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La Opinión de A Coruña

Así se prepara la seguridad de los conciertos de las fiestas

El Concello ensayó en el ‘show’ de Luis Fonsi un nuevo protocolo de emergencias que pondrá en práctica siempre que la previsión sea de lleno en la plaza de María Pita

Pasillo de emergencia, en el concierto de Luis Fonsi. | // CARLOS PARDELLAS

El Concello puso en marcha el lunes por la noche, en el concierto de Luis Fonsi en María Pita, un nuevo protocolo de seguridad que implantará siempre que prevea que se va a llenar la plaza, que tiene un aforo máximo de 30.200 personas. Cuenta el director de Seguridad Ciudadana, Carlos García Touriñán, que el dispositivo de los conciertos, ya sea de las fiestas o de un espacio cerrado, empieza justo cuando los técnicos de seguridad saben los nombres de quiénes van a actuar.

“Se miran varias cosas: primero, dónde van a actuar, porque no es lo mismo que estén en la playa que en María Pita o en un barrio. Miramos si el espacio es abierto o cerrado, porque la normativa es diferente. En un concierto en el Coliseum, por ejemplo, hay que comprobar que el edificio tiene todos los permisos para hacer ese espectáculo y que cuenta con todos los medios propios exigidos. En un espacio abierto hay menos normativa, entonces, miramos las condiciones, la playa, por ejemplo, es muy abierta y tenemos 180 grados disponibles y sin límite de fondo pero con muchas vías de evacuación. María Pita es diferente, porque tiene múltiples entradas y salidas, pero tiene un cierre perimetral marcado por los edificios”, comenta Touriñán.

Una vez que los técnicos saben dónde y quién, el siguiente paso es hacer una previsión de público que puede atraer cada actuación. En este tipo de espectáculos gratuitos y al aire libre, el comportamiento del público depende de muchos factores y uno de ellos es, sin duda, la meteorología, ya que si hace buena noche es más probable que la gente acuda, aunque sea por curiosidad, que si está lloviendo, pero siempre hay excepciones, como la de este lunes, en la que, a pesar de que amenazaba lluvia y que, efectivamente, llovió, el cantante puertorriqueño Luis Fonsi consiguió llenar la plaza de María Pita.

Para hacerse una idea de lo que les espera, los técnicos municipales comprueban qué cantidad de público están moviendo los artistas en sus últimos shows, incluso, intercambiando información con otros equipos de seguridad de las localidades por las que ya han pasado estos espectáculos.

Concierto de Luis Fonsi en María Pita CARLOS PARDELLAS

“Este año teníamos previsiones altas en varios conciertos, pero también es importante el perfil de los usuarios No es lo mismo un concierto de rock que uno de la Sinfónica, porque menos público puede provocar más incidentes”, confiesa Touriñán, que admite que el concierto de Tanxugueiras sobrepasó las previsiones iniciales de público.

“Sabíamos que iba a ser un éxito, pero no que iban a llenar la playa como la llenaron. Era un público muy familiar, así que también notamos que, justo cuando acabaron, se marchó más de la mitad de la gente. Vino también mucho público de los alrededores y eso se vio, ese día y otros más. Las salidas de la ciudad tanto Alfonso Molina como la N VI y las rondas estaban muy llenas y con tráfico muy lento”, relata García Touriñán.

Una vez que Seguridad Ciudadana tiene toda esta información hace los planes de autoprotección que, por la ordenanza municipal contraincendios, son obligatorios en todas las actividades que tengan un aforo previsto de 5.000 o más personas —la normativa general establece ese mínimo en 20.000—, para decidir cuáles son los medios de seguridad que se necesitan y dónde se van a colocar.

Otra vez aquí es importante la meteorología. En el concierto de Tanxugueiras, por ejemplo, apareció la niebla y eso obligó a reforzar los medios de seguridad, ya que, si alguien se metía en el agua, había menos posibilidades de verlo. “Teníamos una moto acuática y a los socorristas a última hora les dijimos que tenían que estar preparados y presentes, porque las condiciones no eran buenas. Con niebla hay que meter más equipos para tener visiones más cortas, cuando se ve bien se pueden tener menos equipos y mejor situados. En el concierto de Luis Fonsi preveíamos un poco de lluvia, pero, en este caso, la mayoría de la gente no se quería ir, se quería quedar hasta el final”, recuerda Touriñán.

Con esto listo y antes de que los artistas se suban al escenario aún hay más cosas que hacer, Seguridad Ciudadana se encarga de inspeccionar los montajes de las instalaciones y de todos los servicios y también de comprobar que están en regla todas las autorizaciones y permisos para que se pueda hacer la actuación.

