El número de beneficiarios del bono social eléctrico de la Xunta alcanzó el año pasado un número récord en la ciudad desde que se empezó a conceder en su modalidad actual, en 2018. Los 693 receptores de 2021 superaron en un 25% a los 554 de 2019, el último año anterior al COVID y el segundo con más ayudas. En 2020, el número de perceptores había caído en A Coruña hasta los 372, mientras que en 2018 se concedieron 206 bonos.

En comparación con las siete grandes ciudades gallegas, A Coruña es la urbe con más vecinos que se benefician de la ayuda, si bien, poniendo los datos en relación a la población, ocupa el tercer lugar. En la ciudad se concedieron el año pasado unos 279,8 bonos por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los 370 de Lugo y prácticamente los mismos que los 280,2 de Ourense. Pero superó con diferencia a los municipios más poblados de las provincias occidentales: en Vigo se concedieron 219 ayudas por 100.000 vecinos, en Pontevedra 199 y en Santiago 161. En Ferrol la cifra baja a 59.

En relación a 2019, A Coruña fue también la ciudad en la que más crecieron los bonos concedidos. Subieron en un cuarto, mientras que en Ferrol lo hicieron cerca de un 179% y en Ourense un 32%. En Santiago la subida fue semejante a la de A Coruña, del 24,4%, mientras que en Lugo y Pontevedra hubo pequeños incrementos inferiores al 1%, y en Vigo la subida fue del 2,8%. Las ayudas a vecinos coruñeses sumaron en 2021 cerca de 218.000 euros; por comparación, el último año antes de la crisis fueron 177.600.

La crisis económica del COVID y el alza del precio de la luz parecen haber provocado un repunte de la necesidad de los bonos y, según señala la Xunta, se produjo un aumento de las solicitudes que llevó a ampliar en dos ocasiones la partida: la suma inicial era de 1,3 millones, y se ha subido hasta los 2,1. Este año, según fuentes de Economía, se reducirá hasta los 1,9 millones, pero la cuantía “será ampliada en caso de ser necesario”. En 2020 las ayudas bajaron en todas las ciudades gallegas con respecto a 2019. En una comunicación anterior habían indicado a este diario que se habían registrado 578 beneficiarios en la ciudad, 206 más de que realmente se dieron.

Complemento al Estado

Los bonos autonómicos no representan a todos los coruñeses que reciben ayuda para pagar la electricidad, ya que se suman al bono, y tan solo en determinados casos extremos. El bono del Estado establece un descenso del 25% del precio de la luz para familias vulnerables, y del 40% en casos de vulnerabilidad severa, como hogares con ingresos menores a 5.931 euros anuales y familias numerosas con rentas que no llegan a los 15.817 euros.

El bono social del Gobierno gallego complementa al estatal en el caso de familias con vulnerabilidad severa, a las que se abona otro 50% de la factura eléctrica, de manera que el consumidor solo paga el 10%. Sin embargo, hay una cuantía máxima anual: 300 euros, y 450 en el caso de familias numerosas.

El bono estatal se debe solicitar a las comercializadoras eléctricas, y se puede consultar información acerca de él en bonosocial.gob.es. Los requisitos para recibir la ayuda de la Xunta están disponibles en la dirección de Internet consumo.xunta.gal/es/igcc/documentacion/folleto-bono-social-electrico, y también se responden preguntas en el teléfono 900 231 123. Los servicios sociales municipales ofrecen ayudas para pagar la luz por sí mismos, a través de un acuerdo con Cáritas y por medio del programa A Flote, de la fundación Emalcsa. Se puede preguntar por ellas, respectivamente, en la dirección coruna.gal/serviciossociales y los correos secretaria@fundacionemalcsa.org y secretaria.cicoruna@caritas.es.

“Sin el bono y con la subida de la luz, habría sido imposible pagar”

J., que prefiere mantener el anonimato, es uno de los beneficiarios coruñeses del bono social eléctrico que da la Xunta a personas con dificultades para hacer frente al recibo. J., que recibe la ayuda desde hace más de un año y con hijos a su cargo, admite que, sin esta prestación y con el precio récord que llegó a alcanzar la tarifa en los últimos meses, habría sido incapaz de asumir su coste. “Sin el bono y con la subida de la luz, habría sido imposible pagar”, asegura. J., que cuenta con un descuento en su factura del 40% y percibe, a mayores, la ayuda de 300 euros para los pagos pendientes, lo cual no le exime de mirar con lupa su consumo cada mes. “Los 300 euros son para cubrir hasta esa cantidad. Tienes que dividirla entre 12 meses e ir apañándote, lo que supone controlar mucho el tema eléctrico, no poner calefacción, etc.”, explica. La ayuda de la Cocina Económica es fundamental en su caso, pues evita el gasto de cocinar en las horas centrales del día, en las que el precio es, generalmente, más elevado. “Hay que agradecer la labor que hacen allí, que es impecable. Son comidas contundentes y de calidad para llevar a casa, no tienes que estar cociendo algo horas y evitas consumir gas”, señala. J., gestionó el bono antes de la pandemia, con lo que no tuvo que sufrir, como otros solicitantes de prestación, el colapso en la administración que ralentizó los procesos de obtención de ayudas, y manifiesta que la empresa comercializadora de la luz no puso problemas a la hora de aguardar por la prestación. “En la Xunta han sido rápidos y la compañía no te mete agobios si llega marzo y no te han respondido, no te apremian. En el gas es distinto, creo que debería haber una ayuda para el gas”, propone. Aunque considera que la cuantía alcanza para cubrir necesidades, J. relata que el control de luces, lavadoras y otros electrodomésticos es una máxima en su hogar. “Yo evito tener excesos. Un amigo me puso por su cuenta unas bombillas de bajo consumo, y ayuda. Se trata de ir controlando que no haya luces encendidas, lavadoras… te vas arreglando”. Opina que la cuantía que cubre el bono debería adaptarse a los elevados precios de los últimos meses. “La subida ha sido desmesurada. No sé si lo estudiarán, pero estaría bien que, en vez de 300, diesen 350, por ejemplo, daría algo más de margen”, dice.