El Ayuntamiento, a propuesta de la Asociación de vecinos Castrillón-Urbanización Soto IAR, ponía el nombre de Rafael Bárez Vázquez a la calle “B” de la Urbanización Soto. Rafa “había decidido quedarse” en el barrio en el que había morado los últimos años de su vida. Era el 16 de mayo de 2001. Bárez había fallecido el 6 de mayo de 1996 a la temprana edad de 50 años. “¡Despido improcedente!”, sentenció Manolo Rivas, en el homenaje del Forum y el busto del Parque José Martí de Perillo reza: “Abogado laboralista. El tiempo no nos hará olvidar tu lucha por un mundo más humano, más justo y en libertad”.

En unos días concluirá la “Humanización de la Calle Rafael Bárez Vázquez” y será una calle acorde con su trayectoria. Una propuesta de la entidad vecinal aceptada por el gobierno de Xulio Ferreiro y que se ejecuta por el de Inés Rey, que también ha incorporado con gusto que se ubique un monolito.

Es posible que se desconozca el papel que, para el Castrillón-Urbanización Soto, desempeñó Bárez como primer Concejal de Urbanismo de la democracia. Al asumir el cargo no teníamos ni un metro cuadrado de espacios libres, equipamientos o zonas verdes. En diálogo con la entidad vecinal, se hizo un diseño que quedó plasmado en el primer PGOM de la democracia.

Se perfiló un barrio rodeado de dos grandes parques, Eirís y Oza, y un espacio público central de unión de dos ámbitos que vivían casi de espaldas, Castrillón y Urbanización Soto, constituido por Plaza Pablo Iglesias, centro cívico, biblioteca, colegio y centro de salud, que luego hubo que trasladar a otra zona. ¡Objetivo conseguido!

Se contemplaba también la ubicación de equipamientos, espacios libres y zonas verdes que, con los años, se fueron realizando como plaza de la Concordia, instituto y polideportivo, escuela infantil, centro comercial y equipamiento deportivo, que aún no disfrutamos, y quedan por concretar 9.000 metros cuadrados de equipamiento, detrás del instituto o 6.000 metros cuadrados destinados a plaza entre Antonio Ríos y Concordia.

El PGOM diseñó un barrio con plazas interiores de manzana como propuesta urbanística para evitar la colmatación de edificios y ganar espacios libres. Posiblemente, seamos el barrio con un mayor número de plazas, tanto en relación con el territorio como con el número de habitantes. En definitiva, el barrio ha estado marcado, y lo seguirá estando, por la impronta de Rafael Bárez.

Termino con un aspecto de su personalidad menos conocida: su faceta de poeta que se manifiesta en su libro Poemas del diez de marzo” (escritos desde la cárcel) (Ed. 2017 financiada por entidades y amigos). Un breve poema dice: “Venid a registrarme. Llevo dentro un arsenal secreto de poemas”.