En el nuevo edificio de la Autoridad Portuaria, en el muelle de San Diego, hay una habitación grande, con una mesa corrida y sillas que, en su puerta, anuncia que ahí se debatirán temas importantes. Sala de crisis, se puede leer en la plaquita que hay al lado de la entrada. Está justo al lado de la sala de pantallas, en la que los trabajadores reciben las imágenes de más de un centenar de cámaras de seguridad instaladas para controlar los accesos. En la entrada del edificio hay también una linterna de un faro que, por ahora, no tiene distintivo, por lo que, para los visitantes ocasionales es una incógnita su procedencia.