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La Opinión de A Coruña

Mucho más que moda

La diseñadora Zandra Rhodes reivindica un sector más centrado en la artesanía que en la producción en cadena en la inauguración de la exposición ‘Textiles de artistas’

Zandra Rhodes, ayer, en la inauguración de ‘Textiles de artistas’. | // VÍCTOR ECHAVE

Zandra Rhodes se fija en todo lo que le rodea, desde unas botas rosas que se parecen bastante al tinte de su pelo a la mochila de quienes la acompañan. La diseñadora británica y fundadora del Fashion and Textile Museum de Londres, Zandra Rhodes, está en A Coruña para inaugurar la exposición Textiles de artistas, de la Fundación Pedro Barrié de la Maza.

Ella, que diseñó vestidos para Diana de Gales y también para estrellas del rock como Freddy Mercury, asegura que se inspira en todo lo que la rodea, también en sus viajes y quizá, dice, de su visita a A Coruña, salga alguna pieza. Por lo de pronto, ayer por la mañana hizo un dibujo con el paisaje que veía desde la ventana del hotel, ¿quién sabe dónde puede acabar?

Rodhes, pelo rosa fucsia y complementos extra grandes, bromea con que los comisarios de la exposición la trajeron a ella a A Coruña para presentar la muestra porque es la “única que está viva”. Ellos eligieron dos piezas de cuando ella estaba formándose en la profesión de creadora de textiles, en los años 60 y otra de cuando hizo un vestido para Valentino con el estampado de sus pintalabios, mucho más moderno, ya bien entrados los dos mil. “Si me hubiesen preguntado, yo habría elegido alguna pieza del periodo intermedio también, aunque estoy muy contenta de estar entre Andy Warhol y Picasso”, dice entre risas Rhodes, que asegura que no puede dejar de mirar el estampado naranja y amarillo que hizo Picasso y que está estampado en un vestido.

“Además de todas las piezas que hay, que son maravillosas, están dos vestidos de Andy Warhol, que los coleccionistas encontraron y que nunca antes se habían expuesto. Hay muchas cosas que se pueden destacar, como los pañuelos realizados en Gran Bretaña después de la guerra... Realmente, muestra la importancia del diseño textil, se pueden ver obras de artistas que, cuando yo estudiaba, eran diosas”, asume y mueve las manos, en señal de alabanza.

“Es maravilloso verlos aquí reunidos”, comenta e invita a quienes no entiendan de moda, que tengan la mente abierta y se dejen guiar por los colores y por la imaginación, pensando en quiénes eran las mujeres que así se vestían y cuál fue la importancia que tuvieron estas piezas. Rhodes explica que muchas de ellas fueron encargadas a artistas y fabricadas por marcas para que pudiesen llegar a la clase media aunque no fuesen confeccionadas masivamente. “Me encanta el estampado de Picasso que tiene los precios”, confiesa Rhodes, que defiende que algunas de las piezas que se pueden ver en la exposición estuvieron en las páginas de las revistas de su época, sobre todo, en las de los años 50. Ella, sin ir más lejos, cuenta que, su estampado de Hombre con un neón, para el que se inspiró en Las Vegas, se lo hubiese puesto en su época con unas botas altas de cuero y con un turbante, “muy jipi”. Ahora, aunque podría decir cómo podría llevarse una pieza tan icónica como este vestido suyo, bromea con que se lo pondría “con un vestido más largo por debajo”, porque esta pieza tiene la falda muy corta.

“Me encanta el estampado de Picasso que tiene los precios”

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Rhodes hace un elogio de la moda artesana, de las piezas que se arreglan, se cambian y tienen valor, de la que permanece, más allá de la producción en masa. “Esta exposición permite que la gente aprecie los vestidos más allá del patronaje, de la forma, que quien los vea, quiera ponérselos porque es una auténtica forma de arte. La moda debería dejarse de hacer una producción tan masiva y centrarse en más en lo hecho a mano y en lo artesano”, comenta, ella, que vivió la moda desde niña, ya que su madre trabajaba en el sector.

“Yo tuve la oportunidad de formarme, de abrir una pequeña boutique y, a partir de ahí, ir a América. Como mentora, estuve en contacto con mis alumnos durante la pandemia, teníamos que trabajar por Zoom, hablaba con ellos frecuentemente para ayudarles con sus cursos, pero no creo que sea fácil, porque yo, como diseñadora, tuve la oportunidad de progresar viendo a otras personas trabajar, si estás encerrada en tu habitación, con el ordenador, es muy difícil, gran parte del trabajo es dejarse influir por otras personas, mezclarse y compartir”, explica Rhodes.

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