Como tesoros que uno busca pero no encuentra salvo que tenga un mapa mágico. Como los horrocruxes de Harry Potter o las gemas del infinito de los cómics de Marvel. Así son los mosaicos de Xerión que desde hace semanas se pueden ver por la ciudad. Al principio, aparecían y, acto seguido, desaparecían. De ahí el misterio. La admiración. El disfrute. Ahora parece que duran más en algunas calles. Siguen naciendo mosaicos, algunos incluso enmarcados. Pero Xerión también evoluciona. Como un Pokemon. Y esos cambios también se ven por la calle y por las redes. Un Xerión hecho con cintas sobre una valla o fruto de una tarde de ganchillo. Todo vale para mantenerlo vivo.