El Centro de Innovación Tecnológica en edificación e ingeniería Civil (Citeec) es una joya escondida en el campus de Elviña. Laboratorios de hidráulica, construcción, simuladores de lluvia y hasta una megaprensa ayudan, tras las puertas del centro de investigación, a comprobar en miniatura los efectos de los fenómenos del mundo exterior, con el fin de hallar soluciones a problemas cotidianos que luego puedan extrapolarse a la vida real.

Ahora, investigadores de toda Europa podrán aprovechar las potencialidades de su privilegiado equipamiento gracias al proyecto europeo Co-UDlabs, en el que participa el Grupo de Ingeniería del Agua y del Medio Ambiente (Geama) de la Universidade da Coruña, y que tiene como objetivo crear una red europea de laboratorios y grandes instalaciones vinculadas al drenaje urbano, así como analizar los principales problemas de los sistemas de saneamiento. El Citeec es uno de esos grandes laboratorios. “Tenemos un simulador de precipitaciones a escala. Hay una calle y un barrio compuesto por cuatro bloques de edificios”, explica José Anta, integrante del Geama junto con , Joaquín Suárez, Jerónimo Puertas y Luis Cea. Gracias a esta tecnología, se puede analizar cómo la lluvia cae en las calles, como se moviliza y penetra en la red.

Una forma de probar equipos nuevos y resolver problemas prácticos del día a día relacionados con la red de saneamiento. Una tecnología que pondrán en manos de miembros de la comunidad científica, operadores de la industria y administraciones con el fin de observar estas coyunturas y ponerles remedio. Desde el Citeec, donde se encuentra el segundo simulador de estas características más grande del mundo, se podrán diseñar nuevas estrategias para reducir la contaminación de los ríos, el riesgo de inundaciones o estudiar el envejecimiento de la red. Una cruzada en la que es necesaria la cooperación de todos los implicados. “Necesitamos que lo vean administraciones y operadores, porque queremos resolver problemas reales”, insiste Anta.

Además, los investigadores coruñeses pondrán a disposición del proyecto, en el que colaboran profesionales de siete países distintos, la plataforma de ensayos con agua residual real de la Depuradora de Bens, operada a través de un acuerdo de colaboración entre Emalcsa, la Depuradora y la Universidad. “Tenemos ahí un canal de ensayos que se alimenta con agua residual real. Podemos probar distintos tipos de tuberías para ver cómo se acumula el sedimento o qué procesos químicos ocurren dentro de este sedimento”, ejemplifica el investigador.

El trabajo común de los nueve socios del proyecto, que recibe una financiación europea de 5 millones, permite “cubrir el abanico de problemas” de los sistemas de saneamiento y drenaje y así hallar soluciones eficientes. “Desde que el agua de lluvia cae y hasta que llega a la depuradora, tenemos la capacidad de analizar todo, y ofrecer ese análisis al público”, añade.