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La Opinión de A Coruña

La Xunta estima que al paso elevado de A Pasaxe al hospital solo le quedan diez años de vida útil

El Gobierno gallego optó por una alternativa de accesos que derribase la infraestructura antes de que desarrolle “patologías” | La Xunta considera que la futura obra supondrá “una reducción del riesgo asociado al tráfico”

Paso inferior del paso elevado que conecta A Pasaxe con el Hospital de A Coruña (al fondo). | // VÍCTOR ECHAVE

El paso elevado que enlaza la AC-12 con el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) “está próximo al fin de su vida útil”, según el informe ambiental del Gobierno gallego para la obra de reforma de los accesos del centro sanitario: le quedan diez años para llegar al medio siglo en el que se fecha su caducidad. Los arquitectos que firman el texto creen necesario “reemplazar” la estructura, de hormigón prensado, ante el riesgo de que pudiesen aparecer “patologías” que impidan usarla. También consideran que el acceso desde la AC-12 “no reúne el estándar de seguridad y seguridad requerido”.

Este es uno de los motivos que ha llevado al Gobierno gallego a elegir la alternativa de obra que presenta para su evaluación ambiental, pues plantea la sustitución del vial actual por una nueva glorieta elevada “en diamante”, esto es, en la que confluyen cuatro ramales, además de un vial que transcurrirá por el perímetro del futuro Chuac, cuando se efectúen las ampliaciones previstas para los próximos años. Se valoraron otras tres propuestas en la que no estaba presente la nueva estructura, pero todas se descartaron.

También se desechó la opción de mantener las vías tal y como están: los accesos al Chuac, señala el Gobierno gallego, ya “se encuentran saturados en algunos momentos en la actualidad”, por lo que el tráfico adicional de las obras “excederá la capacidad” y generaría “graves perjuicios” en el funcionamiento del centro sanitario.

La propuesta que ganó el concurso para la ampliación del Chuac ya preveía un vial perimetral, pero en ambos sentidos, añadiendo una glorieta al oeste del centro para habilitar los cambios de dirección: estaría en el cruce de las calles Inés de Ben y Ferrer, y enlazaría con Castaño de Eirís por una vía de doble sentido.

Pero se realizaron observaciones topográficas que indican que el terreno no se adecuaba al trazado original, y era incompatible con el desarrollo previsto por el Concello para algunas parcelas. Además, afectaba a “gran número de viviendas en el entorno”. El paso elevado de acceso desde la AC-12 se mantendría.

Otra de las alternativas contemplaba mantener el paso elevado pero incorporar dos ramales de acceso directo desde la AC-12. El vial del perímetro del Chuac permitiría solo el movimiento en el sentido de las agujas del reloj. Pero esta ordenación del tráfico, planteada así, “dificultaría la operativa del Hospital”, señala la Xunta. El servicio de Urgencias se ubicará en la zona nueva y, cuando acaben las obras, el tráfico de las ambulancias tendría que dar la vuelta a todo el anillo perimetral antes de llegar a destino.

Además, habría problemas para el tráfico de vehículos “largos y pesados”, como los autobuses urbanos articulados: este plan contemplaba pendientes elevadas, de hasta el 18%, así como un radio reducido para girar. En cuanto al paso elevado existente, habría que realizar un análisis en detalle para “conocer su estado real” y evaluar si es necesaria una obra para prolongar su vida útil.

La tercera alternativa que se estudió también mantenía el paso existente, pero “en único sentido de entrada”, con doble carril y “aumentando su capacidad”. Pero, advierte el informe ambiental de la Xunta, requeriría la “reconstrucción [sic] de una nueva estructura”, por lo que no se evitaría una obra. Este plan también proponía crear una salida hacia la AC-12 desde el vial perimetral que ya está construido, creando un nuevo puente.

Finalmente, tras contactos con los técnicos del Ministerio de Transportes, se optó por la nueva glorieta, que se construirá en hormigón y acero, con apoyo en pilares de hormigón, puesto que se considera la solución “más sencilla” para el conductor. La propuesta de vial perimetral que se adoptó finalmente también permite evitar la expropiación de viviendas y de la escuela infantil cercana al Chuac en la construcción de los accesos, aunque sí se afectará a casas durante la construcción del hospital en sí mismo.

Eso sí, debido a las “dimensiones” que debe tener esta nueva infraestructura, y la necesidad de dotarla de apoyos, obliga a expropiar y ocupar parte del pazo de As Xubias, afectando al muro que cierra la finca, si bien no al inmueble propiamente.

Este edificio, ubicado en el número 11 de As Xubias de Abaixo, está incluido en el catálogo de elementos protegidos del Ayuntamiento, que planea su conversión en un “equipamiento local” con usos sociales o administrativos.

PROBLEMAS Y RIESGOS ACTUALES

En la evaluación de los riesgos del proyecto, el informe ambiental de la Xunta afirma que en el Ayuntamiento de A Coruña hay un “riesgo alto” asociado al tráfico, según el Plan Territorial de Emergencias de Galicia (Platerga), pero no evalúa si es especialmente grave en el entorno del Chuac más allá de la referencia a los problemas del acceso desde la AC-12. En todo caso, el plan considera que los nuevos viales supondrán “una reducción del riesgo asociado al tráfico y al transporte público”.

Según indica la Xunta, los accesos del hospital actualmente “son deficitarios”. Por una parte, el terreno tiene una “pendiente excesiva” que dificulta la movilidad y “no ayuda a un tráfico motorizado fluido”. La glorieta del acceso inferior del hospital “se satura en horas punta” y es difícil para los autobuses, mientras que la conexión del Chuac con la avenida de Lamadosa no es “adecuada” en el encuentro con la calle Oleoducto, pues no permite el giro a la izquierda.

En cuanto a la conexión con la carretera de Eirís, y, a través de esta, con la avenida de Monelos, los autores del informe ambiental consideran que es “deficitaria” por su “escasa sección transversal”: un solo carril en dirección Chuac. Consideran que tiene un “alto potencial” para conectar con Xuxán y la Ciudad de las TIC. Las obras actuales, calcula la Xunta, durarán dos años y tendrán un coste de 25 millones, de los que el Concello aportará hasta 10,2, además de un máximo de 12 para expropiaciones.

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