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La Opinión de A Coruña

La feria medieval regresa a la Ciudad Vieja con la oposición vecinal a que mantenga su formato tradicional

Los comerciantes ultiman su preparación y aseguran no querer “perjudicar la convivencia” | Los vecinos la tachan de “sufrimiento”

Una calle de la Ciudad Vieja durante la feria medieval de 2019, la última celebrada. Víctor Echave

La feria medieval coruñesa, denominada Feira das Marabillas y que se desarrolla a finales de julio en la Ciudad Vieja, regresará este año a la programación festiva coruñesa tras dos años de ausencia por la pandemia, ya que los comerciantes del barrio, responsables de su organización, esperan solo por la autorización municipal para confirmar su celebración, que el Gobierno local prevé inicialmente, según informó a este periódico. Pero la recuperación de esta iniciativa con sus características habituales suscita el rechazo de la asociación de vecinos, que exigirá a los comerciantes y el Concello un cambio de orientación en la feria.

Adolfo López, presidente de la asociación de empresarios y comerciantes de la Ciudad Vieja, señala que la entidad espera una contestación oficial a su solicitud de celebración de la feria y que además debe llevarse a cabo la habitual reunión de coordinación de seguridad previa a cada una de las ediciones., así como elaborar el plan de autoprotección. El colectivo se reunió el lunes con la asociación de vecinos e interpreta que no se opone a la feria, aunque López admite que reclamó una reducción de su duración que los comerciantes rechazan porque el certamen se autofinancia con los ingresos obtenidos y no recibe ayudas municipales.

“El formato en el que está no es el adecuado, el 90%, si no es la totalidad, de los vecinos está en contra de su celebración con ese formato comercial”, comenta Leonardo Méndez, presidente de la asociación de vecinos de la Ciudad Vieja sobre la feria medieval. “Estamos secuestrados durante seis días más el montaje y desmontaje”, explica sobre las consecuencias de la feria para los residentes en el barrio, que califica de “un sufrimiento,” por lo que asegura que tienen “esos días marcados, en el calendario”.

Méndez anuncia que la asociación fijará su postura en una reunión de su junta directiva, pero que también se entrevistará de nuevo con los comerciantes, así como con el Concello. Según manifiesta, los vecinos no rechazan una” feria sostenible en cuanto a respeto de espacios, convivencia, tiempo de descanso y duración de la misma”. El número de establecimientos participantes en el certamen es otra de las preocupaciones de los residentes, ya que aseguran que las informaciones recibidas hablan de un aumento de entre el 20% y el 30% en los puestos instalados en las calles con respecto a 2019, el último año de celebración.

“No queremos perjudicar de ninguna manera a la convivencia e intentamos hacerlo mejor cada año dentro de las posibilidades económicas”, afirma Adolfo López sobre la puesta en marcha de la feria, de la que advierte que “no es un evento de barrio, sino de ciudad, como los conciertos de María Pita o las carreras populares”. Sobre el número de puestos participantes señala que serán “más o menos” los mismos y que la organización había previsto aumentar la duración de la feria para compensar los dos años sin que se celebrase, pero que finalmente renunció a esa propuesta.

Una de sus iniciativas para este año será diluir la presencia de los puestos en el barrio mediante la ampliación de lugares en los que se coloquen, como la calle Nuestra Señora del Rosario, en la que antes era imposible al no estar rehabilitada. López destaca que la limpieza del barrio durante la feria se mejoró en los últimos años y que en 2019 se instalaron 300 papeleras de cartón y que se colocarán más váteres químicos si es necesario.

Los comerciantes prevén encargar un estudio sobre la repercusión económica de la feria y recuerdan que colaboran con el barrio financiando las procesiones, la fiesta de la primavera y el alumbrado navideño, así como que cooperarán con la asociación de vecinos las próximas Fiestas del Rosario, de cuya organización se responsabilizará el colectivo de residentes, cuya presencia no rechazan en las reuniones sobre la feria que mantengan con el Concello.

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