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La Opinión de A Coruña

El veto europeo a la pesca de fondo afectará a más de medio centenar de buques en A Coruña

El puerto coruñés, uno de los más afectados || El sector alerta de que peligra la viabilidad no solo de los barcos sino de los caladeros, por sobreexplotación || La Xunta estudia cómo recurrir la decisión para evitar que se aplique

La conselleira do Mar, ayer, durante su visita a la plaza de Lugo. | // VÍCTOR ECHAVE

La decisión de la Comisión Europea de decretar el cierre de la actividad de la pesca extractiva con aparejos de fondo y de artes fijas en más de 16.400 kilómetros cuadrados afectará especialmente al sector en A Coruña, según indicaron ayer tanto la conselleira do Mar, Rosa Quintana, como el presidente de la Lonja coruñesa, Juan Carlos Corrás, que cifró en “60 o 70 buques” la incidencia de la norma en los barcos que tienen relación con el puerto coruñés.

“Se verá muy afectado el sector, tanto a nivel del litoral, del pescado del día, como a la flota abanderada comunitaria. Entre las dos flotas serán unas 60 o 70 embarcaciones. Son barcos que descargan en A Coruña o que operan desde aquí aunque descarguen en otros puertos, pero que tienen relación con la ciudad”, resumió Corrás, que apunta a que son “zonas principales de pesca” y que el 75% de los buques con artes de pesca fijos faenan en estos caladeros.

Este veto se aplica a los buques que usan “redes de arrastre de fondo, redes de enmalle de fondo, palangres de fondo, nasas y almadrabas”, según consta en la comunicación oficial realizada por Bruselas.

La conselleira do Mar hizo hincapié en que el puerto de A Coruña será “uno de los más afectados”, ya que la flota que faena en el Gran Sol y que descarga en las instalaciones de la ciudad tendrá que hacer frente a esta nueva situación y con la dificultad a la que ya se enfrentan las embarcaciones que, aún teniendo capital gallego, salen al mar con bandera de Inglaterra (no comunitaria desde el Brexit). Esta flota está actualmente “sufriendo imposibilidades para descargar” en A Coruña, según advirtió Quintana, ya que su mercancía es considerada pescado de importación, por lo que tienen que afrontar trámites aduaneros “que dificultan la actividad comercial de esta flota”. Además, recalcó que, con el incremento de los precios del combustible, se complica que la mercancía llegue a A Coruña, ya que “los armadores están decidiendo descargar en otros puertos”.

A pesar de que la decisión está tomada —según la conselleira do Mar “a mala fe” por primar criterios medioambientales frente a los sociales y económicos, incluso sin buscar un equilibrio entre ambos intereses—, Quintana adelantó ayer que, en “los próximos días” convocará al sector, también a expertos juristas de la Fundación MarInnLeg y del Instituto de Estudos Europeos Salvador de Madariaga de la Universidade da Coruña (UDC) para evaluar qué posibilidades jurídicas existen para revertir esta situación.

Era algo que estaba sobre la mesa ya, desde que la directora general de Asuntos Marítimos y Pesca (DG MARE), Charlina Vitcheva, visitó Galicia a mediados de julio para reunirse con el sector y con las Administraciones gallega y española para analizar este veto. Entonces, anunció que se iban a revisar los informes y datos de los que disponía el Ejecutivo comunitario para suavizar esta situación. Finalmente, a pesar de no aportar nuevos informes, ni dictámenes biológicos ni socioeconómicos, el veto salió adelante.

Quintana avanzó ayer que Galicia va a buscar aliados en el resto de comunidades autónomas y de regiones europeas con intereses pesqueros así como en el Gobierno central, que ya mostró su disposición a defender la pesca, para ver qué medidas pueden tomar conjuntamente frente a este veto. Las actuaciones de la Xunta, según aseguró Quintana, serán “al más alto nivel”, toda vez que el presidente del Ejecutivo gallego, Alfonso Rueda, pedirá una reunión con el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, para abordar esta cuestión. Preguntado ayer por este tema, instó al Gobierno del España a “usar toda su influencia” en defensa del sector pesquero. El Gobierno ha avanzado que impugnará la medida comunitaria en un Consejo de Agricultura previsto en diez días y en el que cuenta, en principio, con el apoyo de Francia.

