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La Opinión de A Coruña

El ‘boom’ del ladrillo regresa para ocupar la costa del golfo ártabro con 1.300 viviendas

Son desarrollos urbanísticos en el litoral coruñés, oleirense y miñense que están en trámite o en ejecución EEn varios casos son proyectos paralizados tras la crisis que se retoman

Principales promociones residenciales en ejecución, en trámite o planificación en la costa ártabra. | // L.O.

La Sareb, eso que llaman banco malo, se creó en 2012 tras la crisis financiera de 2008 para gestionar los activos inmobiliarios en manos de bancos rescatados y ayudarles a que se dejasen de ladrillo e hiciesen lo suyo, negocios financieros. En 2019, antes de la pandemia, la Sareb constituyó Àrqura Homes, una sociedad que junto a otros socios anunció que construirá 17.100 viviendas nuevas en España, de forma que la entidad que tenía que deshacerse de viviendas ahora las construye. En el entorno de A Pasaxe por ejemplo la Sareb promueve un desarrollo urbanístico. Éste es uno de los indicadores de que vuelve la fiebre del ladrillo a la que la comarca de A Coruña no es ajena, y sobre todo el litoral del golfo ártabro: están en construcción o tramitación casi 1.300 viviendas en desarrollos urbanísticos al borde de la costa en A Coruña, Oleiros y Miño.

Vuelve el ladrillo pero es un ladrillo diferente. Los promotores ahora presentan proyectos en los que presumen de sacrificar edificabilidad y reducir pisos conscientes de la nueva sensibilidad respecto al paisaje, las barreras visuales, el medio ambiente, las zonas verdes.

En realidad este cambio lo realizan porque ha evolucionado la demanda: se quiere más vivienda unifamiliar, sobre todo tras la pandemia, y sobre todo que sea de mayor superficie y con más zonas comunes de ocio. Por eso se reduce el número de hogares. En el sector de chalés de lujo de O Paraíso en Oleiros, por ejemplo, los promotores sacrificaron tres chalés para ejecutar una segunda piscina para la comunidad. En la macrourbanización de casi 700 viviendas de Xaz, también en Oleiros, el promotor modificó la ordenación para eliminar dos de los ocho chalés que tenía ya a punto de construir porque los compradores los pedían más grandes, por lo que solo ejecutó seis.

La primera línea de costa, como en las mejores épocas del boom de la construcción, es de nuevo el objeto del deseo de los promotores, que también han cambiado su perfil. Antes de la crisis del ladrillo eran básicamente Manuel Jove y José Collazo y ahora son desde pequeños empresarios a grandes promotoras de fuera, sobre todo de Madrid (como Metrovacesa con dos sectores a desarrollar en A Coruña o Vía Célere y Gestilar en Oleiros). Un ejemplo del ansia por el litoral se registró hace un mes en Vigo: se dio luz verde a dos promociones de doce chalés encima del último litoral virgen de la zona.

En Miño, el municipio que casi se va a la quiebra por culpa del ladrillo y al que aún le quedan unos años para ir devolviendo el dinero del préstamo para pagar su deuda de 22 millones de euros por la macrourbanización de Costa Miño Golf, acaba de recuperar otro viejo proyecto, el de urbanizar Monte Piñeiro. En el proyecto se defiende que se reduce vivienda respecto al proyecto inicial, pasando de las 750 de entonces a 302 repartidas en 21 edificios (y chalés).

Los chalés serán los que estarán en la zona más cercana a la playa, el gran atractivo de este municipio y la razón por la que desde hace muchos años tienen aquí su segunda residencia vecinos de distintas localidades gallegas. El proyecto tendrá tantas facilidades como que se prevé construir un vial de acceso directo desde la futura urbanización a la autopista AP-9, que ya desemboca en plena playa.

En el municipio de Oleiros, después de urbanizar hasta el borde mismo del mar en la península de Punta Canide, hace años, ahora es el litoral de este municipio que da a la ría de O Burgo el que está en plena expansión urbanística. O Paraíso era el último pulmón verde de la ría, una gran masa forestal. Hoy apenas queda el arbolado necesario para dar sensación de estar en plena Naturaleza a las casi setenta viviendas de lujo que se encuentran ya en comercialización, repartidas en edificios de pisos y 22 chalés.

Es una promoción que iniciaron socios y familiares de José Collazo Mato a la que luego se unió la sociedad Freixo y Ameneiro de la familia Etcheverría y más tarde Incio Inversores, que preside Josefa Ortega Gaona, hermana del fundador de Inditex, Amancio Ortega. Tras la salida de Etcheverría, entraron sociedades del grupo Malasa.

