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La Opinión de A Coruña

La Universidad promueve sumar al uso industrial de la Ciudad de las TIC el empresarial y de I+D+i

La institución impulsa un cambio urbanístico, sin modificación de la edificabilidad, para que los ocupantes de la antigua fábrica de armas desarrollen “en las condiciones adecuadas” su actividad de investigación tecnológica

Socios del Clúster TIC y representantes de la Universidade, en una visita a las obras del primer edificio de la Ciudad de las TIC. | // CASTELEIRO/ROLLER AG.

La transformación de la antigua fábrica de armas en la futura Ciudad de las TIC, un proceso largo con responsabilidades de distintas administraciones en el que ya está en marcha desde comienzos de mayo la construcción del primer edificio, afronta un trámite urbanístico para garantizar en su superficie el desarrollo de usos y servicios empresariales y de I+D+i, que se añadirán al uso característico industrial que tiene el ámbito en el que se encuentran las instalaciones de Defensa cedidas a la Universidade da Coruña. La modificación en el planeamiento para incorporar en la zona el uso de equipamientos y espacios libres con fines empresariales la promueve la institución académica y deberá ser aprobada en el pleno de la Corporación local.

Este cambio en el plan general supondrá la introducción del uso empresarial como uso alternativo al industrial que tiene el ámbito de la fábrica de armas sin que ello suponga un incremento de la superficie existente o de la edificabilidad máxima establecida, que no podrá ser superior al 50% de la que resulte de aplicar la ordenanza sobre la totalidad de la parcela. La norma zonal indica que toda nueva edificación que se prevea levantar en la zona requerirá de un estudio de detalle que limitará la altura genérica a 25 metros para naves y construcciones y la ocupación al 60% de la superficie neta del terreno.

En el caso de la antigua factoría de Defensa en Pedralonga, en principio no se plantean nuevas edificaciones, sino la rehabilitación de plantas o inmuebles existentes que se convertirán en laboratorios, centros de trabajo y espacios comunes donde las empresas tecnológicas que se asienten podrán desarrollar, experimentar y dar a conocer proyectos. El primero de estos edificios es el Centro de Servicios Avanzados, cuyas obras, financiadas con una subvención del Igape de casi cinco millones de euros, se iniciaron con unos meses de retraso en mayo pasado y se prevé que finalicen en febrero de 2023, cuando las puedan ocupar las primeras empresas que solicitaron espacio en la Ciudad de las TIC. A continuación, se reformarán otras dos naves, para las que aún faltan fondos, que serán parte del parque empresarial, y en las que aspiran a contar con espacio otras ocho firmas.

El cambio urbanístico promovido en Pedralonga responde a la necesidad de que los ocupantes del polo tecnológico puedan “desarrollar en condiciones urbanísticas adecuadas un gran complejo científico-técnico altamente especializado (...) en un ámbito decaído en su antigua función industrial”.

La modificación del plan general en este ámbito tiene afecciones sectoriales en materia de patrimonio cultural por la cercanía de un tramo del Camino Inglés; de carreteras, por colindar con la AC-11; de costas, al estar incluido en su zona de influencia; de aguas, por la canalización enterrada del riego de Quitáns; y de aeropuertos, por las operaciones próximas en Alvedro.

Una reordenación que preserva los valores de la fábrica

La creación de la Ciudad de las TIC trae consigo una reordenación urbanística que limitará la edificabilidad en el ámbito para preservar los valores de la vieja fábrica de armas. Los arquitectos autores del estudio de detalle del complejo encargado por la Universidad consideran “desproporcionadas” la ocupación y la construcción que permite el plan general en la zona, según la cual podría multiplicar casi por doce la primera y por dos la segunda. El equipo redactor del estudio de detalle destaca “los valores formales de algunas de las edificaciones existentes”, así como los espacios libres del recinto, en los que resalta la presencia de “elementos naturales y vegetales de cierto valor”. La propuesta de los arquitectos plantea conservar el antiguo edificio de dirección de la fábrica de armas, siete naves de fabricación, entre ellas la del Centro de Servicios Avanzados, y los árboles de mayor tamaño.

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