La vacunación infantil contra el COVID-19 arrancó en el área sanitaria de A Coruña y Cee el 22 de diciembre, con largas colas en Expocoruña. La coordinadora de vacunación en Ifeco, Ana Ares, recuerda fijarse en la cara de los niños y niñas que esperaban junto a sus padres para vacunarse, pero no sabría decir quiénes aguardaban a ser llamados con mayor nerviosismo: “Quizá estaban más preocupados los adultos. Pese a que a los jóvenes no les gusta el pinchazo, les agrada el hecho de ver que hacen lo mismo que los mayores, que ya se han inmunizado contra el COVID”.

A la salida de Expocoruña, se sitúa un gran tablón donde los niños y niñas que ya han recibido la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 pueden dejar sus mensajes y hacerse un selfie. Entre las cientos de notas de colores que adornan estos días el recinto, se pueden leer mensajes para todos los gustos.

Por ejemplo, Felipe asegura que el “mejor regalo de las Navidades” no se lo ha traído Papá Noel sino “las enfermeras y enfermeros” que han hecho posible que esté “inmunizado contra el maldito virus” y que pueda disfrutar en Nochevieja con su “yaya”. En la misma línea están las palabras de agradecimiento de Marcos, que felicita “la labor hercúlea de todo el equipo sanitario”.

También llama la atención un mensaje, de autor anónimo, que quiere resaltar el trabajo de los sanitarios de Expocoruña. “Que la pandemia sirva para que se vea el trabajo tan importante que hacéis”, dice. En el muro también pueden encontrarse mensajes más singulares, como el de Julia: “Si me muero mañana, dedidle a mi madre que la quiero”.

Más o menos sentidos, Ana Ares cuenta que las palabras de los más pequeños de la casa les “han dado la ilusión para ver que se puede vencer a la pandemia”, contra la que luchan desde hace un año. “Llevamos un año con la vacunación, que empezó en las residencias sociosanitarias. El personal que se encuentra aquí, en ocasiones, necesita sentir el aliento de la ciudadanía y estas notas nos han dado la ilusión para ver que se puede vencer a la pandemia”, afirma con una sonrisa.

La coordinadora de vacunación en Expocoruña remarca la importancia de hablar del virus a la juventud “con normalidad”. “Los niños han oído hablar del COVID, lo han vivido como el resto de la población. La respuesta con los niños está siendo muy buena”, explica. Y es que, como apunta la coordinadora del vacunódromo, los menores “son el sector de población que más se vacuna”, al seguir el programa del Niño Sano, un servicio que consiste en “una serie de visitas periódicas al servicio de pediatría”.

Ana Ares aplaude la valentía de los más pequeños, puesto que “no es lo mismo vacunarse en su centro de salud habitual, con su enfermera de confianza, que hacerlo en un vacunódromo, un territorio desconocido”, resalta. De hecho, según Ares, “los niños se adaptan mucho más a los cambios” que los adultos, “ya sea la hora de llevar una mascarilla o para lavarse las manos con frecuencia”, matiza.

La coordinadora lanza un mensaje a los familiares que acompañan a los menores al recinto ferial: “Los niños son esponjas. Si los padres están tranquilos y relajados sus hijos también lo estarán”. Y elogia el esfuerzo del personal “sanitario y administrativo” que trabaja en Expocoruña, pues en Navidad “se están esforzando en hacer el entorno más amable y acogedor”, puntualiza. “Estas fechas nos ayudan a vacunar a los niños. Los boxes están decorados con dibujos navideños, cuentan con luces muy llamativas y dibujos”, explica.

Ana Ares, es sabedora de que la vacuna “puede dar respeto” pero, aún así, anima a acudir a Expocoruña “a aquella parte de la población coruñesa que aún no se ha inmunizado”. “Sería una acción buena para ellos, para sus seres queridos y para la gente que les rodea en el día a día”, explica con un tono de voz tranquilizador.