Tanto Corrás como la conselleira do Mar hicieron hincapié en que esta decisión está tomada sin tener en cuenta el impacto social y económico, algo a lo que obliga la Unión Europea, y pusieron en duda los estudios que han llevado a la Comisión Europea a vetar las artes de fondo, ya que no consideran acreditado que esta medida vaya a suponer una mejora de la biodiversidad. Es más, ambos alertaron de que se puede dar el efecto contrario, al someter a sobreexplotación a los caladeros en los que se permita la pesca.

“Vamos a pelear por el mismo pescado más barcos en una zona más pequeña. A ver cómo afecta eso al caladero y a la pesquería. Los barcos van a traer menos mercancía, porque hay menos zona para pescar y a ver el sector comercializador y la industria auxiliar cómo sobreviven. Además, el consumidor final va a tener que renunciar a la soberanía alimentaria y hemos visto con la guerra de Ucrania lo importante que es tener materias primas”, explicó Corrás, que apunta a que las especies más afectadas serán la merluza, el rape, la maruca o el besugo, que son de “gran valor comercial tanto en Galicia como en España”, por lo que augura desguaces.

“Primero, lo que tienen que hacer los pescadores es ver si la actividad fuera de esas zonas es viable en las condiciones que nos manda el comisario. Yo creo que no”, zanjó Corrás, que lamenta, además, que esta medida “va a conseguir acabar con el sector pesquero europeo”.

Sobre si es posible ganar la batalla legal, Corrás tampoco es optimista. “Nos hemos movilizado y poco más queda por hacer. Parece ser que no quiere dar su brazo a torcer. Nos queda establecer un hoja de ruta para ver cómo se puede recuperar esta situación que entendemos que no cuenta con todos los avales necesarios. Tenía que retirar la medida, porque no nos vale que nos diga que la va a revisar porque de aquí a que la revise, ya la mitad de la flota no existirá”, comentó ayer y enfatizó que, además, esta normativa establece zonas de amortiguación o de protección “de 25 kilómetros cuadrados y no cinco, como es lo normal”.

En la misma línea se posicionó Quintana. “No podemos consentir tener los recursos en niveles de rendimiento máximo sostenible e impedir que el sector pesquero desarrolle su actividad. Si perdemos flota, el día de mañana terceros países vendrán a extraer unos recursos que son de todos los ciudadanos de la Unión Europea”, concluyó la conselleira do Mar, que recordó que tanto Galicia como España habían hecho ya “muchos esfuerzos para adaptarse a las disposiciones comunitarias” y que de los 30.000 buques que había en España entre 1982 y 1986 solo quedan en activo pocos más de 8.000. “No se puede reducir más”, zanjó Quintana, que aseguró que Galicia sudará “hasta la última gota” para “evitar este despropósito”.

En Galicia, según explicó la conselleira do Mar hay 85 buques con interés gallego trabajando en el Gran Sol, de los cuales, 66 tienen bandera de la Unión Europea y el resto, de Reino Unido. Además, cuenta con un centenar de barcos que se verán afectados directamente por esta norma y más de 800 de artes menores que lo serán indirectamente. “Es sangrante”, concluyó la conselleira.

Recetas en la plaza para conocer las posibilidades del pescado del cerco

La plaza de Lugo se convirtió ayer en un escaparate para el pescado del cerco. Los clientes y trabajadores del mercado pudieron degustar, de la mano del chef Miguel Mosteiro, recetas elaboradas con sardina, jurel y boga en preparaciones especiales, como un marinado, o un pastel, al que añadió huevas de erizo.

La Asociación de Armadores do Cerco de Galicia (Acerga) fue la encargada de promover esta iniciativa, que lleva por nombre 

O cerco, un xeito de vida, y que visita varios mercados de la comunidad, para dar a conocer su producto y para ensalzar la labor de los placeros, como embajadores de su actividad.

La conselleira do Mar, Rosa Quintana, destacó que la del cerco es una pesca sostenible, que se realiza tanto en la costa del norte de España como en la de Portugal en mareas de un día, por lo que el pescado no solo llega fresco a los puestos, sino que, en ocasiones, lo hace también vivo. El portavoz y gerente de Acerga, Manuel Suárez, hizo hincapié en la calidad del producto, así como en su valor nutricional y también en que no son especies que alcancen un alto precio en las plazas, por lo que son asequibles para las familias. En lonja, con la subasta pública, el jurel se está pagando aproximadamente a un euro el kilo —o dos si es grande— y el bocarte, a 1,50. Aseguró, además, que la campaña de la sardina había sido muy buena, con precios por encima del euro en lonja y con muchas capturas, y que el jurel se estaba recuperando.

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