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La Opinión de A Coruña

Showa Denko liga a las subvenciones públicas la financiación de su fábrica de grafito para baterías en A Coruña

La Xunta considera “prioritario” el proyecto, para el que aspira a ayudas directas, mientras que el Estado lo vincula a la “segunda fase” de los fondos de recuperación, que activará préstamos | La compañía evalúa cómo financiarlo

Alberto Núñez Feijóo, en el centro, en su visita a las instalaciones de Showa Denko en febrero pasado. | // CABALAR

La viabilidad del proyecto de la compañía Showa Denko Spain de crear una nueva fábrica para suministrar desde A Coruña a Europa grafito para baterías de vehículos eléctricos está fuertemente vinculada a la financiación pública. La empresa del polígono de Agrela perteneciente a la multinacional japonesa Showa Denko considera capital contar con subvenciones de las administraciones para llevar adelante su plan, valorado en unos 400 millones de euros, que la Xunta estima “prioritario” entre los que están en marcha en Galicia. Para ello confía en que el Estado disponga de recursos a través de las transferencias directas de la primera fase de los fondos de recuperación Next Generation.

El Gobierno central, conocedor del proyecto que anunció en febrero pasado el entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, lo liga en cambio a una fase posterior de los fondos Next Generation, en la que, según fuentes autonómicas consultadas por este periódico, la disposición de los fondos se canalizaría a través de préstamos y no de ayudas directas, a las que aspiran los promotores del proyecto.

El Estado no se ha pronunciado abiertamente sobre el interés del plan industrial de Showa Denko en A Coruña, que el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, trasladó la semana pasada al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otros proyectos de la comunidad. El delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, es quien relaciona la iniciativa de Showa Denko con esa segunda etapa de los fondos de recuperación.

“La vicepresidenta primera [Nadia Calviño] le ha trasladado al presidente de la Xunta que nos diga cuáles son para el Gobierno gallego los proyectos tractores que tiene en mente para financiarlos en la segunda fase en el plan de recuperación”, respondió ayer Miñones en un acto en la ría de O Burgo a una pregunta de este periódico.

“Es una cosa de todos”, añadió el delegado del Gobierno. “No solo del Estado; la Xunta tiene mucho que decir y la propia empresa tiene que presentar un proyecto que sea viable y que pueda tener financiación, bien a través del plan de recuperación o de cualquiera de las otras líneas que tenemos abiertas en el Ministerio de Industria para financiar proyectos”.

Fuentes de Showa Denko consultadas por LA OPINIÓN apuntan que la compañía se encuentra en “fase de estudio de la viabilidad del proyecto”, por lo que aún no hay plan de financiación, aspecto para el que es clave la disposición de subvenciones de las administraciones, con las que, añaden, se están “explorando alternativas”.

La Xunta, a través de su presidente, hizo saber a Pedro Sánchez hace unos días que el proyecto de Showa Denko de crear una nueva fábrica de grafito para baterías en A Coruña se incluye entre los “prioritarios” para el Gobierno gallego, junto al del grupo automovilístico Stellantis para adaptar su factoría de Vigo a las nuevas generaciones de coches eléctricos, y el de la fábrica de fibras textiles que Altri quiere poner en marcha en Palas de Rei.

Una semana antes de la reunión entre Rueda y Sánchez, el presidente gallego lamentó “la incertidumbre que viven las empresas”, así como la administración autonómica, ante la falta de concreción de la financiación con cargo a los fondos Next Generation. “No valdrá la pena que esas partidas se anuncien dentro de cuatro o de seis meses ya que no se podrán ejecutar”, dijo Alfonso Rueda. Ayer mismo el vicepresidente primero y conselleiro de Economía, Innovación e Industria, Francisco Conde, demandó al Gobierno central un “cambio de rumbo” respecto al reparto de los fondos europeos, además de “conocer con claridad” cuáles van a ser las inversiones elegibles.

Núñez Feijóo aprovechó su visita a la planta de Showa Denko en Agrela el pasado mes de febrero para anunciar el proyecto de la multinacional. El plan, en colaboración con el Igape, consiste en crear una nueva fábrica para surtir a Europa de grafito para baterías de vehículos eléctricos desde A Coruña. La inversión total prevista asciende a más de 400 millones de euros y supone la creación de “varios cientos de empleos”, dijo Feijóo. La compañía japonesa estudiaba entonces, y aún hoy, la viabilidad del proyecto y valoraba emplazamientos con acceso viario y portuario. Estimaba que, con la ejecución de su proyecto, la empresa alcanzaría una capacidad de fabricación de 60.000 toneladas de grafito artificial.

Cinco meses después de aquel anuncio, Showa Denko admitió que estudiaba expandirse en la ciudad utilizando las instalaciones de la vecina fábrica de Alcoa en Agrela, propiedad de Alu Ibérica.

Once nuevos edificios para ampliar la planta actual

Showa Denko adquirió la antigua fábrica de Genosa (Grafitos Eléctricos del Noroeste) en 2017. La planta había sido fundada sesenta años antes por un grupo de inversores para aprovechar el exceso de generación de energía hidroeléctrica en Galicia. La multinacional japonesa tiene 35.000 trabajadores en todo el mundo y más de 130 centros de producción. El de A Coruña produce más de 1,7 millones de toneladas de electrodos de grafito y la compañía quiere consolidarlo con un proyecto como el que se anunció hace medio año, con el que aspira a que la producción de 60.000 toneladas de grafito artificial equipen a más de un millón de vehículos eléctricos cada año, lo que equivale a una cifra superior a la de este tipo de vehículo vendidos en España en 2021. El plan de consolidación de la empresa comprende la ampliación de sus instalaciones en Agrela y el Gobierno local aprobó esta semana el estudio de detalle de la planta de Showa Denko con el fin de hacer posible la apertura de un centro especializado en ánodos de grafito. La iniciativa supondrá la construcción de once nuevos edificios y la ampliación de uno de los existentes, de forma que habrá 20.000 metros cuadrados más edificados en los 87.000 a los que afecta el estudio de detalle. La superficie construida actual es de 36.440 metros cuadrados y con la ampliación llegará al 59,9%, al borde del máximo autorizado por el plan general, que es el 60%. La altura máxima de las construcciones debe ser de 25 metros, aunque podrá superarse si se justifica adecuadamente.

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