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La Opinión de A Coruña

El Concello instalará cámaras para cerrar el centro a los coches contaminantes en situaciones críticas

Movilidad prevé que la medida no se active en la Zona de Bajas Emisiones al no haber contaminación elevada | Una red de vigilancia controlará el acceso a los dos sectores

Delimitación de la Zona de Bajas Emisiones de A Coruña. La zona 1 será la de mayor restricción al tráfico y está limitada por Rubine-plaza de Pontevedra-Juan Flórez e inicio de Alfonso Molina. La zona 2 está delimitada por la ronda de Outeiro desde el Millennium hasta la avenida del Ejército. | LOC

La Zona de Bajas Emisiones de A Coruña, cuyo proyecto de implantación inicial aprobará este miércoles la Junta de Gobierno Local, incluye la instalación de cámaras de control en los límites de sus dos anillos que permitirá impedir el paso de los vehículos más contaminantes en caso de que las concentraciones de gases nocivos sean elevadas. Fuentes del Ejecutivo municipal señalaron sin embargo a este periódico el pasado verano que no se prevé que sea necesario aplicar esa medida sobre la base de los niveles de contaminación habituales en la ciudad.

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética obliga sin embargo a todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes a crear estas zonas de bajas emisiones, al margen de cuales sean sus condiciones actuales. El proyecto elaborado por el Concello incluye otras medidas, algunas de las cuales ya han sido ejecutadas o se encuentran en fase de ejecución, mientras que otras deberán ponerse en marcha en los próximos meses. El presupuesto global es de 15 millones de euros, aunque las cuentas municipales de este año solo incluyen 4,3 millones. A continuación se detallan las características de la Zona de Bajas Emisiones y sus principales actuaciones.

  • Delimitación. El límite del anillo exterior coincidirá con la ronda de Outeiro, desde el Millennium a la avenida del Ejército. Desde allí hacia el interior del casco urbano viven 137.244 personas, el 54% de la población, mientras que los 4,9 kilómetros cuadrados de superficie suponen el 13% del término municipal. En esa zona se genera el 35% de las emisiones contaminantes por el tráfico. También en este sector están las zonas más afectadas por ruido, con casi 30.000 personas perjudicadas. El anillo interior de la zona tiene como límite la línea que pasa por Rubine, plaza de Pontevedra, Juan Flórez y el inicio de Alfonso Molina. Desde ahí y hacia el extremo de la península coruñesa se aplicarían las medidas más restrictivas para el tráfico.
  • Medidas de control. El acceso al primer anillo dispondrá de 29 puntos de control a lo largo de la ronda de Outeiro que permitirán impedir la entrada a esa zona del casco urbano a los vehículos más contaminantes en situaciones críticas que estarán definidas mediante un protocolo. El paso al interior del segundo anillo contará a su vez con nueve puntos de control. Las cámaras de vigilancia que se coloquen permitirán la lectura de las matrículas de los vehículos con el fin de sancionar a los conductores que accedan sin autorización. El sistema también hará posible informar a la ciudadanía mediante paneles luminosos..
  • Zonas peatonales reguladas. Los Cantones, la Marina, O Parrote y la Ciudad Vieja son las áreas que estarán sometidas a este régimen, en el que solo se autorizará el paso a vehículos de residentes, reparto, emergencias y transporte público. El control del acceso se efectuará mediante cámaras lectoras de matrículas y un sistema de gestión que admitirá diferentes autorizaciones de paso e imponer sanciones a los infractores. En la Ciudad Vieja se instalarán 11 puntos de control , mientras que en la Marina y O Parrote se renovarán los cinco existentes.
  • Carga y descarga. El control de las zonas destinadas a esta labor se efectuará mediante cámaras de lecturas de matrícula, lo que permitirá multar a quien no esté autorizado a ocuparlas. Este proyecto se experimentará en una parada de este tipo y luego se extenderá a un total de ocho que deben ser seleccionadas.
  • Controles de velocidad estáticos. Para reducir la contaminación y el riesgo de accidentes se instalarán medidores de la velocidad en diferentes puntos de forma temporal. El objetivo del Concello es que estén instalados el próximo noviembre.
  • Controles de velocidad dinámicos. La Policía Local será dotada de radares móviles y de equipos a bordo de sus vehículos para controlar la circulación de vehículos no autorizados en la Zona de Bajas Emisiones, los que superen la velocidad máxima permitida y aquellos que circulen emitiendo partículas contaminantes no autorizadas o por encima de los niveles máximos permitidos.
  • Radares didácticos. Estos equipos informan a los conductores si la velocidad a la que están circulando es adecuada, aunque también la registran para servir de base para una sanción. Muestran en una pantalla la velocidad en tiempo real o iconos gráficos luminosos que se activan si se supera la velocidad permitida.
  • Sala de control. La puesta en marcha de un Centro de Control Integrado de la Movilidad hará necesario mejorar los equipos técnicos de la instalación existente en la estación de autobuses, ya que desde allí se gestionarán los paneles informativos de tráfico, las cámaras de vigilancia y lectura de matrículas, los permisos de acceso y la generación automática de sanciones.
  • Nueva ordenanza. La Zona de Bajas Emisiones y su normativa serán incluidas en la ordenanza de movilidad que redacta el Concello, en la que se detallará su funcionamiento y las sanciones que se impondrán a los infractores.
  • Peatones, bicicletas y bus. El proyecto incluye medidas de apoyo a la movilidad por estos medios, aunque muchas de ellas ya están activas o en fase de ejecución. Entre las primeras aparecen las peatonalizaciones de Alcalde Marchesi, Primavera, Compostela y Ramón Cabanillas, el ascensor de Os Castros. En las segundas tramos de carril bici ya terminados y otros ya anunciados, además de los nuevos vehículos y estaciones de BiciCoruña. También se reducirá la velocidad en Ciudad Escolar, Pajaritas y Casa del Mar, se instalarán más paradas de bus accesibles y pasos de peatones junto a paradas muy frecuentadas.

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