga al equipo rectoral a solicitar fondos de otras administraciones, lo que exige mucho trabajo de preparación de proyectos y de gestiones con las instituciones.