La presencia de numerosos paseantes y niños que jugaban en las inmediaciones no afectó al hombre que ayer se dedicó a efectuar ejercicios gimnásticos en el parque de Vioño no solo ataviado con ropa deportiva, sino además acompañado por un equipo de música y utilizando diferentes aparatos para llevar a cabo la actividad física. La zona verde se convirtió así en un gimnasio improvisado para este aficionado al deporte que parece carecer de complejos.