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La Opinión de A Coruña

La depuradora contrata la obra para evitar que el agua del mar entre en la red tras años sin cumplir la ley

El Concello anunció en 2018 la construcción de una compuerta en el colector de Riazor y la aplazó dos años después por la pandemia

Vertido procedente de la depuradora de Bens en 2016. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

La depuradora de Bens acaba de asumir las obras necesarias para evitar la intrusión del mar en la red de saneamiento municipal que impide su proceso total de descontaminación y, por ello, se vierte de nuevo al agua sin cumplir la legislación vigente. Los trabajos consisten en la contratación de la construcción de una compuerta telegestionada en una nueva cámara en el aliviadero del colector de Riazor. Con este proyecto, la EDAR lleva a cabo una inversión que en un principio iba a financiar el Concello de A Coruña, para lo que reservó sucesivas partidas en presupuestos anteriores, nunca ejecutadas. Hace casi dos años decidió aplazar el gasto para destinar su importe al plan de reactivación económica y social ocasionado por la pandemia.

Tras la aprobación de su consejo de administración, la depuradora saca a concurso la actuación en su perfil del contratante por un valor de 669.849 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de doce meses. Las empresas tienen 28 días para presentar sus propuestas.

Esta obra está motivada por una inspección de Augas de Galicia que a finales de 2017 concluyó que un 70% del caudal que trata la depuradora de Bens no recibe la depuración exigida por la ley a consecuencia de “importantes infiltraciones” de aguas marinas en las redes de saneamiento. Esta circunstancia supone por tanto que el vertido que salía al mar de la estación solo pasaba en ocasiones por una fase primaria de depuración, insuficiente, según los técnicos de la EDAR, para cumplir la legislación.

Faltaba el tratamiento secundario o biológico, alertaba el informe de Augas de Galicia, “tal y como exige la legislación aplicable”, que se ejecuta con un sistema de lodos activados por el que las bacterias convierten materia orgánica residual en minerales, pero al que las infiltraciones de salitre alteran sus condiciones e impiden realizar correctamente las fases de desinfección, deshidratación y digestión.

Las principales intrusiones de agua en la red se producen en los colectores de San Roque/Bens a través del aliviadero del colector de Riazor, punto en el que desde hace cuatro años el entorno próximo a la depuradora aconsejó ejecutar las obras cuanto antes, dado que el problema lo arrastraba la estación desde tiempo atrás.

Las obras tiene como objeto la reducción de la infiltración del agua de mar en la red de alcantarillado municipal para reducir a su vez su conductividad minimizando el coste de tratamiento y mejorando la eficiencia del proceso biológico en la EDAR de Bens. El procedimiento es a través de la colocación de una compuerta telegestionada en una nueva cámara en el colector de Riazor, donde estará generalmente cerrada y solo se abrirá cuando el sistema alivie y el nivel de agua residual sea mayor que el de agua de mar. La construcción comprende una cámara de compuertas en la galería de alivio a la entrada de la depuradora de catorce metros de profundidad desde la cota de superficie y estructura de hormigón armado.

El Concello informaba hace cuatro años, en el mandato de Marea Atlántica y tras las conclusiones del documento de Augas, que estaba ultimando un proyecto para corregir el problema en la depuradora de Bens y estimaba su financiación en 400.000 euros. Incluiría el plan en la lista de inversiones que podría abordar con el superávit municipal para llevar a cabo actuacines financieramente sostenibles, pero el proyecto no se licitó. A comienzos de 2020, con el PSOE en el Gobierno local, el Concello anunciaba de nuevo la obra tras incluirlo en los presupuestos de ese ejercicio con un importe superior a 520.000 euros.

Los planes cambiaron medio año después, en plena pandemia del COVID, y el Ejecutivo municipal reasignó los fondos reservados previamente para la obra en la depuradora al Plan de Reactivación Económica y Social de A Coruña (Presco) con el que hacer frente a los sectores más afectados por la crisis sanitaria. El Concello aseguraba que mantenía su compromiso de licitar la compuerta en el colector de Riazor para el año siguiente, aunque es ahora en 2022 cuando la Edar de Bens, que depura las aguas de A Coruña, Oleiros, Arteixo, Cambre y Culleredo, la que saca a concurso los trabajos.

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