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Juan Pablo Villalobos Novelista, presenta ‘Peluquerías y letras’ este jueves a las 19.00 horas en Moito Conto

“Si un escritor se toma demasiado en serio puede tener una voz cínica, pero no cómica”

“Quería explorar literariamente de la felicidad, en la que parece que no hay nada que contar”

El escritor mexicano Juan Pablo Villalobos. | // LA OPINIÓN

El escritor mexicano asentado en Barcelona Juan Pablo Villalobos, autor de obras Fiesta en la madriguera o Yo tuve un sueño, presenta a las 19.00 horas de este jueves en Moito Conto (San Andrés, 35) su última obra, Peluquería y letras. La novela narra desde el humor y la parodia un día en la vida de un escritor, explorando las posibilidades de narrar lo cotidiano.

Uno de los grandes temas de la obra es la felicidad.

Quería explorar las posibilidades de un tema que en principio se ve como punto de llegada en los relatos. Lo que se suele contar son los conflictos hasta llegar a ese supuesto estado ideal, donde aparentemente no habría nada que contar. El libro parte de la frase “éramos felices”, como cuestionando si a partir de ahí es posible contar algo.

La novela ocurre en un día, como el Ulises de Joyce, otra novela que explora contar lo cotidiano.

La idea era que todo aquello que le pasase al protagonista cupiera en la novela sin estar justificado por una lógica de causas y efectos narrativos, Lo que le pasa no tiene por qué tener continuidad en la historia.

¿Cómo conjuga estos planteamientos, más conceptuales o de experimentación sobre la literatura, con hacer un libro accesible?

En todos mis libros me he planteado que el lector pueda transitar por el libro sin demasiados obstáculos, pero que haya alguna trampa, por decirlo de alguna manera: esa aparente ligereza no está carente de profundidad, de dobles significados y reflexiones. Pero me interesa que haya una fluidez en la lectura, que permita transitar por el libro como si fuera un paseo sin interrupciones.

¿Para qué usa el humor?

En otros libros había una propuesta de discurso cómico con posibilidades subversivas, con un cuestionamiento de la realidad y las circunstancias sociales, políticas, económicas... En este libro esto no deja de existir, pero lo cómico cuestiona más bien el estatuto de lo literario: qué significa ser escritor, qué significa escribir, qué posibilidades tiene la escritura... A través de la parodia, o la autoparodia, pues el protagonista es un escritor y es objeto de los chistes.

¿Es un libro autobiográfico?

Ahí está el juego de cuestionar los límites entre ficción y realidad, y también entre lo autobiográfico y lo ficticio. Son mis circunstancias, utilizo mi nombre, a mi familia, con su consentimiento... Pero es ficción, hay una distorsión de la realidad para convertirla en literatura.

¿El escritor debe ser serio?

Prefiero que el lugar desde el que narro esté libre de prejuicios, y esto empezaría por desprestigiar la figura del escritor. El escritor que se toma demasiado en serio el oficio de escribir, la figura del escritor, es imposible que encuentre una voz cómica. Podría ser cínica, sarcástica. Hay muchos escritores misántropos, que construyen este personaje de alguien aislado de la realidad, que desde allí critica. Me interesa más una figura que no rechace el mundo.

Escribe de la familia, que en literatura muchas veces se muestra a través de la disfunción.

Hay una respuesta paródica a la frase de Tolstoi de “todas las familias felices son iguales”. Hay un ensayo muy bonito de Úrsula K. Leguin que se pone a desmontar esa idea. Me interesaba qué sucede a la familia una vez llegados a ese tan ansiado objetivo de la estabilidad. Ahí nace el pensamiento conservador.

¿Busca la inspiración en la sociedad mexicana, española o ambas?

Mis tres primeras novelas son estrictamente mexicanas, pero como llevo casi 20 años fuera, la escritura se volvía nostálgica. Empecé a escribir sobre Barcelona, y a ensayar puntos de vista relacionados con mi condición de inmigrante. Busco un lugar que está entre las dos realidades.

Esta novela nace de otro proyecto más amplio, sobre la utopía.

Tengo una novela muy larga sobre la utopía, aparcada porque tengo dudas de si es lo que me interesa contar ahora. Ahora estoy obsesionado con la proliferación de discursos catastrofistas, que niegan la posibilidad de que exista un futuro, en los que pareciera que el fin del mundo ya está aquí y ya no vale la pena hacer nada. Desde un punto de vista político, por ejemplo en el caso de México, me parece peligrosísimo.

¿Algún autor o género inspira especialmente esta novela?

En los últimos libros hay una influencia conceptual de Perec, por esta reflexión de cómo narrar la realidad y nuestras vidas, pero sin que eso signifique buscar lo exótico y lo espectacular. Negando la idea de que lo literario está en lo extraordinario, y buscándola no solo en lo cotidiano, sino incluso en lo monótono, repetitivo, lugares que no nos parecen dignos de ser contados porque supuestamente serían aburridos

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