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La Opinión de A Coruña

María Castro Actriz. Presenta en A Coruña la obra ‘La coartada’

“Pratos Combinados’ es una serie que marcó una generación entera, es normal que me sigan viendo como Pauliña Barreiros”

“Cuando me llegó el papel de 'La coartada' pensé: ‘No sé si sé hacer esto’, pero me tiré a la piscina”

María Castro y Miguel Hermoso, durante la obra. | // L. O.

María Castro (Vigo, 1981) actúa por primera vez en un teatro en A Coruña. Será este viernes en el Colón con la obra La coartada, dirigida por Bernabé Rico. Castro ha utilizado su experiencia como madre para entrar en el papel de Ana.

Estrenan La coartada en el teatro Colón. ¿Qué esconde este thriller?

Realmente la temática de la función no te la puedo contar porque se descubre en los últimos cinco minutos y es lo que provoca un giro inesperado de guion y que la gente se quede amarrada a la butaca. La tensión se masca desde el principio. En el arranque, el público verá a una mujer desesperada y desolada por recuperar lo único que le hace feliz en su vida, que es su hija, que, en principio, le ha sido arrebatada de manos de su marido. Digo en principio porque realmente luego puedes sentir simpatía por un personaje, después por otro y se vuelven a cambiar las tornas y hasta el final no se sabe que de lo que se está hablando es de un tema bastante tabú, del que ojalá se hablase más para poder normalizar el dolor de mucha gente.

¿Cómo se metió en el personaje de Ana, esa mujer atormentada?

El personaje es muy de maternidad, de ese sentimiento que es el más puro y más animal. Es el amor más irracional y más verdadero que puedes sentir. El amor de un padre o un madre a un hijo es lo más grande. Yo tengo dos hijas, una muy pequeñita que, de hecho, empezó la gira conmigo lactando por media España. De alguna manera, lo tengo debajo de la piel. Aunque no he vivido situaciones como las del personaje, sí que al lado de ellas siento la ilusión más grande, la emoción máxima y, en algunas ocasiones, el miedo. Así que es ir trabajando en la línea de los sentimientos que un hijo puede despertar en una madre.

La obra consigue enganchar y que el espectador empatice con los personajes. ¿Cuál es la clave para lograrlo?

El texto es muy redondo y a la vez que muy inquietante. Da muchas vueltas. Ana, mi personaje, está elaborando junto a su mejor amigo la que va a ser la coartada de su vida. Tiene que estar todo muy limpio, muy claro y muy preciso, así que lo repiten todo una y otra vez. Esas vueltas que da el guion, que ahí está la dificultad de memorizarlo también porque solo una palabra puede cambiar la página entera, la intensidad, la frecuencia de palabra y el ritmo hace que la gente se quede bastante anclada a la butaca. Es muy curioso porque en una comedia percibes a la gente, la escuchas, la oyes reír y suspirar. En el drama, no. Sin embargo, es la primera obra dramática que hago en la que noto a la gente escuchar. Es como un silencio sepulcral de alta intensidad. Todos amarrados a la butaca esperando para ver cuál será el próximo movimiento. La verdad es que eso es muy bonito. Pienso “los tengo ahí”.

El silencio es parte importante de la obra, pues es el mayor temor de la protagonista. ¿Por qué?

Sí. De hecho, la traducción de la obra original en inglés es algo así como Silenciando el silencio. La protagonista dice en algún momento que el silencio suena a tormenta. Yo creo que cuando uno está bien y en paz consigo mismo, el silencio puede ser maravilloso e incluso puede llegar a ser placentero. Pero cuando uno está mal, ese encontrarse con uno mismo, los temores y el dolor puede llegar a ser muy tormentoso. Ella dice “siempre que vienes a verme, engulles el silencio y yo me siento a salvo”. No quiere quedarse a solas con sus pensamientos de dolor que tanto la acompañan.

¿Cómo consigue transmitir esa angustia?

Todos hemos vividos situaciones en nuestra vida de todo tipo. Yo, con 40 años, ya sé lo que es el dolor, el odio, el amor, la rabia, la desesperación y los duelos. A lo mejor no lo vives igual que el personaje, pero sí que has tenido esos sentimientos en alguna esquinita de tu cuerpo. Cuando lo interpreto, la base es darse el permiso para abrir tu corazoncito, llegar a esos sentimientos, utilizarlos y, cuando se acaba la función, se cierra y tan contenta para casa. Sí que hay que saber ubicar los sentimientos, cómo fueron en esos momentos que los sentiste e intentar reproducirlos otra vez.

¿Hay madres que se verán reflejadas con su personaje?

Totalmente. Más de una. Pero no puedo decir exactamente por qué.

Comparte escenario con Daniel Muriel y Miguel Hermoso. ¿Cómo está siendo la experiencia?

Es un placer. Con Miguel había trabajado en Amar es para siempre. Es un hombre con una experiencia brutal y un manejo de la voz y la palabra espectacular. Se puede aprender muchísimo de él. Con Daniel había trabajado en Seis hermanas, pero casi no coincidíamos en escenas. Es una sorpresa ver lo metódico y trabajador que es.

Dice la crítica que es la interpretación cumbre de su carrera. ¿Está de acuerdo?

Yo que sé. Criticar o opinar sobre el trabajo de uno mismo es muy difícil. Uno coge cada personaje casi como un hijo, lo mima y lo cuida. Sí puedo decir que este es el más complejo. De hecho, cuando me llegó el papel pensé “no sé si sé hacer esto”. Pero como yo me tiro a la piscina siempre, lo cogí.

Ahora le toca actuar en casa, en Galicia.

Sí. Además, en A Coruña nunca he actuado. Es un placer porque además es donde vive mi hermana. Hay mucha gente en Galicia que me sigue de siempre, no solo porque me conozcan directamente sino porque han seguido mi carrera y me conocen de Pratos Combinados. Me hace mucha ilusión.

¿Todavía le sorprende que le recuerden por ese personaje de la serie de la Televisión de Galicia?

Crecí en la tele siendo Pauliña Barreiros, entonces es normal. Es una serie tan mítica, tan vista y con personajes tan increíbles, por desgracia algunos no están con nosotros. Es una serie que marcó una generación entera o dos. Es normal que me sigan viendo como Pauliña Barreiros y, para mí, es un honor.

Además de en los teatros y la televisión la vemos en Instagram. ¿El objetivo es enseñar su lado más humano?

Bueno, el objetivo era compartir. Se me ocurrió en el confinamiento. Se me dio por compartir lo que hacía con mis niñas. Intentaba contar cómo pasábamos los días. Me encanta la docencia y enseñar y pasar tiempo con ellas. Me sentí súper realizada.

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