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La Opinión de A Coruña

A Coruña, playas seguras para el baño

Los arenales coruñeses destacan por la ausencia de grandes peligros - Te invitamos a un recorrido por los mejores lugares de la costa coruñesa para disfrutar del sol y el baño durante este verano

Bañistas en la playa de Riazor.

Pocas ciudades del tamaño del de A Coruña pueden presumir de contar con ocho puntos de baño en su término municipal y que todos ellos, salvo el abierto este año, cuenten con el distintivo de la bandera azul que reconoce la calidad de sus aguas, la limpieza de los arenales y el equipamiento material y humano necesario para atender a los usuarios. La dotación de personal de salvamento y socorrismo es uno de ellos, ya que las playas de Riazor, Orzán y Matadero cuentan con 18 socorristas, mientras que las de As Lapas dispone de dos, San Amaro con tres y Oza y la punta de Santa Cristina con seis.

La playa de Oza, atestada de bañistas.

La recién abierta zona de baño del paseo marítimo de O Parrote cuenta de forma permanente con un socorrista, al que se suma uno más cuando es necesario. Este personal dispone además de tres motos acuáticas y tres tablas de rescate, una ambulancia dotada de conductor, médico y enfermero, así como equipos de comunicación para coordinar sus intervenciones. Durante el verano pasado se sobrepasaron las 400 actuaciones, aunque no llegó a efectuarse ningún rescate, ya que la mayor parte fueron debidas a cortes, heridas superficiales, ampollas, abrasiones y arena en los ojos, además de picaduras de escarapotes, la mayoría en San Amaro.

En cuanto a las características de cada una de las playas del municipio, Riazor carece de peligrosidad gracias al abrigo que le proporciona el saliente de la rotonda de las Esclavas, aunque comparte con el Orzán el riesgo que supone la zona de la Coraza a causa de las corrientes que se producen en ese punto de la ensenada.

Para Nuria Rodríguez, coordinadora del servicio de Salvamento y Socorrismo en las playas coruñesas, la Coraza “sin duda ninguna es el lugar más peligroso”, hasta el punto de prever que durante el verano los socorristas se van a ver obligados a colocar muchas veces una piqueta roja para prohibir allí el baño o el paso por ese punto entre las dos playas.

Sobre el Orzán, el escalón que genera el oleaje es el mayor peligro, según explica Rodríguez, ya que sorprende a los bañistas que no conocen la playa y “da muchos sustos”, aunque advierte que también es necesario tener cuidado con el oleaje y las corrientes. Para la portavoz de los socorristas, el Orzán “no es peligrosa pero hay que tener prudencia”, a lo que añade que se trata de una playa a la que acuden muchos jóvenes, que suelen ser más atrevidos a la hora de disfrutar del mar.

En el Matadero el principal problema es la corriente que circula paralela al extremo derecho del arenal y que va en dirección al exterior de la ensenada, por lo que es aprovechada por los surfistas que frecuentan esta playa. Pero muchas personas mayores acostumbran a bañarse en esa zona debido a que está más abrigada, lo que da lugar a numerosos sustos al verse arrastrados mar adentro y motiva intervenciones tanto de los socorristas como de los propios surfistas, que muchas veces auxilian a las personas en apuros.

Su ubicación en un punto muy recogido de la costa hace de San Amaro una playa tranquila, aunque el antiguo cargadero de las rocas con las que se construyó el dique de abrigo y la propia escollera del arenal son utilizados por muchos jóvenes para zambullirse en el agua. Esto hace que los socorristas tengan que advertirles con frecuencia del riesgo que implica esta práctica, ya que, a pesar de las advertencias, son numerosos los que insisten en lanzarse desde esos lugares. También en la playa de Oza existe la costumbre de arrojarse al agua desde la escollera del contradique que cierra un extremo de este arenal, aunque Nuria Rodríguez explica que con menos frecuencia que en San Amaro.

En ese arenal, caracterizado por la ausencia de oleaje al hallarse limitado por dos espigones y ubicarse en el fondo de la ría, el mayor problema es la gran afluencia de público que se produce en ocasiones y la presencia masiva de pequeños. “Hay que tener cuidado para que los niños no se despisten”, señala Rodríguez, quien pone de relieve que “si un niño pequeño no puede darse la vuelta en el agua se puede llevar un buen susto”.

La playa de Oza comparte el servicio de socorrismo con la punta de Santa Cristina, que también pertenece al municipio coruñés. Su posición en la desembocadura del Mero hace habitualmente haya fuertes corrientes en el extremo de la playa y que los socorristas tengan que colocar la bandera roja. Rodríguez recuerda que hace cuatro años hubo que rescatar a dos niños que fueron arrastrados, por lo que destaca: “Cuando los socorristas ponemos la bandera roja es por algo”.

As Lapas es una playa muy recogida y sin corrientes, en la que además “se hace pie prácticamente en todo su recorrido”, según detalla Rodríguez. En O Parrote, que se estrena este año como punto de baño, no debe superarse el balizamiento para evitar ser alcanzado por embarcaciones. La previsión es que no haya especiales problemas, pero los socorristas ya tuvieron que atender el primer día a un bañista que se clavó un anzuelo, señala Nuria Rodríguez.

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