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La Opinión de A Coruña

Miguel Barral Divulgador científico y técnico del Muncyt

“Los errores en películas son un punto de arranque atractivo para hablar de ciencia”

“He comprobado que no merece la pena buscar gazapos en pelis de ciencia ficción porque son las que más se documentan”

Miguel Barral, en el Muncyt. VICTOR ECHAVE

Lo que empezó como un divertimento ha acabado en libro. El divulgador científico y técnico del Muncyt, Miguel Barral, recopila errores científicos que ha ido detectando en diferentes películas. Asegura que es solo “una excusa” para hablar de ciencia. La presentación de Que la ciencia te acompañe: diálogos de películas con errores científicos fue ayer una de las actividades que el Muncyt preparó por el Día Internacional de los Museos.

¿Cómo empezó a fijarse en estos errores?

La verdad es que no soy muy cinéfilo, pero veo películas con mi mujer y mi hija. Me pongo lo que me apetece ver. E igual encuentro los errores en pelis de ciencia ficción, en una comedia o en una peli infantil. Aunque he comprobado que no merece la pena buscar los errores en películas de ciencia ficción, son las que más se documentan. Sobre todo en los últimos años están muy asesorados por científicos y expertos en la materia, así que es más difícil que cometan errores.

¿Qué le llevó a apuntarlos y crear un libro?

Porque siempre he utilizado el cine como recurso para divulgar la ciencia. Hubo un momento en que un error me impactó mucho y a partir de ahí empecé a tomar nota, por si alguna vez surgía la oportunidad de escribir un libro, como ha sucedido.

¿Cuál fue ese primer error?

Fue en la película Planeta rojo, en la que un supuesto genetista experto se refiere a las bases nitrogenadas del ADN con las letras AGTP, cuando en realidad es AGTC. Eso me llamó la atención por el contexto del diálogo, es una frase muy cómica. Me permitió intuir que eso tenía mucho potencial para iniciar un artículo de ciencia.

¿Y cuál es su favorito?

He recopilado muchos errores, más de los que hay en el libro, y escoger solo uno me cuesta. Por ejemplo, en La fiera de mi niña, que es una de mis pelis favoritas, hay un error muy llamativo, que es sobre la fiera a la que hace alusión el título. Dicen que es un leopardo que el hermano de la protagonista ha cazado en Brasil, cuando en Brasil nunca ha habido leopardos sino jaguares. Es un error muy evidente, además en una película clásica que conoce todo el mundo.

¿Sigue prestando atención a estos gazapos?

Sí. De hecho, tengo una sección en el suplemento de ciencia Tercer Milenio, en el que voy sacando esos gazapos. El último es sobre El proyecto Adam, que también tiene un error sobre ADN. El protagonista dice que la nave especial le reconoce el ADN, pero como tiene una herida de bala, no se lo reconoce. Todos sabemos que la huella genética no tiene nada que ver con hacerte una herida.

De todos modos, en alguno casos, esos errores pasan desapercibidos para los que no son expertos.

Puede ser, pero yo creo muchos se podrían dar cuenta si están pendientes. También depende del contexto en el que veas la película. Si la veo con mi hija, es más difícil que me de cuenta. O si la veo a última hora del día, que estoy más cansado. Además, en función de las cosas que están de actualidad en ese momento, hay errores que son más fáciles de detectar. Como ha ocurrido ahora con el auge de la pandemia. La gente tiene más información y se da cuenta del fallo.

¿Y qué busca con ello?

Es una excusa para, a partir de ahí, contar cosas de ciencia, como cómo se descubrió la huella genética. Es un punto de arranque atractivo para hablar de ciencia. El objetivo no es poner en evidencia la película ni criticarla, todos cometemos errores, sino una excusa para contar algo de ciencia y acercarse a ella de un modo más atractivo. La divulgación es eso, es hacer accesible algo a los no expertos. El cine es un recurso muy potente porque son películas que la gente ha visto o que les suenan.

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