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La Opinión de A Coruña

“Ya ahorramos desde hace tiempo”

Negocios de la ciudad asumen sin sobresaltos las medidas del plan de ahorro energético porque ya limitan el consumo y prevén que no necesitarán utilizar aire ni calefacción

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Edificio de la Autoridad Portuaria, sin luz en su fachada. Casteleiro / Roller Agencia

España pone en marcha su plan de ahorro energético a través de un decreto de obligado cumplimiento que alterará en distinta medida la actividad de los negocios, a unos más que a otros. Mientras algunos deberán apagar las luces de los escaparates a partir de las diez de la noche o controlar la temperatura en el interior de los establecimientos para no superar los límites de aire acondicionado y calefacción establecidos para el verano y el invierno (27 y 19 grados respectivamente), otros seguirán aplicando medidas de contención emprendidas por iniciativa propia hace meses, de manera que el llamado apagón energético no supondrá un cambio significativo en sus costumbres. Ocurre en la ciudad, donde peluquerías, copisterías, farmacias, tintorerías y locales de elaboración de comida a domicilio afrontan con aparente calma el periodo de ahorro en electricidad que durará en principio hasta noviembre de 2023.

Adriana Suárez, en la puerta de Croqueta y Presumida. | // CASTELEIRO/ROLLER A.

La factura eléctrica ha subido, también a unos más que a otros, según el contrato de suministro firmado, y cada mes o dos meses se nota un gasto mayor. Ante este desembolso, los sectores han optado por economizar, y no ahora. ¿Cómo? “Apagamos la nevera climatizada donde mostramos las bandejas y la nevera del escaparate con tarrinas de comida para llevar, que antes dejábamos encendidas. No tenemos aire ni calefacción. Esto lo hacemos para ahorrar, no porque haya que cumplir ahora medidas de ahorro”, cuenta Adriana Suárez, empleada de Croqueta y Presumida, en la calle Riego de Agua.

A pocos metros, la farmacia Peñalver también ha adoptado desde hace tiempo decisiones que tienen como fin el ahorro energético. “Solo está iluminada la cruz de la fachada mientras estamos abiertos, así como la información sobre las guardias y una luz interior en el techo. La iluminación es led, más eficaz y económica. Tenemos aire acondicionado y calefacción, pero no necesitamos utilizarlos porque en invierno no pasamos frío ni en verano calor. La cortina de aire sobre la entrada no la usamos tampoco porque no conviene que haya flujos de aire”, detalla el propietario, Joaquín Peñalver, que considera que las medidas decretadas por el Gobierno central “no van a afectar la actividad” de su botica, en la que tiene un medidor de temperatura y humedad que nunca ha indicado niveles preocupantes.

“Ya ahorramos desde hace tiempo”, coinciden estos profesionales, alarmados por el distinto incremento de sus facturas de electricidad. Lo asegura también Chelo Corral, responsable de la peluquería Caché, en la plaza de San Agustín. “Consumimos lo que hay que consumir, es que no se puede dejar de usar lo que se necesita usar”, resume. En su caso, programa lavadoras en horarios más económicos y la única ventilación procede de puerta y ventanas, porque no tiene aire ni calefacción ni se ha visto en la necesidad de usar ventiladores en los días de más calor.

Tampoco los hay en la tintorería Perú, en Varela Silvari, donde es más crítico con las medidas el propietario, Darío Enríquez. “Aquí podemos llegar a más de 27 grados por el calor que desprenden las máquinas, pero yo no puedo parar ninguna para trabajar”, señala; tiene cinco en el establecimiento, que funcionan todos los días. “Este caso hay que tenerlo en cuenta en el decreto, y otros que se dan en otros negocios que van a resultar perjudicados”, protesta.

Cuatro fotocopiadoras hay en una copistería de la plaza del Humor, pero su funcionamiento “no consume tanto como se podría pensar” pese a estar encendidas todo el horario laboral porque adoptan posición de standby cuando no hacen copias, explica Alejandro González. La factura de la luz le ha subido un 50%.

Fachadas apagadas

Edificios públicos de los que hacen uso las administraciones van a estar apagados desde las diez de la noche. Ayer lo estaba el de la Autoridad Portuaria, también el del teatro Colón, pero no el Palacio de María Pita. Fachadas de hoteles que suelen tener elementos iluminados van a limitar las luces a rótulos y señalizaciones, que está permitido. Estos alojamientos se adaptarán en distinto grado a las indicaciones del plan de ahorro según los servicios de los que dispongan, de manera controlada y sin variar la actividad, prevé el presidente de Hospeco, Agustín Collazos.

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