La Policía Nacional entregó ayer a la titular del Juzgado de Instrucción Número 8, encargada de la investigación del crimen del joven Samuel Luiz Muñiz, dos informes de ADN que “implican directamente” a los dos primeros detenidos en la muerte del joven de Meicende.

Uno de los detenidos por el crimen de Samuel. | // VÍCTOR ECHAVE

Estos dos sospechosos son el chico que estaba con su novia —que también fue detenida, aunque está en libertad con obligación de comparecer en el juzgado— y que increpó a Samuel y a su amiga Lina cuando ellos estaban haciendo una videollamada con otra joven; y el amigo que se unió al enfrentamiento e hizo un mataleón —un agarre por el cuello desde atrás— a Samuel, que lo tiró al suelo.

Según explicó ayer el comisario jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial de A Coruña, Pedro Ramón Agudo, los análisis de ADN realizados tanto al cuerpo de Samuel Luiz, como a su ropa y a una botella de cristal, revelan que estos dos detenidos —ambos varones, mayores de edad, vecinos de A Coruña y sin antecedentes— participaron en la brutal agresión a Samuel Luiz y también a Ibrahima, el hombre senegalés que intentó defender a la víctima, incluso poniendo su cuerpo entre los agresores y el joven. Por esta razón, a los procesados se les investiga no solo por su supuesta participación en un delito consumado contra la integridad física, por acabar con la vida de Samuel Luiz, sino también por el mismo delito en grado de tentativa, al haber agredido a Ibrahima en repetidas ocasiones, ya que pudo haber fallecido a consecuencia de los golpes recibidos.

A pesar de que la instructora del caso levantó ayer el secreto de sumario, y de que las partes pueden conocer ya las investigaciones realizadas para esclarecer el caso, la Policía Nacional recordó ayer que la investigación sigue abierta y que no descarta nuevas detenciones basadas en el análisis de las diligencias practicadas.

El secreto de sumario se levantó ayer después de que la instructora del caso tratase de hacerlo el pasado 14 de julio. Entonces, la Fiscalía recurrió la decisión ante la Audiencia Provincial que, el 20 de julio, falló a favor de que las diligencias siguiesen siendo secretas.

Samuel fue golpeado con un objeto metálico y con una botella durante seis minutos de agresión Agencia ATLAS | EP

La agresión. Se desarrolló en dos partes y durante seis minutos, desde las 2.58 horas hasta las 3.04 de la madrugada del 2 al 3 de julio. Samuel y su amiga Lina estaban en el paseo de Riazor realizando una videollamada, después de haber salido del pub El Andén, cuando el primer detenido, que iba con su novia, les increpó porque pensaba que estaba grabándolos a ellos. Este joven había sido expulsado del mismo local en el que estuvieron Samuel y Lina por discutir con su pareja, aunque después, según reveló Agudo, les permitieron volver a entrar. En este punto, las declaraciones de las amigas de la víctima, que resultaron clave para la investigación, tanto de Lina, como de la chica que estaba al otro lado del teléfono, recogen que este joven le llamó “maricón” a Samuel. Tras este primer enfrentamiento, el segundo detenido agredió a Samuel y lo tiró al suelo haciéndole un “mataleón”. Ibrahima —acompañado de su amigo Magatte— intentó defender a Samuel, incluso poniendo en peligro su vida. Tras este primer ataque, un grupo de personas persiguió a Samuel cuando ya había cruzado la calle y se encontraba caminando solo por la avenida de Buenos Aires, a la altura del número 2. Entonces le propinaron la paliza mortal. La Policía Nacional tras la rueda de prensa, añadió que uno de los agresores “que daba patadas a la víctima” portaba en su mano una navaja, según los testigos.

Los detenidos y sus cargos. La Policía Nacional arrestó a seis personas, de entre 16 y 25 años. Primero al joven que iba con su novia, a ella, y a su amigo, el día 6; después a otro chico, el 7 y, finalmente, a dos menores. Ambos están ingresados en un centro de menores —aunque uno de ellos está a punto de cumplir los 18— desde el 9 de julio. Uno de ellos, según explicó Agudo, tiene antecedentes, aunque por hechos diferentes a los que se le imputan ahora. El cuarto detenido, un varón mayor de edad y también vecino de A Coruña, es sospechoso no solo de haber participado en la agresión mortal a Samuel sino también de haberse llevado el móvil de la víctima. Este procesado, defendido por el letrado José Ramón Sierra, aseguró en su traslado a Teixeiro ante los medios de comunicación que era “inocente”. Defiende, además, que se encontró el teléfono. Los tres varones están en prisión provisional —comunicada y sin fianza— desde el día 9 de julio, al apreciar la jueza que existía riesgo de fuga y de destrucción de pruebas. La chica salió en libertad tras prestar declaración, aunque tiene que comparecer periódicamente en el Juzgado. A todos ellos se les investiga por su supuesta participación en la agresión mortal a Samuel y también por un delito contra la integridad física en grado de tentativa por haber propinado supuestamente golpes también a Ibrahima, que pudieron acabar con su vida. La Policía Nacional no descarta que se produzcan más detenciones tras analizar las pruebas del caso, toda vez que no está cerrado. Será la jueza la que califique los hechos y determine de qué se les acusa, aunque Agudo aseguró ayer que “los que están detenidos han tenido una responsabilidad directa” en la muerte de Samuel Luiz, por lo que el crimen podría ser calificado de homicidio o asesinato.

