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La Opinión de A Coruña

Rascacielos de A Coruña: estos son los 86 edificios altos que los bomberos quieren revisar

El servicio municipal contra incendios inspecciona los inmuebles de más de catorce plantas para comprobar sus medidas de seguridad y proponer la aplicación de otras necesarias

Los bomberos extinguen un fuego desde el brazo articulado de un vehículo. Casteleiro/Roller Agencia

“Damos un curso de formación a monitores de otras ciudades y se sorprenden de que en A Coruña haya tantos edificios tan altos, hay más de los que la gente cree”, comenta Víctor Sánchez, sargento del cuerpo de bomberos, sobre la gran cantidad de inmuebles elevados existentes en la ciudad, que tienen la altura media más alta de España y el segundo mayor porcentaje de los de al menos diez plantas, que suponen más de la tercera parte del total.

Los operarios del servicio municipal contra incendios iniciaron hace casi tres años la recogida de datos y la revisión de los edificios que alcanzan o superan las catorce plantas con el fin de disponer de la información necesaria para actuar de forma eficaz en caso de un incendio y, cuando se plantearon cuántos edificios hay con esta altura “nadie se acercaba ni de lejos a los que hay”, explica Sánchez, ya que han contabilizado 86 por el momento, pero que ni siquiera son todos los existentes.

En la relación y el mapa situados junto a estas líneas figura la relación de los registrados por los bomberos que cuentan con esas dimensiones y en ellas puede apreciarse que la mayoría de los edificios más altos de la ciudad se concentran en determinadas zonas, la más importante de las cuales es el trazado de la ronda de Outeiro a lo largo del Agra do Orzán y Os Mallos. También sobresale el número de inmuebles de gran altura en la zona de Juan Flórez y plaza de Pontevedra, así como en Riazor y Cuatro Caminos.

El inicio de la pandemia tuvo un efecto nefasto sobre la iniciativa de los bomberos de comprobar la seguridad de estos edificios, ya que les obligó a paralizarla al ser imposible la realización de visitas de inspección. Una vez superada la crisis sanitaria, Víctor Sánchez confía en que este verano se reactive esta actuación para continuarla.

La razón de tomar las catorce plantas como referencia se encuentra en que esa es la altura máxima que alcanza el brazo articulado del vehículo que emplean los bomberos para llegar a los pisos elevados, aunque en algunas ocasiones ni siquiera es posible actuar a ese nivel debido a los obstáculos que se encuentran en las calles. Una vez que se complete la inspección de todos ellos, se intentará proseguir con los de trece y doce plantas, que son tantos como los de más de catorce, para luego continuar con los de menor altura.

Aunque los bomberos divulgaron en los medios de comunicación el trabajo que pretendían realizar, no fueron muchas las comunidades de propietarios que solicitaron su presencia para revisar la seguridad de sus inmuebles. En caso de que alguna desee llevarla a cabo, tan solo tiene que solicitarlo llamando a los teléfonos 080 o 981 18 43 80.

El objetivo es confeccionar unas fichas en las que se recojan las características de los edificios en cuanto a accesos, tomas de agua, medidas de seguridad y circunstancias que puedan ser de interés en caso de un siniestro.

Todos esos datos serán introducidos en un programa informático específico que elaborarán técnicos municipales y que generará una alerta al introducir la dirección del edificio cuando se reciba una llamada a los bomberos, de forma que sepan de inmediato que se trata de uno de esta clase. Una tableta que llevará el equipo de extinción en su desplazamiento le proporcionará los datos necesarios para efectuar la intervención de la forma más adecuada.

“Cada visita nos lleva dos horas y hay que ir un par de veces por lo menos.”, explica Sánchez, quien detalla que los bomberos deben ponerse en contacto antes con la comunidad de propietarios o el administrador para pedir permiso, contar con una persona que les enseñe las instalaciones y los accesos, comprobar a altura a la que llegaría el brazo articulado y si se podría utilizar, así como las medidas de seguridad disponibles.

“Muchos de los edificios son de los años sesenta y setenta y las normas de seguridad actuales no existían”, comenta este sargento de los bomberos, quien contrapone a esa situación la de la Torre Costa Rica, el edificio más elevado de la ciudad, ya que tiene ascensores específicos para bomberos que se abren con una llave especial, mientras que en otros hay rociadores para refrigerar y doble escalera compartimentada para evitar que el humo se meta en todas las plantas y tener que confinar a todos los vecinos en sus viviendas.

Ventilación

“Da igual que el incendio sea en una planta alta que en una baja, porque el problema es el humo, que sube a las plantas superiores”, señala Sánchez, quien añade que para los bomberos es prioritario saber si hay ventilación arriba y conocer de antemano todos los riesgos y medidas de seguridad para hacer bien la actuación. “Los dos hándicaps que tenemos son tener suficiente caudal y presión para llevar agua hasta una planta alta y desplazar al personal al punto del incendio”, apunta sobre las intervenciones en esta clase de edificios.

En el primer caso se necesita conocer las características del inmueble para realizar el tendido de las mangueras. Si existe una columna seca —una tubería vertical a lo largo de todo el edificio con salidas cada una o dos plantas a las que se pueden conectar las mangueras— la labor se facilita mucho, pero cuando no se cuenta con ella hay que efectuar un tendido vertical si es posible, o en caso contrario, extender las mangueras por las escaleras. Otro de los medios que facilitan la extinción son las Bocas de Incendio Equipadas, que están dentro de una caja acristalada con una manguera y están conectadas a la red de agua, por lo que no precisan del suministro desde el vehículo de los bomberos.

Edificios de al menos catorce plantas contabilizados por los bomberos. La Opinión

La llegada de los operarios hasta el piso en el que se encuentra el fuego les obliga a subir las escaleras con una mochila y un traje con un considerable peso, además del equipo de respiración, lo que implica un esfuerzo grande, por lo que los bomberos entrenan con asiduidad la subida de escaleras para mantenerse en forma.

“Cuando hay un incendio a gran altura el tiempo es importante y subir 18 o 20 plantas lleva muchos minutos, y si hay que volver a bajar por algún equipo la cosa se complica”, indica Víctor Sánchez, quien por eso alude a la importancia de contar con los datos del edificio para saber de antemano lo que se necesitará.

“En todos los edificios que hemos visitado hemos visto peculiaridades o cosas que nos pueden dificultar o favorecer mucho nuestra labor”, advierte este bombero, quien destaca como una ventaja la existencia de un portero que informe a los bomberos sobre el edificio,. En cuanto a los defectos apreciados en las inspecciones, menciona la colocación de cuñas o sistemas de retención permanente en las puertas contra incendios, lo que favorece que se produzca el efecto chimenea con el humo durante un incendio. “Solo hacen caso para quitarlos cuando se les informa que el seguro no les cubrirá el siniestro si los descubren”, señala sobre esta práctica.

En algunos casos se aprecia también que ni siquiera se dispone de estas puertas de corte o de una columna seca, ya que se trata de inmuebles antiguos, aunque tras la recomendación de los bomberos determinadas comunidades de propietarios incrementaron los medios de seguridad para reducir los riesgos.

Víctor Sánchez añade que otro de los objetivos de los bomberos es revisar el estado de los garajes de la ciudad, ya que se han producido incendios en varios de ellos y hay algunos con varias plantas y que carecen de los sistemas de seguridad necesarios.

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