A través de El cerebro milenial (Random Comics), Nacho Roura, que presentó ayer el libro en la Fnac, intenta descodificar y entender cómo funciona el cerebro de las nuevas generaciones. Es una publicación “para todos”, como él mismo señala.

Dice en su libro que el cerebro le vuelve loco. ¿Desde cuándo?

Desde que entré en la carrera de Psicología y tuve asignaturas de Neurociencia. Aunque antes ya me había llamado la atención. Pero me gustó poder estudiarlo como generador de nuestros pensamientos y conductas y descubrir que se puede estudiar a nivel investigación y trabajar a nivel clínica con pacientes que sufren daño cerebral.

Llevó su pasión también a las redes sociales. Le siguen más de 44.000 personas en la red Instagram, donde habla de la muerte, del amor y del insomnio. ¿Por qué compartir ahí esos datos?

Veía que la neurociencia era muy atractiva, pero lo que se comunicaba era muy inexacto o nunca se ponían referencias científicas ni se explicaba bien lo que pasaba. Siempre se ha endiosiado la neurociencia. Quise aprovechar mi formación, por la que me siento muy afortunado, y llevarla a las redes sociales. Además, aunque sea un campo súper interesante, no se puede abarcar todo desde la neurociencia. Es importante explicar qué hay detrás de esas investigaciones y qué se puede extraer y qué no. También debemos tener en cuenta esas limitaciones.

Su libro destaca el sexo, la diversidad afectiva, las redes sociales y la salud mental. ¿Son esos los pilares básicos en los que se apoyan las nuevas generaciones?

Es, más que nada, un criterio personal. Vi que las nuevas generaciones hablan más de eso que las anteriores. Me parecía atractivo hablar de eso a partir de la neurociencia. En el apartado sexual creo que se están haciendo avances para disfrutar de la sexualidad de una manera informada. No son los típicos talleres que nos daban en el colegio y solo nombraban las enfermedades pero nadie te hablaba de deseo y placer. Y mucho menos en una relación no hetero. En el campo de la diversidad sexoafectiva, en los últimos veinte años, también ha habido avances legislativos y sociales. Hay que recordar que los derechos tienen que estar por encima de la investigación.

¿Y las redes sociales? ¿Los jóvenes no pueden vivir sin ellas?

La milenial fue la primera generación que vivió la adolescencia rodeada de redes sociales y de tecnología. Los de la generación Z ya nacieron con ello. Por eso es tan importante. También está el tema de la salud mental. Las nuevas generaciones son las que han dado visibilidad a esto. Antes se podía hablar pero se quedaba en casa. Ahora todos hablan de la salud mental y se ha visto que no hay suficientes recursos para hacerle frente de forma efectiva. Cuando hablamos de este tema desde una perspectiva científica vemos que hay auténticas dificultades y trastornos, pero también hay un sufrimiento cotidiano de la vida. Hay que poner un pie en la visibilización y otro en no patologizar todo.

¿Tendemos a magnificar las cosas en estos tiempos?

Es que las emociones y los pensamientos están ahí para algo. Cuando a ti se te muere alguien o pasas por una ruptura, lo esperable, y sano, es que estés tristes. Eso es una respuesta esperable. No todo el mundo necesita ir al psicólogo por ello. Hay que hacer hincapié en que los seres humanos tenemos un repertorio de respuestas que nos hacen funcionar bien ante algunas situaciones. Como ocurre con el estrés. Es una reacción del cuerpo, pero el estrés crónico suele ser la antesala a problemas psicológicos de todo tipo.