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La Opinión de A Coruña

Auge delictivo en A Coruña: La escasez de agentes en la Policía Nacional deja las fiestas sin dispositivos especiales de seguridad

La falta de agentes en comisarías y en la unidad de prevención impide al 091 reforzar la vigilancia frente a los hurtos en las aglomeraciones de gente que sí existió otros años ECarteras y móviles, principales objetos sustraídos

Público en multitud en el concierto de James Blunt en la plaza de María Pita. | // CARLOS PARDELLAS

Ocho y media de la tarde, Feria del Libro Antiguo en los jardines de Méndez Núñez. Dos agentes de la Policía Local y tres viandantes inmovilizan en el suelo a un hombre al que supuestamente alguien ha cazado cuando metía la mano en un bolso o un bolsillo ajenos. Al poco rato llega una patrulla de la Policía Nacional. En el registro no se le encuentra encima ningún objeto que no fuera suyo, pero se le lleva a las dependencias de Lonzas para ser identificado. “Posible carterista”, apuntan fuentes policiales. Escenas como esta, con o sin intervención de los cuerpos de seguridad, son habituales en las aglomeraciones. El profesional del hurto de carteras aprovecha la multitud para hacer botín. Multitudes ha habido estos días en A Coruña, donde, al contrario que otros veranos en las mismas fechas festivas, no ha habido dispositivos especiales contra los hurtos por parte de la Policía Nacional, afectada por la escasez de agentes.

Y como todos los años, hay carteristas y hurtos; de carteras con dinero y documentación y de teléfonos móviles. Sin datos concretos de denuncias aún, fuentes policiales admiten que la delincuencia de este tipo se ha repetido este verano, sobre todo en los conciertos de la plaza de María Pita y del festival Noroeste y en zonas de gran afluencia de público como el paseo marítimo y el centro, donde se han celebrado las ferias del libro y del cómic, entre otras actividades que concentran a mucha gente en la calle. Entre estas agrupaciones, los carteristas están atentos al descuido de las personas sobre sus pertenencias para meter la mano.

El 091 ha organizado otros veranos en la ciudad dispositivos especiales de seguridad contra los hurtos en las aglomeraciones, aseguran fuentes de los sindicatos policiales. Generalmente están integrados por personal de las dos comisarías de distrito, que este año suman 18 agentes, ocho menos que en 2021, a los que hay que restar los agentes de vacaciones. “No dan las cuentas para crear los dispositivos de seguridad”, resaltan las fuentes, que indican que el resto del personal tiene que encargarse de sus funciones habituales.

Las unidades de prevención y reacción (UPR) de la Policía Nacional también han surtido de efectivos a los dispositivos antihurtos, pero este año dos tercios del personal no está en la ciudad, sino en el sur del España para participar en operativos de migración con vigilancia a las pateras que llegan del continente africano, apuntan las mismas fuentes.

Con unos y otros agentes —los de las comisarías de distrito y los de las UPR—, la Policía Nacional creó dispositivos especiales en las fiestas de A Coruña, con agentes uniformados y de paisano, para ejercer un control más cercano sobre las aglomeraciones de personas en actos y espectáculos masivos. Han estado formados por entre dos y ocho agentes, según la magnitud de los eventos y la concentración de gente, y nunca han faltado en un lugar como la plaza de María Pita, donde hay multitudes en los conciertos. Las organizaciones sindicales reclaman desde hace años que no se deje sin personal a la Policía Judicial y a las UPR para que se puedan dotar de efectivos a los operativos de prevención de hurtos durante las fiestas.

La Policía Local, que también ha sufrido merma de plantilla en los últimos años, en parte debido a las jubilaciones, no se encarga de este tipo de funciones de seguridad en estas fechas. Tras la última reunión entre los cuerpos y las autoridades para determinar tareas en el mes de las fiestas coruñesas, al 092 se le encomendó el cierre de la plaza de María Pita y la vigilancia en los accesos en los espectáculos, así como el corte de la circulación cuando ha sido necesario, como el domingo en la Batalla Naval y en los conciertos del festival Noroeste celebrados en la playa de Riazor. El control a la actividad delictiva en las concentraciones de gente corresponde a la Policía Nacional.

Los hurtos precisamente han experimentado en el primer semestre del año un importante repunte en la ciudad, según reflejan los datos del último balance de criminalidad publicado por el Ministerio del Interior. La sustracción de carteras, joyas, dinero en efectivo y teléfonos móviles ha crecido un 37% respecto al año pasado, y por primera vez han superado los 2.000 casos en la mitad de un año. “En las aglomeración de gente los carteristas se ponen las botes”, alertan las fuentes policiales, que añaden que en la ciudad operan profesionales de esta actividad. Los hosteleros de zonas céntricas, por su parte, avisan a los clientes para que presten atención a sus objetos de valor cuando consumen en las terrazas.

Este aumento de hurtos entre enero y junio ha situado la tasa coruñesa por cada 100.000 habitantes en 908 casos y contribuido a que, en general, la tasa de criminalidad en la ciudad supere en casi un 17% la media española.

Consultas en los puntos violeta, no denuncias

El Ayuntamiento activó durante el festival Noroeste tres puntos violeta similares a los que ya había puesto en marcha en la noche de San Juan. Este servicio estuvo atendido por dos psicólogas y una técnica de igualdad para presentar apoyo o información a posibles víctimas de violencia machista. Fuentes municipales señalan que en los días que duró el festival no se produjo ninguna denuncia, solo hubo consultas informativas. En un punto violeta en San Juan hubo dos casos de abuso sexual. En la noche del día 2 de agosto el Concello había puesto en marcha uno de estos puntos para repartir folletos con información sobre sexualidad sin violencia, entregar pulseras de temática feminista y material didáctico orientado a jóvenes.

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