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La Opinión de A Coruña

Arquitectas de Galicia que se hacen visibles

‘Diálogos a través do Atlántico’ expone las reflexiones de una treintena de profesionales gallegas de la Arquitectura mediante charlas en vídeo con la profesora María Sieira

Algunas de las arquitectas participantes en los diálogos, con María Sieira sentada en el centro, ayer en la sede de la Fundación Luís Seoane en A Coruña. Carlos Pardellas

“Lo hice por mis alumnas, porque quiero que sepan que entran en una profesión en la que las mujeres también están contribuyendo y en la que les van a dar la oportunidad que merecen”, explica María Sieira sobre la iniciativa Diálogos a través do Atlántico, que se presentó este jueves en la Fundación Luís Seoane. Esta arquitecta nacida en Santiago, que imparte clases en la universidad privada Pratt Institute de Nueva York, donde reside desde que tenía 14 años, grabó durante el confinamiento de la pandemia charlas con una treintena de arquitectas gallegas en las que reflexiona sobre la arquitectura.

“Si decimos que la mitad de la gente que está estudiando Arquitectura no va a tener las mismas oportunidades que la otra mitad, la que pierde es la Arquitectura”, advierte Sieira, quien busca con este proyecto “dar más visibilidad” a las mujeres que trabajan en esta disciplina. El acto en la Luís Seoane consistió en la lectura de una introducción por Sieira y en la proyección de un vídeo con dos minutos de resumen de la charla con cada arquitecta. La mitad acudió a la presentación del proyecto en la fundación.

La idea original consistía en conversaciones con arquitectas neoyorquinas, pero el inicio de la pandemia obligó a que fueran a través de videoconferencias, momento en el que Sieira se percató de que por este medio podían hacerse con profesionales gallegas, con las que pudo contactar con la ayuda de Myriam Goluboff, exprofesora de la Escuela de Arquitectura de A Coruña. “Al acumularse los diálogos nos dimos cuenta de que había otra oportunidad”, ya que Sieira se plantea ahora la edición de una publicación en la que se resuman todas las charlas “para convertirse en un archivo de lo que pensábamos en 2020 y dar una idea de lo que tenemos que hacer en la profesión y qué papel podemos tener como arquitectas en los próximos años”.

En su opinión, este proyecto puede ser definido como una “bisagra”, ya que si en la pandemia las profesiones esenciales eran las de los sanitarios, para ella en la postpandemia “son los artistas y los académicos” quienes tienen que “ponerse las pilas y darle sentido a este mundo, que está patas arriba”.

Sieira recuerda que siendo estudiante en Estados Unidos visitó con unos compañeros la famosa Casa de la Cascada y el guía les dijo: “¿Por qué creéis que no hay una arquitecta famosa como Frank Lloyd Wright?” . Veinte años más tarde, esta profesora admite que ya hay arquitectas de prestigio “pero todavía hay un desequilibrio”. “Muchas de mis colegas han colaborado en grandes proyectos y los nombres que están arriba en ellos son de hombres”, destaca, por lo que anima a impulsar la visibilidad de sus compañeras.

Al igual que muchos profesionales de este sector, Sieira opina que la pandemia ha generado un cambio en el concepto de la población sobre la vivienda. “La gente se ha dado cuenta de lo importante que es el espacio doméstico, que muchas veces no le prestaba atención como hacemos en la Arquitectura”, afirma.

“La broma que hago con mis alumnos es que pasamos diez años estudiando dónde vamos a poner la ventana porque nos damos cuenta de que medio metro más a un lado o a otro va a suponer una gran diferencia, pero cuando nos sentamos con quien va a vivir en ese cuarto tenemos diez minutos para explicarle lo que aprendimos en diez años”, comenta.

Gracias a la pandemia y a la “relación muy íntima” con el lugar en el que se vive, “la gente se ha dado cuenta de la diferencia entre tener un espacio que funcione bien y otro que no”, señala, por lo que piensa que “hay una oportunidad para que la arquitectura se desarrolle de la manera que quiere” , ya que considera que anteriormente “solo los arquitectos se daban cuenta de la diferencia que se producía con un pequeño cambio”.

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