Antes de que llegue el público, hay otra cosa importante: determinar el aforo del espacio para cada espectáculo. “La plaza de María Pita tiene capacidad para más gente que las 30.000 personas del lleno de Luis Fonsi, pero hay que combinar dos cosas: la superficie que queda libre en la plaza con los metros lineales que hay de cada salida y despreciar la salida con más gente, porque se puede formar un tapón. En María Pita, por ejemplo, la peor salida es la cuesta de San Agustín porque es la más ancha y la que más gente recibe. Con esto nos vamos a la norma, y ya dice que el aforo máximo es de algo más de 30.200 personas. Caben más, pero esa es la capacidad máxima que podemos evacuar en el tiempo que marca la ley”, describe Touriñan.

Ya con las previsiones sobre la mesa, lo que hay que hacer es distribuir los medios disponibles. Para hacer el dispositivo de Luis Fonsi, el Concello trabajó con un lleno absoluto y con un nuevo plan.

“La gente que entra por Puerta Real se encuentra con un coche de la Policía Local, con una ambulancia de Cruz Roja, y con un camión de Bomberos, unos se van al escenario con extintores y los otros tienen un protocolo de actuación en caso de que sea necesario. En la zona de Troncoso tenemos un hospital de campaña, que a veces es con una carpa y otras, con un furgón, y una ambulancia; después tenemos otra en la cuesta de San Agustín; los soportales del palacio municipal están vallados por seguridad, porque por ahí puede circular una ambulancia de lado a lado en caso de que haga falta y retiramos la cadena que hay en los jardines de detrás del Ayuntamiento, para que puedan salir los vehículos de emergencia”, describe Touriñán.

Antes de la pandemia, en 2019, Seguridad Ciudadana empezó a hacer dos sectores en la plaza, para dividirla desde la mesa de sonido hacia Troncoso, haciendo un pasillo de evacuación. Su objetivo era que, si había una avalancha, no afectase a toda la plaza, sino a menos de la mitad, y también que los servicios de emergencia llegasen con más facilidad a pequeñas intervenciones, como desmayos, incluso que pudiesen acceder con una camilla a cualquier punto sin dificultad.

Como novedad, este lunes, ese pasillo continuaba en forma de L, que iba directa a la zona en la que se ponen las personas con movilidad reducida y, de ahí, hacia el escenario. Ese corredor para los servicios de emergencias sirve también para reducir aún más el impacto en caso de avalancha.

“Esto nos limita un poco más el aforo porque en todo ese corredor no hay gente, pero garantiza la seguridad, que es lo que tiene que primar, sobre todo, viendo que en otros lugares han tenido problemas con este tema”, relata Touriñán, en referencia al suceso de Cullera, e incide en que no solo es importante la seguridad en la plaza sino también en los alrededores y en los accesos al lugar en el que se realizan los conciertos.

Público en el concierto de Tanxugueiras del festival Noroeste CARLOS PARDELLAS

En el caso de la playa, el riesgo es el mar, sin embargo, tiene una ventaja, que las vías de evacuación son muy fáciles, ya que se corta el paseo marítimo y hay muchas calles por las que poder dispersarse.

La mayoría de las personas que acuden a los espectáculos de María Pita llegan desde Pescadería, a pesar de que pueden hacerlo también desde la Marina o la Ciudad Vieja y eso supone otro reto para la seguridad. “Lo tenemos estudiado, la gente entra por la calle Franxa y, en cuanto ve el escenario, se acomoda y ya no se mueve, entonces, llega un momento en el que la calle está saturadísima. Para solventar eso hacemos varias líneas de corte. Primero, cerramos la plaza y dejamos circular a la gente por los soportales, después, ponemos el corte en el callejón de la Trompeta, cerramos Florida y Franxa y, para que la gente no tenga que volver atrás y no se forme más tapón, lo que hacemos es hacerla girar a derecha o izquierda, hacia la cuesta de San Agustín, si la tenemos libre, o hacia Riego de Agua. Si está complicado en Riego de Agua, la cerramos también casi a la entrada, para que la gente pueda llegar a María Pita por Puerta Real o Troncoso desde la Marina. Si sigue entrando gente y se acumula en Puerta Real, se corta y se les deja entrar por plazuela de los Ángeles hacia Troncoso y, si sigue llegando, como el lunes, pues se cierra todo porque ya no cabe nadie más”, explica Touriñán, que apela también al sentido común para que las personas que acudan a los conciertos obedezcan a las instrucciones de Protección Civil, para evitar que se produzcan episodios de inseguridad.

