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La Opinión de A Coruña

El engranaje de ‘La casa de papel’, al descubierto

El director de la serie, Álex Rodrigo, y el guionista Juan Salvador charlan hoy en la Luís Seoane sobre el proceso de creación de la ficción: “Había una comunidad de fans a la que no podíamos fallar”

El director de la serie, Álex Rodrigo. / LOC Ana Carro

Denver, Río, Tokio o Nairobi. Para muchos, estas palabras son más que ciudades. Son personas, enfados, amores y lágrimas. “Son personajes como nosotros. Tienen sus miserias, sus problemas económicos, sus sentimientos y sus traiciones. Es una cuestión de identificación. La gente quiere ver qué les pasa. En La casa de papel, salvo el profesor, hay personas normales y corrientes. Creo que esa es una de las claves del éxito”, expone uno de los guionistas de la serie, Juan Salvador, que hoy estará junto al director de la ficción, Álex Rodrigo, en la Fundación Luís Seoane para participar en la charla organizada por la Asociación Sindical Galega de Guionistas (AGAG).

Bajo el título La casa de papel: desde el papel a la puesta en escena, los dos profesionales del mundo audiovisual expondrán los secretos de un engranaje que ha funcionado a la perfección. El proceso, avisa Rodrigo, es “complejo”. “Hemos llegado a ser un equipo de seis guionistas y hasta cuatro directores por temporada”, desvela. Así se convirtió en una de las series más vistas en todo el mundo. La banda de ladrones que tenía como objetivos atracar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y el Banco de España —repartidos en cinco temporadas— conquistó a millones de espectadores. Eso hizo que en la tercera temporada, cuando Salvador llegó al equipo de guionistas, la presión aumentase. “La presión no vino tanto de la plataforma sino que era una cosa interna. Un equipo español que nunca había vivido una popularidad así. Ahora con el tiempo parece absurdo, pero en el momento te pones una mochila de responsabilidad”, relata el director, que asegura que tenían claro que no querían decepcionar a nadie: “Había una comunidad de fans a la que no podíamos fallar”.

El guionista Juan Salvador. Ana Carro

Un camino difícil, pero Juan Salvador comenta que “hay que olvidarse de eso” y tratarla “como una serie más”. “Hay que estar concentrado en sacar lo mejor que tienes dentro para que funcione la historia”, sentencia. Como guionista, opina que “hay que escribir desde el lugar en el que crees que lo que estás haciendo es lo mejor que puedes ver en la pantalla”.

El éxito de La casa de papel llenó redes sociales y foros de teorías y deseos, pero Juan Salvador asegura que no estaban pendientes de ello. “Es imposible meterse ahí porque es un agujero muy hondo. Te puedes volver loco. Sí que a posteriori nos llegaban opiniones y teorías, algunos acertaron pero otros estaban muy lejos de lo que iba a pasar”, recuerda.

En los cuatro años en los que se emitió la serie, desde su estreno en 2017 a su final en 2021, ha habido un sinfín de historias y contratiempos que han mantenido a los espectadores pegados a la pantalla, pero fueron las muertes —sin spoilers— de algunos personajes las que lo cambiaron todo. “Es un reto importante, sobre todo cuando vas a matar a alguien importante. A mí me seduce mucho porque ayuda a explorar lugares distintos de la serie. Matar es salir de la zona de confort”, reflexiona Juan Salvador. El director de la ficción, por su parte, comenta que “las dos últimas muertes buscaban levantar al espectador de la butaca en base a una injusticia o frustración”. Y se logró. “Muere la persona que más duele que muera”, añade.

Las plataformas, en este caso Netflix, hacen que la serie siga viva aunque ya haya dejado de rodarse. Todavía hay quien la descubre por primera vez ahora. Pero, ¿cómo se decide que ya no da para más? Álex Rodrigo apunta que “hay una dicotomía de dos fuerzas y hay que hacer que coincidan”. “Por un lado, lo que la serie le pide al equipo de guionistas, que sean más o menos capítulos, y, por otro, las necesidades de la cadena o plataforma”, indica el director, para quien La casa de papel son “como dos series, con dos aventuras diferentes, la de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la del Banco de España”.

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