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La Opinión de A Coruña

El Concello repara la atalaya de San Roque antes de definir nuevos usos

Solo dos negocios funcionan en los bajos de la lágrima de la plaza de España, donde estuvo durante años Foto Tonecho

Operarios, ayer, realizan labores de mantenimiento en la atalaya de San Roque. | Carlos Pardellas

El Concello ha iniciado los trabajos de rehabilitación y mantenimiento de los locales comerciales de la atalaya de San Roque, donde estuvo durante años Foto Tonecho. El Gobierno local indicó ayer que son tareas de reparación de los locales y que anunciará “más adelante” los nuevos usos de estos espacios. Solo dos negocios, un asador de pollos, y un podólogo mantienen su actividad en estos bajos de la plaza de España.

En septiembre de 2019, el Concello ya había manifestado su intención de buscar nuevos usos a este enclave, aunque sin definir cuál será el futuro de los negocios que siguen prestando servicio en la atalaya de San Roque. Es un enclave que, si bien años atrás tuvo mucha actividad, con los bajos ocupados, en 2005 empezó su declive, ya que caducó la concesión municipal que daba amparo a las empresas que se asentaban en estos locales, por lo que los negocios empezaron a funcionar en precario. Con los años y las jubilaciones, estos comercios, que compartían pasillo y un baño interior, la atalaya de San Roque se fue quedando en un estado de semiabandono.

El Concello inició ayer las labores de mantenimiento de los locales, que hicieron desaparecer el toldo marrón de Melocotón y también el cartel de Foto Tonecho que, a pesar de no tener actividad, seguían luciendo en la lágrima del Campo da Leña, como una huella del comercio y del esplendor pasado de la zona.

Pese a la peculiaridad de su construcción, esta atalaya comercial —erigida donde estaba la iglesia de San Roque, de la que hay constancia de su existencia desde el siglo XVIII y que fue demolida en 1947— no está protegida en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Pescadería y Ciudad Vieja, donde aparece como parte del Sistema del Viario Local, por lo que podría ser modificada e, incluso, eliminada.

El Gobierno local, ya en 2019, había dicho que no ejecutaría el plan de reforma elaborado durante el mandato de Marea Atlántica hasta que no definiese los nuevos usos de la lágrima del Campo da Leña.

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