Y recuerda que hay que atender a los mensajes que se ponen en las pantallas antes de los conciertos que muestran las vías de evacuación, porque son útiles en caso de emergencia; y pide también al público que facilite la salida a quienes se quieran marchar y que no taponen las salidas. También el Concello insta a los hosteleros de las inmediaciones de donde se celebren los conciertos a que respeten el espacio delimitado para sus terrazas y que no estrechen los caminos más de lo que están.

Tanto si la cosa está tranquila, como si finalmente se tuerce, en todos los conciertos hay un puesto de mando —formado por García Touriñán y responsables de Bomberos, Policía Local, de Cruz Roja y de Protección Civil— en el que se toman las decisiones conjuntamente para que las intervenciones sean lo más rápidas posible. “En caso de que fuese necesario, en el puesto de mando hay una megafonía que, incluso, cortaría al artista para dar un mensaje a la población”, puntualiza Touriñán.

En María Pita se pone en la oficina de la Policía Local en la entrada del Ayuntamiento porque ahí hay cámaras que les muestran todo el perímetro y es desde ahí donde pueden ver todo lo que ocurre y desde donde se dan las órdenes de abrir o cerrar calles hasta que la plaza se llena.

Estas cámaras ayudan también a los técnicos municipales a saber cuántas personas hay en la plaza. “María Pita tiene unos adoquines y unas losetas blancas que hacen como pasillo, en función de cuántas personas haya por loseta sabemos el aforo que hay. La norma dice que lo máximo es cuatro personas por metro cuadrado. Nosotros, pegados al escenario sí que tenemos cuatro, pero más hacia atrás estamos en 2,5 personas, No nos vamos nunca a cuatro personas por metro cuadrado en toda la plaza”, aclara Touriñán, que se fija no solo en la entrada del público en los recintos sino también en la salida.

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María Pita, a reventar en el concierto de Luis Fonsi Carlos Pardellas

En el concierto de Luis Fonsi, de la mesa de sonido hacia atrás, la evacuación fue en dos minutos y 34 segundos; desde la mesa hasta Troncoso, en la salida de Puerta Real, fue en un poco menos de cinco minutos, y por Franxa, Riego de Agua y Florida, entre siete y nueve minutos. En el caso de la playa, la medición de asistentes se hace también apoyada con cámaras. “La playa engaña y la gente discute los aforos, pero hay que verlos en el momento, porque si hay marea alta, el público se estira, porque nos queda poca playa; estos días nos cogió marea bajísima y había mucha arena. Además no es lo mismo contar en un concierto que en la Batalla Naval, donde la gente está sentada, con mantas, con la cena...”.

Hasta el concierto de Luis Fonsi, los servicios de emergencias registraron de media dos intervenciones por actuación, una cifra “muy baja” para el público que acudió a los conciertos —20.000 en James Blunt; 80.000 en Tanxugueiras, 30.000 en Luis Fonsi—. El lunes, se registraron quince, doce intervenciones y tres traslados, todas ellas leves. Una cifra que sigue siendo baja, ya que, según explica Touriñán, lo habitual sería medio centenar.

Los usuarios del transporte público denunciaron también que el refuerzo de Tranvías para los días de fiesta no fue suficiente para cubrir la demanda, incluso hubo colas para poder acceder a un taxi acabado el concierto de Fonsi.

Quejas por el caos de tráfico tras los conciertos

Marea Atlántica llevará al próximo Pleno una pregunta al Gobierno local sobre si el Concello diseñó algún dispositivo especial para facilitar la movilidad de las personas que acudieron a los conciertos tanto de las Fiestas de María Pita y evitar el colapso de tráfico que se produjo tras el concierto de Luis Fonsi, el pasado lunes. La formación se queja de que fueron muchas las personas que se encontraron con dificultades para llegar al centro, ya que los autobuses estaban “desbordados” y no paraban en las paradas indicadas por ir llenos, también estaban completos los aparcamientos. Marea considera que se podría haber evitado esta situación con un plan que incentivase el uso del transporte público y minimizase la entrada de los vehículos privados en la ciudad. También la Asociación Profesional de la Policía Local A Coruña criticó ayer en sus redes sociales el dispositivo municipal. “La improvisación de la Jefatura de la Policía Local contribuyó a que no pudiéramos realizar nuestro trabajo en condiciones”, denuncian los agentes.

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