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La Opinión de A Coruña

Sin ofertas para la obra que evitará que el agua de mar entre en la depuradora

Estas infiltraciones no permiten completar el proceso de descontaminación de aguas ELa obra se anunció en 2018

Vertido procedente de la depuradora de Bens, en 2016. | // CASTELEIRO

El concurso convocado por la EDAR Bens para construir una compuerta en el colector de Riazor ha quedado desierto. Ninguna empresa se ha presentado para realizar esta obra, que evitaría la intrusión del mar en la red de saneamiento municipal, lo que impide que se complete el proceso de descontaminación de fecales y pluviales, que se vierten de nuevo al agua sin cumplir con la ley. Fuentes municipales no han aclarado si la EDAR Bens volverá a convocar el concurso para realizar la obra.

Las empresas tuvieron casi un mes para proponer sus proyectos, pero ninguna ha dado el paso. El presupuesto fijado por la EDAR era de 669.849 euros, IVA incluido, con un plazo de ejecución de 12 meses.

Esta obra suma así un nuevo retraso, pues el Concello ya había anunciado la construcción de la compuerta en el colector en 2018. La pandemia obligó a un cambio de planes y el presupuesto reservado se dedicó al plan de reactivación económica y social. Finalmente fue la depuradora de Bens la que asumió los trabajos, sacando la obra a licitación, pero sin resultado.

El problema en el colector de Riazor se remonta a 2011, cuando se inauguró la planta. Al año siguiente ya se realizaron inspecciones para detectar infiltraciones. Según un informe de Augas de Galicia de 2017, que también señala infiltraciones desde el túnel de Pasaxe-Elviña, esto impide la depuración biológica del 70% del caudal que entra en la planta. Así, el agua no recibe la depuración exigida por la ley a consecuencia de la intrusión de aguas marinas en las redes de saneamiento. Esta deficiencia se debe a que el tratamiento completo de las aguas precisa de varias fases. En las primeras se decantan sólidos y partículas, desde pañales hasta arenas, pero en la segunda se introducen bacterias que ayudan a separar los residuos orgánicos. La presencia del agua marina les impide actuar correctamente, y finalizar la depuración antes de devolver el agua al mar. Además, reduce la vida útil de los equipos de la planta, produciendo un “incremento considerable” en los costes de mantenimiento, según Augas de Galicia.

Las principales intrusiones de agua en la red se producen en los colectores de San Roque/Bens a través del aliviadero del colector de Riazor, punto en el que desde hace cuatro años el entorno próximo a la depuradora de Bens aconsejó ejecutar las obras cuanto antes, dado que el problema lo arrastraba la estación desde tiempo atrás. Un problema que, de momento, no tiene solución. O más bien, no tiene quién la ejecute.

La compuerta que se quiere instalar estará generalmente cerrada y solo se abrirá cuando el sistema alivie y el nivel de agua residual sea mayor que el de agua de mar. La construcción comprende una cámara de compuertas en la galería de alivio a la entrada de la depuradora de catorce metros de profundidad desde la cota de superficie y estructura de hormigón armado.

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