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La Opinión de A Coruña

Nuevas cámaras para el tráfico en A Coruña: Contar los coches, controlar el humo

El Concello contratará cinco proyectos para vigilar la movilidad relacionados con la Zona de Bajas Emisiones, desde instalar cámaras y radares al estudio informático de los itinerarios

Tráfico por Linares Rivas y hacia Alfonso Molina, en una jornada con retenciones. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

La Junta de Gobierno Local de la semana pasada aprobó la contratación de cinco proyectos, por un valor conjunto de unos 6,1 millones de euros, con los que el Ayuntamiento prevé mejorar el estudio y control de la movilidad en la ciudad aprovechando la implantación de la nueva Zona de Bajas Emisiones. Los contratos, que financiará la Unión Europea, van desde la colocación de cámaras para controlar el acceso a la nueva zona y medidores de velocidad y aparatos de medición de la contaminación atmosférica y acústica, pasando por el tratamiento informatizado de los datos que se recopilen para planificar nuevas rutas de tráfico.

Control del acceso a la Zona de Bajas Emisiones (ZEB)

La nueva Ley de Cambio Climático obliga a los municipios del tamaño de A Coruña a diseñar áreas en las que se impedirá el paso a vehículos contaminantes si la polución pasa determinados niveles. Aunque el Ayuntamiento no cuenta con tener que realizar cortes, delimitará una parte con mayores restricciones potenciales para la península, al norte de la línea Rubine-Plaza de Pontevedra-Juan Flórez, y otra a partir de la ronda de Outeiro. Para dotarse de equipamiento que permita controlarla, prevé invertir hasta 2,77 millones de euros, con los que renovará además el equipo de la Sala de Control de Tráfico.

El equipo para el control de accesos a las zonas restringidas costará cerca de 2,5 millones, según estima el Concello. Incluye cámaras que permitirán leer las matrículas de los vehículos que accedan, así como paneles de señalización variable (esto es, que pueden proyectar varios mensajes dependiendo de cómo se configuren). El contratista también pagará una campaña de difusión y cursos de formación, y aportará aplicaciones informáticas para controlar el tráfico por la zona, compatibles con la actual plataforma que emplea el Concello para gestionar incidencias. También equipo informático que permita seguir lo que ocurre en la zona desde la sala de control de tráfico, en la estación de autobuses.

Para renovar los equipos de esta se contratará un lote aparte, por valor de unos 270.000 euros. Incluye un videowall, esto es, 18 pantallas puestas en una pared que pueden combinarse para dar una única imagen y varias consolas de operaciones.

Vigilancia de las zonas peatonales y de carga

Algo más de un millón de euros, dividido en dos lotes, se destinará al control de las zonas peatonales y de carga y descarga; el informe de contratación lo liga a la Zona de Bajas Emisiones, pero no señala claro si se podrán colocar algunas fuera de esta.

En el caso de las zonas peatonales, el contrato incluye el “suministro e instalación de un sistema de captación de matrículas” para identificar a los infractores que accedan de manera no debida, así como la red eléctrica y de comunicaciones que las mantenga conectadas. El contratista también tendrá que suministrar paneles informativos y un sistema que permita integrar a los infractores en una base de datos informática, así como “un sistema sancionador y de información al usuario”. El material para las zonas de carga y descarga es parecido, e incluye “cámaras domo”, con forma de cúpula y más difíciles de detectar.

Medir la contaminación de humo y ruido

Un total de 655.000 euros se reservan para mejorar la medición de la contaminación atmosférica y acústica. El Concello adquirirá una nueva estación de control de la calidad del aire de “pequeño tamaño” que se situará en el “centro histórico” y analizará gases y partículas, además de ocho estaciones de medida de la contaminación acústica acompañadas por el software para tratar los datos que recopilen.

Esta línea de inversión también incluye un “proyecto piloto” que se instalará en la zona de bajas emisiones, y que permitirá la “medición en continuo, individualizada y a gran escala” de la polución que emita el transporte. Será un equipo “semifijo”. Finalmente, se contratarán cinco pantallas de “información ambiental” dirigidas al público y que se instalarán en la ZEB.

Más radares y sensores

Por 1,4 millones de euros, se adquirirán 103 cámaras, dos medidores de velocidad y una decena de “radares didácticos”, así como sensores de diversos tipos y servidores que permitirán analizar vídeos mediante técnicas de deep learning, esto es, un formato de inteligencia artificial para tareas complejas.

Según el Concello, con estos nuevos medidores y el software que los acompaña se podrá conocer mejor cómo circulan los vehículos por la ciudad, y aprovechar los datos, procesados con programas informáticos, para desarrollar medidas que incrementen la seguridad vial.

Análisis del tráfico

Para desarrollar estrategias de mejora, se contratará por hasta 221.000 euros y hasta 2024 una asistencia técnica sobre movilidad, que deberá seguir la implantación de la Zona de Bajas Emisiones y estudiar los datos que se recopilen de ella, así como el parque de vehículos.

A partir de esto, hará simulaciones de cómo se vería afectado el tráfico por intervenciones en la ZBE, y propondrá “itinerarios alternativos y zonas de estacionamiento vecinal”.

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