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La Opinión de A Coruña

Andrea González Pianista, actúa hoy en la Real Academia de Belas Artes

“Rosendo Salvado tocaba la música del momento, era el rock de la época”

“El monje fue pionero en la defensa de los derechos humanos de los aborígenes”

La pianista y gestora cultural Andrea González. | // LA OPINIÓN

La pianista Andrea González (Tui, 1987) ofrece este martes, en la Real Academia de Belas Artes, (20.00 horas) el concierto Salvado Piano Work, en el que repasa su álbum homónimo, donde explora la historia del monje tudense Rosendo Salvado e interpreta algunas de sus composiciones, nunca antes grabadas hasta este momento. La pianista ofrece un espectáculo lleno de color, con trajes diseñados por Agatha Ruiz de la Prada y en el que interactuará con el público asistente.

Como música de Tui, con este tributo a Rosendo Salvado hace todo un homenaje a sus orígenes.

Es una historia casi de casualidades, o de destinos. Es algo que se ha ido tejiendo desde 2013, cuando descubrí la música de Rosendo Salvado y me acerqué a su historia fascinante. Yo estaba organizando la primera edición del festival Ikfem, de la Eurociudad Tui-Valença, que es un festival que nace con el objetivo de unir las dos culturas a través de la música. Tenía el ideal de llenar la Eurociudad de pianos. Una periodista me propuso organizar un concierto de piano en la estatua de Salvado. Yo no entendía nada, porque poco se sabe sobre su figura. Me fui a los archivos de la catedral de Tui, y encontré su música, que era alucinante y no se había tocado hasta el momento; manuscritos virtuosos con indicaciones de emociones. Me encontré con la fascinante historia que me empezaron a contar, y luego fui indagando, y me sorprendió con su defensa pionera de los derechos humanos de los aborígenes; se habla de elevarlo a la categoría de premio Nobel o Patrimonio de la Humanidad. Él hablaba de una sola raza, cuando en su época a los aborígenes se les llamaba los sin alma.

Su vida le fascinó casi tanto como su música.

A mí hablar de su faceta como músico me interesa para contar su historia. En este disco el hilo conductor es la música, lo que me lleva a hablar de la importancia de todas las facetas de este señor, que realizó las primeras fotografías de Australia occidental, estudió a los aborígenes, escribió un diccionario sobre su lengua, creó una orquesta de cuerda y de vientos en Australia llevándose instrumentos, porque los nativos aprendían súper rápido. Su lucha era buscar esa igualdad. Incluso formó a una mujer en código morse, y llegó a ser directora de Telégrafo en la época.

¿Reclama la trascendencia de una figura que pasó desapercibida para la huella que dejó?

Totalmente desapercibida. Él se relacionaba con papas, con reyes; le concedieron en el Escorial ser presidente de un colegio de Ultramar donde formaban a los monjes, luego fue en Montserrat, le regalan una viola Stradivarius...sus conexiones eran muy potentes a niveles institucionales de aquella época. Tenía un carácter muy extrovertido. Habla de la filosofía de las tres pes: la prudencia, la paciencia y la perseverancia, como su filosofía para hacer camino.

Sus composiciones nunca habían sido grabadas. ¿Siente cierta responsabilidad histórica?

Totalmente. Es ilusionante, porque sientes como que tienes un tesoro, además siendo él de Tui, es muy ilusionante y muy sorprendente. Hace poco encontré una nueva partitura en Italia. Tiene esa emoción, pero también tiene un lado de responsabilidad, de intentar dejar huella de la mejor manera, ser lo más fehaciente a las fuentes, a lo que él escribe. No he cambiado nada de su escritura musical. Intenté ser rigurosa, pero desde una mirada más actual. Ya viste todo el componente artístico que tiene el proyecto, con estos vestidos, estos colores. Intento trasladar a hoy en día, desde mi punto de vista artístico. Soy gestora cultural y llevo 10 años haciendo proyectos y formándome, y lo he aportado al disco para darle esa visión artística, pero intentando ser lo más rigurosa posible.

¿Qué paralelismos se pueden hacer entre la creación musical del XIX y la de hoy?

Aquí voy a hacer referencia a un documental, De Rosendo a Rosendo. Ese documental hace esa relación entre el monje y el Rosendo rockero. Se habla de que el monje traslada su honestidad, porque seguramente tenía un carácter muy abierto, que podía hablar con personas de diferentes ámbitos, nada le frenaba. Era un luchador nato, que tenía un ideal a contracorriente de la época. Tocaba la música del momento. Ahora escuchamos o el pop o el rock, pero él tocaba ópera italiana, que era la música que se interpretaba en los grandes teatros. Eran los conciertos de rock del momento. La idea del concierto, de tocar delante de un público, se creó en la época de Salvado, a mitad del siglo XIX. Es uno de los primeros concertistas de rock del momento. Se cree que fue el primer intérprete de música en formato de concierto en Australia.

¿Le sorprendió esta faceta de Rosendo Mercado?

Sí. El documental fue toda una casualidad. Llevaban dos años organizando este viaje, y coincidimos. A mí me llevaba Acción Cultural Española y la Abadía de Nueva Nursia, ellos iban con un proyecto de la embajada. Esa semana coincidimos los dos, y después se alineó todo. Tanto es que Rosendo ha venido a Tui esta semana a presentar su documental. Seguimos manteniendo toda la relación. El manager de Rosendo, Eugenio Muñoz, es el productor de mi disco, y es la persona que me ha abierto las puertas a grabar en los mejores estudios.

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