Para honrar a los esenciales

La escultura ‘Xente’, del artista Emilio Celeiro, rinde homenaje al personal sanitario en los jardines de Méndez Núñez

Emilio Celeiro, junto a la escultura ‘Xente’, con miembros de su familia y la alcaldesa.   | // VÍCTOR ECHAVE

Emilio Celeiro, junto a la escultura ‘Xente’, con miembros de su familia y la alcaldesa. | // VÍCTOR ECHAVE / mARTA oTERO mAYÁN

El personal sanitario vivió, desde marzo del año pasado, uno de sus mayores retos profesionales conteniendo el avance de la pandemia en los hospitales y los centros de salud, que, en muchas ocasiones, rozaron el colapso. El Concello y el escultor Emilio Celeiro los homenajean con una estatua instalada en los jardines de Méndez Núñez, que significa mucho más de lo que se ve a simple vista. La pieza, titulada Xente y descubierta ayer, fue elaborada por el artista en los años 90, e inicialmente rendía tributo al Camino de Santiago.

Hace pocos meses cobró un nuevo significado. Fue cuando su autor, a sus 93 años, contrajo el COVID. “Estuve en el hospital, y cuando salí, vi que lo merecían [el homenaje] tanto los médicos como las enfermeras. A pesar del trabajo que tenían, nos trataban estupendamente. Una de ellas me llamaba ‘meu rei’, yo la llamaba ‘miña reina”, recordó ayer con cariño Celeiro, ante su obra.

La escultura fue elaborada en granito para una exposición llamada Galicia, terra mítica. En su momento estuvo instalada frente al castillo de San Antón, aunque, desde hace unos años, descansaba en el taller de Celeiro, a la espera de un destino a la altura. “Cuando mi padre enfermó y tuvo esa buena atención de los sanitarios, no podíamos ir a visitarle. Hacíamos videoconferencias. La gente lo trató muy bien, y él quería hacerles un homenaje. Quiso donar la escultura para compartirla con toda la ciudad”, comenta su hijo, Sergio.

La escultura ocupa ahora un lugar de honor en los jardines, frente a la comisaría de Policía, y está precedida por una placa con versos del autor, que rinde homenaje a toda esa gente anónima que uno se encuentra en el camino. “Un camiño sen xente deixa de ser camiño”, reza la inscripción, con respecto a esa labor imprescindible del personal sanitario, sin cuyo sacrificio el virus se habría cobrado más vidas. En el acto estuvo acompañado por miembros de su familia, vecinos de la ciudad y autoridades como la alcaldesa, Inés Rey, y representantes de todos los grupos políticos de la corporación municipal.

“Esta ciudad tiene que agradecer a Emilio Celeiro y a su familia su generosidad. Conscientes de la importancia que tiene para la sociedad el mensaje que tiene esta obra, la donaron a la ciudad para que todos podamos disfrutar de ella. Un auténtico ejemplo de como hacer ciudad”, señaló la alcaldesa. La regidora señaló que la obra cumple, desde el momento de la instalación, un doble homenaje: al personal sanitario, por un lado, y al propio Emilio Celeiro, uno de los escultores coruñeses más reconocidos, por otro.