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La Opinión de A Coruña

Las entrañas que reparar de la Casa de Veeduría

El Concello reparará las tres cuartas partes del edificio que están sin uso, con desperfectos y el 66% las vigas sin seguridad aceptable

Zona con destrozos dentro de la Casa de Veeduría. | // CARLOS PARDELLAS

Durante siglos, A Coruña fue una ciudad militar, “guarda y llave, fuerza y antemural del Reino de Galicia”, y el Ejército y la Armada, progresivamente retirados, dejaron parte de su esqueleto por su territorio: posiciones artilleras, cuarteles, fortificaciones. El corazón y cerebro estaban en la Capitanía, aún castrense, y en la Veeduría o Gobierno militar, que se cedió al patrimonio municipal en 2014. Pero, pese a una reforma parcial que permitió situar allí el centro cívico de la Cidade Vella, el centenario edificio está enfermo: apenas se aprovecha una cuarta parte, y en el resto se acumulan desperfectos y problemas estructurales que el Concello pretende arreglar con una obra integral valorada en tres millones.

Desconchado en uno de los pasillos abandonados. | // CARLOS PARDELLAS

De acuerdo con la documentación de la licitación de la obra, que el Ayuntamiento ha sacado a concurso, la parte en la que se situó el centro cívico era la que presentaba un “mejor estado”, pero hay más de 2.600 metros cuadrados sin uso que se hallan en “estado de abandono y continuo deterioro”. El caso más llamativo es quizás el de las vigas de hormigón: se realizaron 48 comprobaciones y “se han obtenido valores de coeficientes de seguridad no aceptables en prácticamente 2/3” de ellas. El refuerzo de las vigas es, según la memoria de la obra, “quizás la cuestión más compleja” y habrá que reforzar “la mayor parte”.

No son el único elemento estructural “en situación precaria”. En el caso de parte de los pilares (los soportes de posición vertical, por oposición a las vigas, horizontales) “coincide la escasez de su armado con el mal estado generalizado de los mismos”, si bien presentan dudas un “escaso número”; en concreto, dos de la planta baja. Se realizarán obras para reforjarlos.

En cuanto al forjado, a lo largo de la larga vida del edificio se han ido colocando hasta cinco tipologías diferentes. En uno de ellos, que presentaba “dudas” se realizaron pruebas de carga, si bien resultaron satisfactorias. A mayores de estos problemas estructurales, el espacio está lleno de desperfectos, con aberturas en las paredes, partes de los techos caídas y escombros; heridas que deslucen un legado centenario central en la historia de la ciudad.

Aristócratas y militares

De acuerdo con el estudio histórico que forma parte de la memoria de las obras, se desconocen los detalles del edificio que ocupaba la parcela en la primera Edad Moderna, pero se cree que era un caserón aristocrático y que durmió en él Carlos V cuando presidió la reunión de las Cortes en la ciudad en 1520. En 1640 se cedió a la Real Hacienda y se ligó al patrimonio público.

A inicios del XVIII se instaló en la casa la Contaduría del Sueldo del Reino de Galicia, y en 1725, tras una reforma, pasó a albergar la Intendencia y Tesorería de este. Allí vivieron capitanes generales y, en 1842, se hospedaron los infantes Francisco de Asís y Enrique de Borbón. El primero volvería a dormir allí en 1858, ya rey consorte de Isabel II. El año siguiente, se ubicaron oficinas de Hacienda y del Ejército: a partir de 1904 se ubicaron allí diversas instalaciones del Gobierno Militar, el nombre por el que aún conocen el inmueble muchos vecinos de la Ciudad Vieja.

El proyecto del Ayuntamiento quiere aprovechar todo el espacio. El centro cívico se ampliará y se creará una zona para mayores, con comedor y ambigú. El antiguo salón de oficiales será una ludoteca, y la antigua leñera, una sala de exposiciones. Habrá espacios para coworking y salas para estudio de universitarios, y la segunda planta albergará las oficinas técnicas de rehabilitación municipales.

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