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La Opinión de A Coruña

Tripulantes de barco y entrenadores deportivos, los empleos más difíciles de cubrir en A Coruña

Los sindicatos achacan el desequilibrio entre la oferta y la demanda en el mar a las malas condiciones laborales del sector ELos empresarios proponen mejorar el cruce de datos entre interesados y ofertas para cubrir las vacantes

Buques mercantes en el puerto exterior de A Coruña. | // LA OPINIÓN

En A Coruña hace falta gente para llenar los barcos. Así lo acredita el listado que el Servicio Estatal Público de Empleo (Sepe) ha hecho público con las ofertas de trabajo disponible para el mes de mayo, que cuenta con un total de 335 ofertas en el caso de la provincia de A Coruña. Todas ellas figuran en el portal de empleo público Empléate, dependiente del Ministerio de Trabajo. Los procesos de selección, sin embargo, se estancan cuando se trata de dos ámbitos concretos, en los que la oferta supera sustancialmente a la demanda de profesionales. El sector del mar, y más específicamente, en lo tocante al personal que compone la tripulación de los buques, es el que más dificultades encuentra para rellenar sus plantillas en la provincia. La práctica deportiva completa el cuadro de actividades que no encuentran profesionales cualificados, con un déficit de entrenadores deportivos con respecto a la demanda existente.

La coyuntura, en el caso del mar, no es ni mucho menos nueva para sindicatos y patronal, que ofrecen un claro diagnóstico. “Hay un componente tradicional: el trabajo es muy duro, y no estuvo nunca suficientemente reconocido. La mayoría de gente, cuando podía escapar del mar, escapaba. Ahora existe el mismo problema”, juzga Francisco Cartelle, responsable del sector del Mar de la CIG. La falta de “atractivo” de estos puestos no entiende de cualificaciones ni títulos, pues en las expediciones marítimas faltan por cubrir vacantes de todos los tramos de la jerarquía laboral de alta mar. Engrasadores, camareros y mayordomos de buque, contramaestres de cubierta, bomberos de buques, jefes de máquinas, maquinistas, frigoristas, mozos de cubierta, cocineros, mecánicos navales o pilotos engrosan la lista de los puestos que cuesta cubrir.

Pero no todo se queda en una cuestión de preferencias personales. En el sector del mar, además de la vocación, pesan, de forma sustancial, las condiciones laborales, que a menudo no compensa la dureza de los oficios. “No está bien pagado para el esfuerzo y la peligrosidad que tiene. No hay un sistema de formación que permita que la gente pueda hacer prácticas o trabajar en estos sectores. El sistema de acceso es complicado”, asegura.

Desde los sindicatos señalan que los estudiantes de las titulaciones suelen encontrar dificultades para realizar sus prácticas en las empresas del sector. En ocasiones, no existe un puente o enlace entre el alumnado y las empresas que facilite la relación o la comunicación, lo que repercute en el acceso. “La conexión entre los estudios y el mundo laboral no es lo suficientemente fluida para que exista una cantera. Los jóvenes terminan la titulación de capitán de la mercante, por ejemplo, y luego tienen muchas dificultades para hacer prácticas”, señala Cartelle.

Unas dificultades de acceso que se suman al hecho de que, cuando se suplen las deficiencias formativas, aprender no está al alcance de todos. “No se imparten en cualquier sitio. Cuando la hay, es formación privada que no es asequible. Hay un desajuste entre los requisitos de la formación y las necesidades del mercado”, juzga Maica Bouzas, responsable del área de Empleo de Comisiones Obreras.

Las condiciones laborales no terminan de dibujar un panorama que anime a los interesados a aplicar a estas ofertas. En los barcos no solo escasean las inspecciones de trabajo, sino que los convenios colectivos se ven sustituidos por manuales de “usos y costumbres” y raramente se aplican. “Queda al arbitrio del armador, que es quien paga”, reflexiona Cartelle. Las vacantes, habitualmente, acaban cubriéndose con trabajadores migrantes, en muchos casos en situación de vulnerabilidad y para quienes este tipo de ofertas, a pesar de su baja remuneración, suponen un clavo ardiendo para optar a una vida mejor.

“Todavía no hay unas condiciones atractivas, y no solo de salario. No todo el mundo está preparado para echar tanto tiempo en el mar o para la vida a bordo. Las vacantes se acaban cubriendo con mano de obra extranjera, que merecen también condiciones dignas, pero para quienes aceptar estos puestos supone una oportunidad de vida”, apunta Maica Bouzas.

En el caso de las actividades deportivas, un sector a priori atractivo para sus trabajadores, de nuevo son las condiciones laborales las que disuaden a los profesionales de presentar sus currículums a superficies como gimnasios o centros deportivos, lo que hace que la mayoría prefiera trabajar por cuenta propia. “Es un tema de remuneración, principalmente. En gimnasios más pequeños es más raro, pero, en complejos de cierta envergadura, cobran las actividades como lo que son, de máxima calidad, pero al trabajador le llega lo estipulado en el convenio, que es poco. Prefieren ir por libre”, explica el responsable de Deportes y contratas públicas de la CIG, Rubén Duruelo.

Los empresarios, por su parte, aseguran ser conscientes de este desequilibrio en la oferta y la demanda de puestos de trabajo en determinados sectores. Desde la Confederación de Empresarios de La Coruña proponen mejorar la relación entre ofertantes de empleo y solicitantes. “Es verdad que siempre se repiten las mismas ocupaciones. Quizá lo ideal sería revisionar ese canal, para que el cruce de datos entre interesados y ofertas sea más fructífero, al igual que revisionar o realizar convenios con los centros de estudios afines a dichas demandas”, propone Iria Roade, técnica de empleo de la Confederación coruñesa.

Roade explica que este listado de oficios imposibles tiene, no obstante, su razón de ser: la de facilitar el acceso al empleo de las personas recién llegadas al país y la relación con las empresas ofertantes. “Esta lista nació para que las ocupaciones que no seamos capaces de cubrir con demandantes de empleo, puedan ser cubiertas por personas extranjeras. Así, la persona empleadora tiene la posibilidad de tramitar la autorización, para residir temporalmente y trabajar por cuenta ajena, dirigida a personal extranjero”.

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