En terrenos anexos al Paraíso, también con un pie en la ría de O Burgo, una empresa constituida hace dos años, Layiva, promueve otros catorce chalés de lujo de los que ya se anuncia que costarán más de un millón de euros, y que serán hogares de grandes dimensiones, de 500 a 900 metros cuadrados. También en la ría de O Burgo, al lado de Copigal, está prácticamente terminado un edificio de nueve viviendas promovido por la familia Echeverría.

Las márgenes de la ría de O Burgo, y más cuando esté limpia tras el dragado, es el gran objeto del deseo de los promotores (José Collazo tiene dos sectores ahí aún sin desarrollar, pero que podría reiniciar previsiblemente tras finalizar las obras que tiene al lado, las del túnel y glorieta de Sol y Mar).

Justo enfrente a la orilla oleirense las excavadoras ya están estos días explanando unos terrenos que están en la frontera entre Culleredo y A Coruña, aunque dentro de este último término municipal. Se trata del polígono RB9 Carretera del Burgo III, cuyo proyecto de equidistribución aprobó el Concello el año pasado, convirtiéndose así en el primer desarrollo a ejecutar en la orilla coruñesa de O Burgo de todos los previstos en el plan general de 2013.

El Ejecutivo local rechazó incluirlo dentro de la suspensión de licencias en vigor para esta zona costera. Está prevista la construcción de un edificio de quince viviendas en unos terrenos cuya única propietaria es la empresa coruñesa Mepon.

Anexa a esta promoción RB9 están previstos en el plan general coruñés otros dos polígonos de viviendas, el RB7 y el RB8. Unos metros más allá de estos terrenos se ubica la gran reserva de suelo vacante, la joya de la corona en la costa coruñesa, a pie de ría, entre A Pasaxe y Oza. Aquí van otros seis polígonos que en total suman 241 viviendas nuevas según la propuesta de ordenación. En 2020 el Ayuntamiento coruñés inició una modificación del plan urbano en este ámbito de As Xubias, que supuso la suspensión de la concesión de licencias, con el objetivo, según señaló el Ejecutivo local, de “blindar el litoral de la ría” (con excepción del núcleo tradicional de As Xubias de Arriba, ya con normativa propia de protección).

En el actual PXOM coruñés estaban previstas en este litoral un total de 633 viviendas y con la modificación del planeamiento, aún en trámite, se reducen a 241, un 62% menos. La suspensión de licencias llegó cuando particulares y medianos promotores ya querían iniciar proyectos en zonas como las cercanas al Hospital Materno, los terrenos de la antigua Conservera Celta (ya solo queda una persona sin desalojar en el poblado), los antiguos astilleros Valiña en un extremo de la playa de Oza; o el solar de la antigua fábrica de La Toja, entre otros.

En la ciudad de A Coruña también se ha reactivado recientemente la ejecución del polígono de San Amaro, también al borde del mar y muy cerca de la Torre de Hércules. El primer proyecto se presentó en 2012 pero se paralizó y este año 2022 ya se puso en trámite de impacto ambiental. Prevén 260 viviendas en dos sectores entre Orillamar y el paseo marítimo, con edificios de hasta nueve alturas.

También en abril de este año ha trascendido que Metrovacesa ha presentado un nuevo proyecto para su desarrollo residencial en As Percebeiras, al borde del mar, en la zona de Labañou. Tras el rechazo social de vecinos y entidades al primer proyecto, con 371 viviendas, la promotora ha planteado otro con más pisos, 400 en total, y un volumen edificatorio importante: un edificio de veinte alturas y otros siete de ocho plantas. Aseguran que la mayor altura tiene como ventaja que será “más esbelta”.

La otra gran zona de costa aún libre en A Coruña también soporta hace años la presión y el interés de los constructores: O Portiño. Aquí también la madrileña Metrovacesa llegó a presentar a finales de 2018 un proyecto con 3.000 viviendas, un proyecto paralizado por ahora por el Concello.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) no tiene datos de viviendas vacías en A Coruña más recientes que los de 2011: encontró casi 20.000. En 2020 un informe municipal detectó 11.600 pisos sin uso solo en A Coruña, tras un análisis de consumo de la suministradora de agua en 2017, aunque no pudo incluir las viviendas que se escapan al control de la concesionaria.

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