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La Opinión de A Coruña

El dueño del solar de Valiña registró un proyecto el día anterior al pleno que suspendió licencias

Landcompany 2020, del grupo Santander, presentó un estudio de detalle para el antiguo astillero que planteaba 112 viviendas | El Concello desechó la iniciativa al entender que no paralizaba el cambio urbanístico en la ría

Estudio de detalle de Landcompany 2020 para Astilleros Valiña. El color azul claro marca los edificios

El 4 de noviembre de 2020, el día anterior a que el pleno del Concello aprobase la suspensión durante un año de la concesión de licencias urbanísticas entre la playa de Oza y el puente de A Pasaxe, la inmobiliaria Landcompany 2020 registró en la concejalía de Urbanismo una propuesta de estudio de detalle para la parcela de Astilleros Valiña. La iniciativa de esta empresa del grupo Santander proponía la construcción de 112 viviendas al borde del mar junto a la playa de Oza y fue presentada al Concello en esa fecha con el objetivo de intentar evitar la paralización que se iba a poner en marcha para cambiar la ordenación urbanística en el litoral de la ría, uno de cuyos objetivos era reducir la edificabilidad autorizada hasta ese momento.

Alzado de la propuesta de los edificios del estudio de detalle. La Opinión

A pesar de que la propuesta se presentó antes de la aprobación formal de la suspensión de licencias, Urbanismo no tramitó el estudio de detalle al considerar que no contenía el nivel de información suficiente, según fuentes consultadas por este periódico. La empresa llegó a presentar más documentación, pero tras formalizarse la suspensión de licencias, no formuló un recurso contra esa decisión municipal, aunque tiene la posibilidad de presentar alegaciones al trámite ambiental del cambio del plan general que se desarrolla en este momento.

Astilleros Valiña dejó este terreno en 2005 tras vendérselo a la inmobiliaria Isoman, que presentó un proyecto de un edificio de ocho plantas, aunque el Gobierno local obligó a modificarlo por uno de cuatro inmuebles escalonados de entre cinco y siete pisos, para lo que fue necesario modificar el plan general. Cuando el Gobierno local dio a conocer en 2020 su intención de cambiar la normativa urbanística en la zona, admitió que el proyecto previsto en el solar de Valiña, donde se permitía la construcción de unas 88 viviendas, podía ser anulado en su totalidad.Pero la nueva ordenación propuesta finalmente autoriza levantar 56 pisos agrupados en dos bloques y se situarían junto a la costa.

La parcela de Astilleros Valiña tiene una superficie de 14.434 metros cuadrados y una edificabilidad de 13. 752, de los que 2.750 serían para viviendas de protección, según el estudio de detalle presentado, que prevé 2.337 metros cuadrados de espacio libre y la cesión de 1.203 para equipamientos. El documento plantea que los edificios tengan un máximo de siete alturas, incluyendo bajo, seis plantas y bajo cubierta, así como un ascensor y unas escaleras de acceso público para unir la calle Xubias de Arriba con el nivel del mar. También se prevé la creación de 48 plantas de aparcamiento de uso público.

El estudio de detalle reconoce que el entorno de la parcela tiene una “valoración paisajística general cualificada de alta” y que se halla “en una posición geográfica estratégica, con unas cualidades ambientales muy importantes”, a lo que añade que tiene una “gran exposición visual” desde el margen contrario de la ría. El documento contiene muestras de la sombra que producirían los edificios en la playa de Oza en diferentes estaciones del año y asegura que, salvo en invierno, no afectarían más de lo que ya lo hace el relieve actual de esa zona.

El terreno ocupa lo que inicialmente fue una cantera de rocas que se emplearon para ampliar el puerto a comienzos del siglo XX y posteriormente una empresa procesadora de algas y luego un astillero. La diferencia de nivel entre la calle Xubias de Arriba y el borde del mar es de 30 metros, mientras que la anchura de la parcela es de 170. La zona más próxima al mar quedaría libre por ser dominio público marítimo-terrestre.

Para adaptar el proyecto al fuerte desnivel, el estudio de detalle menciona “herramientas arquitectónicas” que contribuyan a ese objetivo, entre las que figuran la creación de una “planta flexible”, para lo que se evitará la tradicional forma rectangular y se apostará por la que simula una L. También se retranquearán los edificios a medida que aumente la altura y la permeabilidad de la planta baja a través de zonas porticadas y soportales, todo ello con la finalidad es evitar “un edificio de viviendas que origine un muro delante del talud existente”.

La propuesta asegura que las construcciones no crearán una “pantalla ante ningún elemento paisajístico destacado, pues el fondo actual es ya un gran talud poco atractivo” y añade que debe potenciarse la zona de contacto con el mar mediante una “transición suave y un diálogo con la playa de Oza y con el litoral en general, a través de los espacios libres”. El documento califica de “ideal” el acceso peatonal a la parcela, pueda relacionar lo mejor posible con los espacios colindantes, en una zona de contacto entre el uso público y el privado de los espacios libres.

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