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La Opinión de A Coruña

Mikel Izal e Iván Mella Voz y teclista de Izal, en concierto este sábado en el Coliseum con su gira ‘Hogar’

“Nacimos en el ‘underground’ más absoluto y gracias a las canciones llegamos a más gente”

“Han sido doce años de una intensidad extraordinaria, con cinco discos uno tras otro, sin parar, no es fácil aguantar ese ritmo”

De izquierda a derecha: Iván Mella, Mikel Izal, Alejandro Jordá, Alberto Pérez y Gato. | // VICENTE MODINO

El adiós de Izal ha llegado. O quizá sea un hasta luego. Lo que tienen claro es que hacen un parón en esta aventura que lleva ya viva doce años. Su último disco Hogar está lleno de historias cotidianas y de muchas emociones. Esas canciones y tantas otras de su pasado formarán parte del repertorio para el concierto de este sábado en el Coliseum. El teclista Iván Mella y el cantante y compositor Mikel Izal cuentan, a través de un cuestionario, cómo llegó el fin y qué cosas de la banda y del público se llevan en la mochila para siempre.

¿Cómo ha sido el regreso a los escenarios tras la pandemia? Ahora les toca el Coliseum, que no visitan desde 2019.

Iván Mella: Realmente nosotros no hemos parado salvo en el confinamiento total. Tanto el año pasado como el anterior estuvimos girando con los protocolos de seguridad sanitaria que había en cada momento. Este es el primer año en el que las cosas vuelven a ser prácticamente como antes de la pandemia. Se nota que la gente tiene ganas acumuladas de disfrutar de la vida, de la música en directo, de compartir momentos... A Coruña vamos con muchísimas ganas porque amamos Galicia y porque tenemos un recuerdo fantástico de nuestro último concierto en el Coliseum.

¿Hay algo que le queda por hacer a Izal?

I. M.: A nivel musical y artístico estamos muy orgullosos del camino recorrido. Somos una banda que nació en el underground más absoluto y que gracias a sus canciones, su música y su directo ha ido llegando cada vez a más gente de una manera muy romántica, a nuestro modo de ver, que es el boca a boca.

¿Cuál es el Hogar de Izal?

I.M.: La familia, los amigos de verdad, la naturaleza, nuestro equipo, el escenario, la música... Cualquier sitio, lugar, persona o cosa que te permita ser tú mismo y sentirte pleno y en armonía.

Sobre ese nuevo álbum, ¿necesitaban ese toque intenso que aparece en Meiuqér?

Mikel Izal: No necesitábamos nada en especial, los discos hablan de lo que hablan y salen como salen. Mikel no es la misma persona que hace 12 años, es imposible que no escriba discos diferentes, todos vamos cambiando nuestras inquietudes, experimentando con nuevos sonidos… Simplemente hacemos lo que nos emociona en cada momento.

¿La mejor canción de Hogar? ¿Y de Izal?

M. I.: Esta pregunta siempre es una trampa, ¿a quién quieres más a papá o a mamá? Al final cada canción es importante y forma parte de un todo, el cuadro estaría incompleto si faltara una sola de las canciones publicadas. Todas aportan algo y sería injusto destacar algunas por encima de otras. Es indudable que el público ha convertido algunas en verdaderos himnos y eso nos hace muy muy felices porque nos da la sensación de que pase lo que pase eso ya no nos lo puede quitar nadie. Que hemos conseguido formar parte de la vida de muchas personas, que nos recordarán con cariño, y eso no tiene precio.

¿Le preocupa que la pandemia haya acabado con salas, de donde nacen bandas como las vuestras?

M.I.: Es importantísimo que la gente sea consciente de que ninguna banda, ningún proyecto musical, ninguna canción nace en un Wizink Center o en un Palau Sant Jordi. Nacen en las salas pequeñas, un martes o un miércoles, con 20 personas delante que asisten a ese maravilloso momento en el que un grupo escucha a un par de personas cantando un estribillo. Si se pierden las salas pequeñas se perderá la música. Así de sencillo.

En febrero anunciaron que después de Hogar el grupo pararía. ¿Por qué esa decisión? ¿Es definitiva?

M.I: Hoy en día da miedo usar la palabra “definitivo” porque si algo nos han enseñado estos últimos años es que todos tus planes pueden cambiar en un momento, pero no hay planes de futuro a día de hoy y pararemos indefinidamente. Han sido doce años de una intensidad extraordinaria, con cinco discos uno tras otro, sin parar, viviendo al máximo cada día, no es fácil aguantar ese ritmo.

¿Se abren nuevos caminos profesionales?

M.I.: Cada uno tendrá la oportunidad de hacer lo que crea que le va a hacer más feliz. Vamos a tener ese privilegio y esperamos encontrar cada uno nuestro lugar en el mundo.

Se van, pero quedan himnos como La mujer de verde y Copacabana. ¿Cuándo nacen esos temas, se imaginan su proyección?

M.I.: Nunca imaginas nada, puede que una canción te emocione tanto que creas que la gente va a conectar con ella especialmente pero el público es impredecible, por eso es absurdo escribir para ese ente informe. Tienes que escribir para ti, para emocionarte tú todo lo que puedas. Luego simplemente enseñas la canción al público y esperas que todo vaya bien.

¿Cuál es el resumen de estos doce años de trayectoria?

M.I.: Cinco discos que nos llenan de orgullo, y sobre todo los cientos de conciertos donde tanta gente fue feliz, incluidos nosotros.

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