Las deudas que las empresas de transporte y las que poseen o poseían establecimientos comerciales en su interior hacen que la estación de autobuses cerrara el año 2020 con una deuda de 946.109 euros, que contrasta con los 152.616 euros que obtuvo como ingresos a lo largo de ese periodo, según figura en la liquidación de sus cuentas aprobada por el Concello, que no pudo informar si durante este año alguna de las cantidades adeudadas ha sido saldada.

Más de la mitad de esa deuda, 509.811 euros, corresponde a las concesionarias de los locales comerciales situados en el vestíbulo del complejo, especialmente de la que explotaba la cafetería, ya que Bus Coruña, que entró en concurso de acreedores en 2014 y dejó de gestionar el establecimiento desde ese año, adeudaba al Concello 371.539 euros. Esa deuda por el impago del canon fue precisamente la razón por la que se le retiró la concesión, decisión que la empresa recurrió al año siguiente pero que fue confirmada por el Gobierno local.

Tras el cierre de la cafetería, el local fue destinado por el Gobierno local de Marea Atlántica a albergar la Oficina de Rehabilitación, situada hasta entonces en el edificio de Los Cantones Village, aunque esta ubicación es provisional, ya que el Ejecutivo socialista pretende trasladarla a la Fábrica de Tabacos cuando se reforme la parte del inmueble que gestionará el Concello.

También en 2014 cerraron dos negocios que eran explotados por la misma empresa: el quiosco de prensa y el despacho de loterías y quinielas. A pesar de los siete años transcurridos desde su marcha de la estación, el antiguo concesionario aún debía 22.757 euros al Concello al inicio de 2021. Otro establecimiento que cerró sus puertas en la estación, la sala de juegos recreativos, también figura como deudora en la liquidación de 2020 y con una cantidad de 97.093 euros.

A esta relación de deudores hay que añadir la de 23 empresas de autobuses que utilizan los servicios de la estación y que al comienzo de este año acumulaban una deuda de 436.297 euros. La cantidad más importante correspondía a la de la Compañía Metropolitana de Transporte de A Coruña, extinguida hoy en día y que adeudaba 151.411 euros según la liquidación.

La estación de autobuses será trasladada en los próximos años al edificio que se construirá junto a la terminal del ferrocarril de San Cristóbal para formar parte del complejo de la intermodal. Su futuro es una incógnita una vez que deje de desarrollar su función actual, ya que tanto el Concello como la Xunta se atribuyen la propiedad del complejo, que fue construido en los años setenta por el Estado y luego transferido a la administración autonómica, aunque su gestión corresponde a la municipal.

Ambas administraciones han dejado de lado esta disputa hasta que se construya la intermodal. El plan general de urbanismo prevé que la terminal de autobuses albergue equipamientos que ocuparían 9.106 metros cuadrados, mientras que el resto de la superficie se destinaría a zona verde.