El papel de la chica en la agresión. Agudo comentó ayer que, si hubiese tenido una participación activa en la pelea “estaría en prisión” y aseguró que tienen indicios y pruebas de que actuó como “encubridora” de los hechos. A pesar de que ni el delegado del Gobierno ni los mandos del 091 hicieron más referencias a la participación de la joven en la comparecencia ante los medios de comunicación, la Policía Nacional añadió en su nota que la chica empujó a Lina, la amiga de Samuel, haciéndola caer al suelo y “alentaba” al joven que había iniciado la agresión a Samuel para que “continuara”.

Los objetos implicados en la agresión. La autopsia revela que Samuel Luiz falleció a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico derivado de haber recibido múltiples contusiones. Durante las primeras pesquisas, los agentes hablaban de puñetazos y patadas sin que hubiesen mediado armas ni objetos, sin embargo, ayer, tras el levantamiento del secreto de sumario, que contiene también la autopsia de Samuel, Agudo amplió esta información. “Trabajamos con dos tesis, una es de un objeto metálico y estamos a la espera de la resolución de ADN, y otra es una botella de cristal, que ya puedo confirmar que sí”, reveló ayer Agudo. Los investigadores creen que se utilizó para agredir a la víctima y que, o bien se rompió contra su cuerpo o se quebró al caer al suelo tras haberle propinado uno o más golpes a Samuel con ella. Por ahora, los informes de los resultados de ADN que la Policía Nacional ha entregado al Juzgado solo señalan directamente a dos de los detenidos, aunque Agudo aclaró que están a la espera de más análisis, ya que hay “una prenda de ropa en la que aparecen más perfiles”, pero aún están a la espera de su resultado, por lo que estas pruebas podrían situar a más personas en la agresión. El delegado del Gobierno, José Miñones, reiteró ayer que la investigación sigue abierta, a pesar de que se haya levantado el secreto de sumario.

La investigación y su desarrollo. La Policía Nacional compuso un “equipo multidisciplinar”, que trabajó “aislado” para intentar esclarecer este crimen que, según calificó Agudo, fue “muy difícil”. En este operativo trabajaron investigadores de la Policía Judicial, de la Policía Científica y un especialista en redes sociales y delitos tecnológicos. El análisis de la redes sociales ayudó “en un primer momento” a la identificación de los sospechosos. Los agentes siguen todavía con este examen de las pruebas, por lo que, en “treinta o cuarenta días” sabrán si aportan más información. Para los investigadores, fue de vital importancia la “reconstrucción de los hechos” realizada al día siguiente del fallecimiento de Samuel, basada en los primeros testimonios.

El detonante. Los investigadores, tras analizar las pruebas y los testimonios, concluyen que no sucedió nada en el local El Andén, al que tanto víctima como agresores acudieron, en la que era la segunda noche en la que estaba abierto el ocio nocturno en la ciudad después del levantamiento del estado de alarma. Tanto víctimas como detenidos explicaron que el primer encontronazo se produjo por la videollamada. “No hay nada que motive la agresión posterior”, relató Agudo. A preguntas de este diario explicó que fue una “vista panorámica” lo que molestó al primer detenido, el que iba con su novia. “A partir de las imprecaciones, se produce la agresión, el detenido número dos es el primero en participar, saliendo del local para apoyar a su amigo y le realiza a Samuel un mataleón”, comentó Agudo. Cuando el joven estaba ya en el suelo, “le empezaron a agredir los dos”.

Autores materiales. Para los investigadores está claro que no se puede hablar de un único autor material de los hechos sino que son “varios”. “Descartamos un único golpe”, puntualizó Agudo en su comparecencia, ya que la autopsia habla “de varios golpes” que derivan en el traumatismo craneoencefálico que causó la muerte al joven de Meicende. “Son múltiples golpes. Son seis minutos terribles en los que es perseguido, donde Ibrahima, incluso, cruza la calle para poder protegerlo. Hasta en esos momentos, cuando cruza la calle, recibe golpes también”, relató Agudo.

