Ángeles Dorrio, criada en Monte Alto, lleva más de dos décadas dedicándose a la música, tanto con clases de canto como actuando en gran número de bandas: Ejazz, VenueConnection, Sisters in The House... En 2013 sacó su primer disco en solitario, Ten Soul, y hoy a las 22.00 horas presenta el segundo, Selegna, en Garufa. La acompaña el piano de Carmen Rey, el bajo de Antón Torroncho, la guitarra de Fernando Fraga y la batería de Diego Puga.

¿Qué impulsó ?

A lo mejor es muy prototípico, pero la pandemia. Tenía algunas canciones de antes, pero publicar de manera autoproducida es complicado a nivel económico y de dedicación, y, como canto en muchas formaciones, le di prioridad a otras cosas. Pero con el virus se frenó todo.

Dedica un tema a Rosa Parks, la activista afroamericana que se hizo famosa por negarse a ir a una zona reservada a los negros en un autobús de Alabama en 1955.

La letra es de un amigo, el escritor y músico coruñés Quinito Mourelle [colaborador de LA OPINIÓN]. Hace años me envió un correo con un poema cortito sobre Rosa Parks, y como sabía que me gusta la música afroamericana, me dijo que me podría encajar. Le puse melodía, y ahora recuperé el tema. El disco tiene una parte reivindicativa y otra más nostálgica, y la historia de Parks me encajaba en la primera.

Esta canción se referiría al empoderamiento por una cuestión racial, pero también tiene Don´t need y Terra de Muller, sobre el femenino.

En Ten Soul había tomado el tema más de refilón, con alguna canción, pero tenía ganas de retomarlo y decirlo en primera persona. Es un tema que algunos podrían decir que es una moda, pero, por desgracia, no es una moda: es una realidad, y quería hablar de esto de manera más directa. Es dejar constancia y hacer un reflejo de la educación que hemos tenido las mujeres de mi generación: tenemos falta de autoestima o inseguridades que vienen de ella.

En Terra de Muller participan Olga Kirk y Sisters in The House. ¿Para dar la sensación de sororidad y colaboración entre mujeres?

Terra de Muller es otra metáfora. Alguna gente la podrá interpretar como Galicia, pero es un espacio colectivo en el que todas nos vemos, y si no te dejan ocupar el espacio público hay que reinvidicarlo. Hablo en primera persona, pero es más global. Todas las mujeres, no solo gallegas, se pueden sentir identificadas.

La habanera La Perla, que también está en el disco, arranca con una grabación de su abuela.

A mi familia le gustaba mucho cantar, y uno de los temas que yo recuerdo en las sobremesas de niña era esta. En 2015, antes de que a mi abuela falleciera, se la grabé, y quedó guardada. En la pandemia, rebuscando en el móvil, la encontré, y hablando con Carmen Rey, que hizo el arreglo, se nos ocurrió incluirla.

La habanera es antigua.

Dicen que el origen podían ser unas rimas de Becquer, aunque el letrista es Eusebio Blasco. En Galicia y A Coruña hay mucha relación con Cuba, con canciones, como yo digo, de idea y vuelta. La hicimos tirando a bolero, respetando la tradición pero con un toque más moderno.

Su carrera tiene mucha influencia de la música negra, el soul y el jazz. ¿Cómo llegó a estos estilos?

En mi casa no se escuchaban. Si tengo que marchar un primer momento, tengo que irme a Whitney Houston. Siempre recordaré cómo la vi por primera vez: tendría unos trece años y recuerdo quedarme pegada a la pantalla. Luego fui escuchando otras cosas, y conocer a Carmen Rey fue otro punto de inflexión..