La soprano Laura del Río acompañará hoy a la Orquestra de Cámara Galega en el concierto que la formación y la Fundación Rogelio Groba ofrecen, a las 20.30 horas, en la sede de la Fundación Barrié.

Llevan hoy a A Coruña un concierto con el que buscan enganchar a niños y mayores. ¿Cómo se rompe esa brecha generacional que hay en torno a la ópera”

La cuestión es no pensar que hay ni edad ni nada, porque la música es tan global que ha estado presente desde la Prehistoria, sin edad, generación o estrato social. Es una cosa tan bonita que cualquier persona puede disfrutarla.

Usted comenta que le impresiona, por ejemplo, la situación en Austria: entradas con precio accesible y butacas llenas siempre.

Sí, depende de cómo está integrada la música o la cultura en cada zona. Luego, depende del estilo, será un poco más fácil o no, porque allí hacen un trabajo desde las escuelas. Quizá es un poco más fácil al principio, porque cuando la gente llega a los conciertos, la música le traspasa. Es un poco diferente según el país.

Usted es el ejemplo: la pasión por la música le llegó muy joven.

La verdad es que empecé ya tarde con el piano, a los 13 años, que para esa edad ya es tarde. Hice Arquitectura y luego me dediqué al canto. Me di cuenta de que la música era mi pasión, con lo que me sentía más llena y podía sacar todo mi potencial.

Supongo que, en términos musicales, empezar a los 13 ya es tarde.

Exacto, porque luego te tiene que cambiar la voz. Yo seguí haciendo Arquitectura, por eso empecé más tarde en el canto profesional.

A este concierto llevan un repertorio novedoso. ¿Con qué sorprenderán a los asistentes?

Sí, totalmente diferente. Para este concierto hemos querido hacer un repertorio más navideño para la ocasión, con arias de ópera y alguna canción en italiano. Hay una de Puccini con un sonido de La bohème que también es operístico, pero a través de la canción, entonces será ópera italiana. A mí me encanta cantar música gallega y española, pero pensamos que encajaba bien un repertorio más navideño. Espero que el público lo disfrute como nosotros. Con la Orquesta de Cámara es una maravilla trabajar.

Son viejos conocidos.

Sí. Desde que nos conocimos en Fuerteventura, conectamos desde el minuto uno. Nos mirábamos y era un disfrutar conjunto que no siempre pasa, pero que, cuando sucede, es precioso.

¿Percibe el público la conexión entre el solista y los instrumentos?

Yo creo que el público lo ve desde que pisas el escenario. La mirada que tienes con el director y con la orquesta. Lástima las mascarillas, pero ya en los ojos se ve si hay conexión. Luego, en la música, también se ve: las esperas, los silencios. Con ellos la hay, por eso es mucho más fácil hacer música.

De usted se dice que es una soprano que rompe todos los tópicos de la ópera. ¿Cuáles son?

Sí, soy una soprano un poco atípica, sí. Tengo la voz de soprano lírica, pero tengo un rango muy amplio, entonces tengo un color más redondo, con muchos armónicos, un poco más oscuro. Me permite llegar a la zona de los graves, pero la zona de los agudos están clavados también. Es un tema también actoral, que tenemos que desarrollar unos más que otros. Supongo que lo debo tener desarrollado, porque tengo, en el teatro Liceo, una gala lírica haciendo de presentadora de la gala junto con la Orquesta Filarmónica. Supongo que me han contratado por ambas facetas, para encaminar una gala no solamente cantada sino a través de la voz hablada.