Las pruebas. El crimen se produjo cuando había en la calle mucha gente, por lo que, por ahora, los agentes cuentan con el testimonio de 41 personas, entre ellas, las detenidas y las amigas de Samuel. Los agentes trabajan también con imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, material gráfico tomado con móviles de particulares, información en redes sociales y el registro de la vivienda de uno de los menores —el que tiene antecedentes— en el que se encontraron “objetos metálicos”, de los que se incautaron para poder analizarlos. A pesar de que trascendió hace semanas que se había encontrado un puño americano en este registro, Agudo lo negó ayer. Los investigadores examinaron también los móviles de los seis detenidos. A preguntas de este diario, Agudo aclaró que sus dueños habían borrado las conversaciones mantenidas tras la pelea, así como publicaciones en redes sociales. Es por ello por lo que en un periodo de entre “treinta y cuarenta días”, esperan contar con más información sobre los momentos posteriores a la paliza mortal. Los investigadores cuentan también con los análisis de ADN realizados al cuerpo de Samuel, a una botella de cristal y a la ropa del fallecido En estos análisis fue donde aparecieron los rastros genéticos de los dos principales sospechosos.

La actitud de los detenidos tras ser arrestados. Agudo aseguró que la colaboración había sido “nula”, salvo en el caso del cuarto detenido —al que se le imputa apropiación indebida—. “Se presenta a testificar en un primer momento y luego, evidentemente, no dice la verdad”, relató Agudo. “Los detenidos querían declarar pero al entrevistarse con sus letrados, evidentemente, no lo hacen, con lo cual, la declaración se hace en sede judicial”, comentó Agudo. Cuando pasaron a disposición judicial, ninguno de los mayores de edad se acogió a su derecho a no declarar y todos contestaron a las preguntas de sus abogados, excepto el cuarto detenido, que respondió a las preguntas que le formularon todas las partes. En esta primera declaración, ninguno de los sospechosos reconoció haber pegado a Samuel.

Posible delito de odio. El delegado del Gobierno recordó que será la jueza la que decida qué cargos se le imputan a los acusados. En las declaraciones de las amigas de la víctima consta que los agresores llamaron “maricón” a Samuel. Preguntado por este diario, Agudo aclaró que agresores y víctima no se conocían de antes. En todo caso, el jefe superior de Policía de Galicia, José Luis Balseiro, aseguró que no se había cerrado esa línea de investigación, como sí que se clausuraron otras, como la de que hubiese mediado un delito contra la sanidad pública, por ejemplo. “Esto fue algo que fue aflorando con el paso del tiempo en función de las testificales y otras pruebas. No está finalizada la aportación de elementos a la investigación y hemos trabajado con exquisitez la motivación de la agresión, el posible conocimiento previo de víctimas y autores a fin de esclarecer esa motivación. A fecha de hoy no la tenemos verificada y comprobada [esa motivación], si bien hay que decir que estamos abiertos y no hemos cerrado las líneas de esa circunstancia tan importante y tan concreta. Seguimos trabajando esas líneas porque hay elementos que complementan y enriquecen las distintas líneas de investigación del posible delito de odio”, relató Balseiro. Tras la brutal paliza a Samuel, se realizaron diversos actos no solo en la ciudad, sino también en otras localidades de España y del mundo, en contra de los ataques a los miembros del colectivo LGBT.

El crimen de Samuel, un antes y un después

Para el comisario jefe de la Brigada Provincial de la Policía Judicial, Pedro Ramón Agudo, hay “un antes y un después” en la paliza mortal a Samuel Luiz, en la ciudad porque supone que “personas que no tienen antecedentes” —salvo uno de los menores, aunque su historial no tiene que ver con estos hechos—, “son capaces de cometer una agresión que se convierte en una eliminación, en la eliminación de un ser humano”. Agudo quiso distanciar esta agresión de la de Amorebieta, en la que se produjo también una paliza en grupo a un joven. “En este caso son personas delincuentes, que se dedican a esto, a robar y que pueden, en un determinado momento, atentar contra la vida de las personas”, comentó, toda vez que, en la calle, cuando se produjeron los hechos había muchas personas y no intentaron, salvo Ibrahima y Magatte, mediar para evitar la brutal paliza a Samuel. Los dos senegaleses recibieron la semana pasada un permiso de residencia y de trabajo por un año por su comportamiento.