El Gobierno defiende que la oferta de tren entre A Coruña y Madrid es correcta en cuanto a frecuencias y horarios, y que estos han mejorado con la implantación de la alta velocidad el mes pasado. Así lo afirma en una respuesta escrita al senador popular Miguel Lorenzo en el que este le preguntaba al Estado si iban a reconsiderar estos parámetros para “dar un servicio acorde a las necesidades de la ciudad”. Pero la incorporación de la alta velocidad ha suscitado protestas de usuarios, que consideran que ha perjudicado la conexión con otras ciudades gallegas.

El caso más claro es el que se produce en los viajes matutinos a Ourense en Avant, que duran aproximadamente una hora y diez y que trabajadores y funcionarios emplean para desplazarse. Antes de la pandemia salía un tren a las 06.30 horas y otro a las 07.15, pero este último desapareció en 2020. El pasado 21, con la implementación de la alta velocidad, se han cambiado por uno a las 05.08 horas y un segundo a las 05.55 horas.

Hay otro que sale a las 07.05 horas (tarda tres hasta la ciudad de As Burgas) y un cuarto a las 08.05, pero llegan demasiado tarde para entrar en las jornadas de trabajo de mañana. Los usuarios, agrupados en la plataforma Perder o Tren, denuncian que no tienen más remedio que madrugar y pasar una hora muerta en Ourense.

También hay protestas por las conexiones entre las dos principales ciudades de Galicia, A Coruña y Vigo. Según denuncian usuarios que se reunieron el pasado 27 de diciembre de la Xunta para pedir que medie con Renfe y el Estado en la rectificación de horarios, los nuevos enlaces “no responden a una lógica laboral”. Para llegar a Vigo desde A Coruña antes de las 08.00 horas hay que coger el tren a las 05.35.

La respuesta del Gobierno al PP destaca que entre A Coruña y la capital de España se ha pasado “de seis a diez servicios diarios por sentido (tres directos y siete con enlace)”. Realmente, aunque la media es aproximadamente esta cifra, el número de conexiones varía ampliamente según la dirección y el día. Partiendo de A Coruña, Renfe ofrece once trayectos diarios de lunes a viernes, y siete el fin de semana. Por comparación, entre semana hay 17 trenes a Vigo, 16 a Ourense, 29 a Santiago, cinco a Ferrol y dos a Lugo.

En el sentido de Madrid a A Coruña se pueden tomar trece trenes los lunes, martes y jueves (la web ofrece la posibilidad de comprar catorce billetes, pero porque un mismo vehículo para en dos estaciones madrileñas), doce desde Chamartín y uno por Príncipe Pío, un Alvia que viene desde Valencia y tarda diez horas en llegar a A Coruña. Los miércoles y viernes la oferta es la misma, salvo porque desaparece este Alvia. Los fines de semana este tren vuelve a estar presente, junto con otros ocho que salen de Chamartín.

Idas y vueltas

Descontando el enlace por Príncipe Pío, los viajes entre Madrid y A Coruña oscilan entre las tres horas y media del AVE-Avant y las seis horas y media del media distancia. El Gobierno destaca que se ha reducido el trayecto en una hora en los trenes directos, y que se puede llegar a Madrid “de lunes a sábado” a las 08.45 horas, para “realizar cualquier actividad profesional o de otro tipo”. Hace así referencia al primer Ave-Avant del día, si bien obliga a madrugar: sale a las 05.08 horas. El Estado también responde que el “último servicio” permite salir de Madrid a las 20.35 horas y llegar poco después de la medianoche, si bien este servicio no funciona los fines de semana.

Lo que es menos factible es vivir en Madrid e ir a trabajar todos los días a A Coruña, al menos con un horario laboral convencional en el que se entre por la mañana. Entre semana, el primer tren es un Avant que sale a las 06.20 horas de la capital de España y no acaba el trayecto hasta las 10.48 horas. No hay AVE desde A Coruña hasta las 10.00 horas, y, por tanto, llega a Madrid ya por la tarde. En cuanto a la vuelta, el último tren sale a las 19.35 horas y llega a Madrid en torno a las 23.30 horas.

Según defiende Miguel Lorenzo, que realizó su pregunta el pasado mes de noviembre, las frecuencias anunciadas “no son acordes” a las necesidades de A Coruña y su área, e implican “discriminación” por parte del Gobierno.