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La Opinión de A Coruña

Erasmus, un horizonte enriquecedor de trabajo

Los alumnos de los ciclos formativos del IES Ramón Menéndez Pidal culminan satisfechos sus prácticas en el extranjero con la beca

Estudiantes del IES Ramón Menéndez Pidal que participaron en el programa Erasmus+. Carlos Pardellas

La beca Erasmus+ es una herramienta que durante cursos ha dado la posibilidad a los jóvenes de estudiar fuera de España. Casi una docena de alumnos del IES Ramón Menéndez Pidal regresaron de su experiencia en el extranjero gracias al programa de la Unión Europea. En total, fueron 11 los estudiantes que disfrutaron de tres meses de prácticas laborales en tres destinos de Europa: Portugal, Italia y Malta. Todos los becados pertenecen a los ciclos de grado medio y superior de Formación Profesional que se imparten en el centro. Compatibilizaron la estancia de más de dos meses y medio fuera de España con la realización de sus prácticas de final de ciclo.

Algunas llevaban años peleando para vivir esta experiencia. “Empezaron a hablarnos del Erasmus cuando estábamos en el ciclo medio”, recuerda Katya García, una de las participantes del programa y estudiante del ciclo de Comercio Internacional. “Nos esforzamos para sacar buena nota en el primer año del ciclo superior y nos tocó en el último momento ir a Italia”, cuenta la estudiante. Viajó a Potenza, al este de Nápoles, junto con sus compañeras Stephany Rodríguez y Noelia Fernández. Pretenden repetir destino en su Erasmus universitario.

Para David Fernández y Bogdan Marín, estudiantes del ciclo medio de Actividades Comerciales, la aventura puede dejar huella en su curriculum vitae. Los dos se encargaron de realizar el plan de marketing Escola Europeia de Ensino Profissional para conseguir un certificado de calidad comunitario. “El plan lo hicimos completamente solos, ya que en la escuela no tenían a nadie que supiera hacerlo”, explican. Al principio les resultó complicado porque no era su campo específico de trabajo, pero supieron resolver las dificultades. Ahora, están a la expectativa de recibir buenas noticias con el visto bueno europeo a su trabajo de los últimos tres meses.

Las prácticas en el extranjero permiten a los alumnos vivir experiencias enriquecedoras para su formación. En Malta, Antia Buján y Aness Ennajjai trabajaron en la recepción de un hotel. Ellos forman parte del ciclo superior de Comercio Internacional,. Están muy satisfechos con sus prácticas pese a que el puesto que ocuparon no se ajusta por completo a lo que quieren que sea su futuro inmediato. “Aprendimos bastante rápido a hablar con la gente en inglés”, indica Buján. Ennajjai se quedó con “el trato con la gente de diferentes culturas y mentalidades de todo el mundo”. Por este motivo y por las amistades forjadas, no duda al afirmar que es “una de las mejores experiencias a nivel personal y educativo”.

Durante los tres meses de Erasmus+ no faltó el tiempo de turismo, cultura y ocio en los tres rincones de Europa. Prefieren omitir las anécdotas concretas de las fiestas, que las hubo. Sí se guardan los recuerdos, plasmados en una bandera de Italia con mensajes de cariño de nuevas amistades con las que prometen reencontrarse pronto.

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