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La Opinión de A Coruña

La última nota de color del Rosalía

Lillian Toba, en su puesto de Riego de Agua. | // CARLOS PARDELLAS

Es oficial: el verano está de vuelta. No lo dice el calendario ni lo adelantan los cielos despejados de estos días. Lo acredita el hecho de que Lillian Toba ya ha montado su colorido puesto, Los hippies, en su lugar de siempre, anexo a los soportales del teatro Rosalía. Así lo ha venido haciendo, con los primeros rayos de sol de junio, desde hace 25 años, y así se lo hacen saber sus clientes, ya amigos por la fuerza de la costumbre. “Conozco a la gente de toda la vida. El primer día que monto es surrealista, porque todo el mundo viene y me dice: ¡Hombre, llegó el verano!”, cuenta Lillian, que regenta su negocio con orgullo, el de haber dado continuidad a la actividad que desempeñó su madre, pero también con cierto sacrificio, que compensa el cariño de todos cuantos pasan por delante de sus llamativas telas.

“Es duro, porque monto y desmonto todos los días, durante los cuatro meses de verano. De 8.00 de la mañana a 20.00 de la tarde. Pero es muy gratificante, la gente me da mucho cariño. A veces llego a casa que no entro por la puerta”, reconoce. A la espalda trae, cada mañana, muchas más cosas que la sensación del verano que comienza. Su instalación aporta a la calle el color de los productos que despacha, y el sonido relajante de la música que suena entre las lonas azules del lugar que considera su segunda casa. A las personas que se acercan, consejo y casi siempre una sonrisa. En cinco lustros ha sido testigo de la transformación de las dinámicas comerciales de la ciudad, pero también de cómo se ha ido diversificando su target. Ahora, las mochilas de cáñamo cuelgan junto a los vestidos de playa.

A los hippies que dieron nombre al puesto se ha unido, en los últimos años, una clientela heterogénea que encuentra entre su oferta ropa colorida y cómoda a precios populares. Él, diligente, se ha adaptado a los tiempos. “Antes el puesto era mucho más hippie, enfocado a las rayas o a las cosas de la India. Ahora es más de temporada. Las señoras vienen mucho a por faldas y vestidos, porque son más baratos que en las tiendas y doy la mejor atención que puedo”, asegura. Los tiempos cambian, y aunque el futuro es incierto para todos, el pasado aporta un par de lecciones fundamentales: lo auténtico se impone a lo impostado y pasajero. “Por aquí pasaron todos: de Pull&Bear a McDonalds, todas las grandes empresas del mundo. Los hippies resisten. No pueden decir eso muchas tiendas”, señala.

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