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La Opinión de A Coruña

El arrastre, satisfecho porque la UE le permita continuar faenando en las aguas protegidas

El sector denuncia las continuas limitaciones a su actividad y su “demonización” por los ecologistas | Critica que se quisiera prohibir pescar “sin ningún tipo de evaluación previa”

Arrastreros amarrados en el puerto de A Coruña. Juan Varela

La aprobación el pasado martes por el Parlamento Europeo de una enmienda a la resolución sobre la pesca en aguas protegidas que obligará a que la prohibición de faenar en las mismas se realice a partir de estudios científicos es bien recibida por el sector del arrastre, cuya labor se veía amenazada por esta normativa. Juan Carlos Corrás, presidente de la Lonja de A Coruña, califica esta decisión de “positiva” en el marco de una presión continua contra la actividad de la flota, ya que asegura que “cada vez hay más medidas para limitar la pesca”, para lo que recuerda que primero fue con las redes de enmalle y ahora con los ecosistemas marinos vulnerables entre 400 y 800 metros de profundidad.

“Tenemos que competir entre las diferentes flotas cada vez en caladeros más reducidos, lo que va llevarnos a una confrontación en la mar”, advierte Corrás, para quien “no hay suficiente evaluación científica para dictaminar este tipo de limitaciones”. En su opinión, no tiene sentido prohibir la pesca en aguas en las que se faena desde hace décadas, por lo que “habrá que hacerlo en las que nunca ha habido actividad pesquera, si no, va a haber desplazamiento de flotas a donde ahora no se pesca”.

Para el presidente de la Lonja, “desde la parte medioambientalista se está demonizando a la pesca de aguas profundas”, a lo que añade que el sector ya tiene limitaciones para pescar a más de 800 metros profundidad en la Unión Europea, lo que califica de “un importante recorte de actividad”, por lo que no considera lógico que a esas áreas se sumen las zonas protegidas “sin ningún tipo de evaluación previa”.

Corrás señala que las organizaciones ecologistas “llevan mucho tiempo detrás del arrastre sin ningún tipo de motivo, al menos en aguas europeas” y apunta que los armadores disponen de la presunción de inocencia porque están “trabajando bastante bien, ya que la mayoría de las especies están en rendimiento máximo sostenible”.

Su postura es compartida por el secretario general de la asociación de armadores PescaGalicia, Torcuato Teixeira, para quien existe “una ofensiva contra la pesca del arrastre en Europa capitaneada por empresas petroleras y de minería submarina para retirar la actividad pesquera de áreas que quieren explotar utilizando argumentos medioambientalistas”. En declaraciones a Radio Coruña, Teixeira alerta de que esta política hace peligrar las capturas de especies como merluza, rape, meiga o xarda.

Los ataques que sufre el sector del arrastre han motivado la puesta en marcha de un grupo de presión a nivel europeo, cuyas flotas suman 7.000 buques y 20.000 puestos de trabajo. La actividad de los arrastreros se ha normalizado en el puerto coruñés con la concesión de las ayudas estatales para la compra de combustible, según explica Juan Carlos Corrás, ya que todos los barcos están faenando en la actualidad, tanto en el Gran Sol como en el caladero nacional. Pero advierte que “el petróleo no para de subir, por lo que si no cambia la situación a lo largo del año y se acaban las ayudas, parte de la flota tendrá que parar al no poder rentabilizar su actividad porque los costes que tiene son elevados”.

Corrás destaca sin embargo que las cotizaciones del pescado “son bastante aceptables” y que las capturas de casi todas las especies se encuentran en niveles adecuados, aunque la excepción son la xarda y el jurel. La primera de esas especies tiene este año “una mayor presencia en aguas del Cantábrico y menos en Galicia porque las pesquerías evolucionan”.

El sector pesquero insiste sobre este aspecto a los científicos encargados de controlar los caladeros, ya que para los armadores, la disminución de una especie de un caladero “no quiere decir que haya menor cantidad, sino que está en otras zonas”. Corrás indica que el cambio climático también tiene influencia sobre este comportamiento por las diferencias de temperatura en los océanos.

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