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La Opinión de A Coruña

A Coruña no es ciudad para jóvenes: los cotizantes treintañeros descienden un 25% en una década

Patronal y sindicatos denuncian que al envejecimiento, que causa problemas de reposición de personal, se suma la falta de empleo juvenil y la temporalidad | Reclaman mejorar la formación para dar oportunidades laborales

Jóvenes en los ‘stands’ de la III Feria de Empleo de la Cámara de Comercio, en Palexco. | // ARCAY/ROLLER AGENCIA

La masa de trabajadores coruñeses ha crecido ligeramente en la última década, pero el envejecimiento ha provocado un desplome en las franjas de cotizantes jóvenes. Lo muestran los datos recopilados por el Instituto Galego de Estadística (IGE): si desde 2012 a 2021 las personas en alta laboral han pasado de algo más de 85.500 a cerca de 86.900, un magro aumento del 1,6%, los de entre 30 y 39 bajan de algo más de 26.000 a 19.578, un desplome del 24,9%. La caída es casi tan pronunciada entre los de 16 a 29 años, que bajan un 22,9%, desde los 10.929 a los 8.423. Todos los tramos de más edad suben, en un proceso que sindicatos y patronal consideran negativo y vinculan tanto al cambio demográfico como a los problemas del mercado laboral juvenil.

El número de cotizantes treintañeros, además, no se ha beneficiado de los efectos de la recuperación económica tras la anterior crisis. En 2014 se llegó al punto más bajo de cotizantes en general, con unas 80.900 personas, y la cifra remontó año a año hasta el impacto del COVID. Sin embargo, los números de trabajadores de 30 a 39 años fueron bajando todos los años. Si en 2012 eran el colectivo más numeroso, ahora los superan los que están en la cuarentena, que suman 28.728 altas, y los de entre 50 y 59, un total de 21.491.

Además de ir descompensando cada vez más la proporción entre cotizantes y pensionistas, el envejecimiento está causando a corto plazo problemas en la reposición del mercado laboral, según advierten patronal y sindicatos. La Cámara de Comercio de la ciudad señala que analizar solo las cifras coruñesas puede no reflejar el traslado de trabajadores a otras zonas de la provincia, pero indica que en el municipio hay “un claro problema demográfico de envejecimiento y falta de reposición poblacional”, que, junto con el “retraso” en la entrada al mercado de trabajo, lleva a una edad media de los trabajadores “cada vez mayor” y a “problemas de reposición en determinados colectivos de elevada cualificación”.

Desde UGT consideran que la falta de trabajadores jóvenes impide desarrollar el “potencial” de sectores como las TIC, en las que el “déficit de personal cualificado” impide a la comarca “desarrollar nuevos proyectos”. En la industria, o la construcción, se “ha expulsado a los jóvenes por falta de ocupación” y ahora “resulta muy difícil volver a atraerlos”. Comisiones Obreras, por su parte, alerta de la “falta de mano de obra en nuestros sectores productivos”.

Para el presidente de la Asociación de Emprendedores de Galicia (Ascega), Alfonso Salazar, en sectores como la hostelería y la construcción las empresas “no tienen trabajadores que sustituyan a los trabajadores que se jubilan”, si bien no pone el énfasis en el envejecimiento sino en lo que considera un “mercado laboral hiperregulado” que perjudica la contratación de jóvenes.

Más que envejecimiento

Si bien el resto de agrupaciones empresariales y sindicatos consultados no mencionan este punto, sí señalan que el déficit de trabajadores jóvenes no se debe solo a los cambios demográfico. Según indica Comisiones Obreras, al envejecimiento se suma que parte de la población activa, “fundamentalmente la juventud”, abandona Galicia “ante la falta de expectativas laborales”.

Hay más coruñeses trabajando con entre 50 y 59 años de edad que en la treintena.

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En UGT consideran que este es el “factor principal”, pues la incorporación al mercado laboral de los jóvenes “está siendo mucho más difícil que en la anterior crisis financiera”, lo que ha llevado a muchos de ellos al extranjero en busca de su primer trabajo. Las dos centrales sindicales notan la disminución del número de miembros jóvenes y el envejecimiento de los afiliados.

Y desde la Confederación de Empresarios de A Coruña, indican que el paro juvenil es un “problema estructural”, con elevadas tasas de desempleo de larga duración, empleos temporales o a tiempo parcial y “altas tasas de abandono escolar”.

Formación para el trabajo

Y a mayores de para desarrollar su proyecto de vida, es necesario que los jóvenes trabajen para mantener a sus mayores. Actualmente, el 34% de los coruñeses en alta laboral tienen 50 años o más, con lo que su jubilación está próxima. Para la Confederación de Empresarios, la solución para aumentar el número de trabajadores jóvenes pasa por la educación, en especial por “incentivar e invertir en la formación profesional”, incluida la dual, reforzar la básica y reformular la universitaria, incrementando la “cooperación” entre los centros de estudios y las empresas.

Un tercio de los cotizantes en la ciudad cuentan con 50 años o más.

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En esto coincide con las agrupaciones de trabajadores. UGT reivindica “políticas públicas” para articular en la comarca “un mercado laboral competitivo y estable”, pues considera que las políticas neoliberales provocan “más desigualdad”. Entre ellas se encuentran “planes de formación de empleo adecuados” y “potenciar los sectores innovadores que atraigan el talento joven”.

Para Comisiones Obreras, es necesario corregir “el gran desajuste que tenemos entre la formación y cualificación y las nuevas necesidades del mercado laboral” y promover políticas económicas favorecedoras a la creación de empleo y el “desarrollo de un proyecto de vida”. Por el contrario, Ascega quiere una menor intervención: los planes de promoción de empleo para jóvenes, considera, crean empleos que desaparecen cuando acaba la subvención.

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