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Molezún, el mejor arquitecto para las viviendas de A Coruña

Los profesionales le dedicarán un homenaje con motivo de su centenario

Proyecto no realizado de Molezún para la cantera de Santa Margarita. | // La Opinión

“Si tuviéramos que elegir unos pocos nombres de arquitectos imprescindibles en la segunda mitad del siglo XX en España, estaría sin ninguna duda el de Ramón Vázquez Molezún”, afirma de forma contundente Fernando Agrasar, profesor de Composición Arquitectónica en la Escuela Superior de Arquitectura de A Coruña. Molezún, de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento, “tenía una visión de la arquitectura muy contemporánea frente a una tradición moderna en la que el autor se concebía en singular” y, según Agrasar, “él siempre trabajó en equipo y con los mejores, como José Antonio Corrales”, con quien colaboró en el diseño del Barrio de las Flores.

“Todo el mundo decía que era el arquitecto con más talento que se habían encontrado”, manifiesta Carlos Pita, quien en sus inicios profesionales intentó colaborar con Molezún pero no pudo hacerlo debido a que ya se encontraba enfermo y murió poco después. “Era un talento personal y profesional, muy generoso y desprendido, ya que nunca se dio demasiada importancia y no llegó más alto por falta de ambición”, recuerda Pita, para quien Molezún “tenía una gran alegría de vivir que transmitía a su obra”.

Antiguo edificio del banco noroeste, en Linares Rivas

También Antonio Río, profesor de Historia de la Arquitectura en la escuela coruñesa, destaca la trascendencia de este profesional, que quedará patente el próximo mes cuando se le dedique en A Coruña la Semana de la Arquitectura mediante una exposición y un libro sobre su obra en la ciudad.

Agrasar destaca que era “un arquitecto de riesgo, que exploraba nuevas posibilidades, y un artista muy importante”. Aunque vivía y trabajaba en Madrid, en A Coruña llevó a cabo bastantes obras, entre las cuales, en su opinión, “la mejor con diferencia es la organización del Barrio de las Flores”, en la que pone de relieve su forma de corazón, la disposición de los bloques, el ajardinamiento interior y las calles elevadas.

Fundación Barrié de la Maza. | // HÉCTOR SANTOS-DÍEZ jOSÉ mANUEL gUTIÉRREZ

“No hay edificio de viviendas en el que haya metido mano Molezún que no esté muy bien, ya que entendía que cualquier ocasión es buena para la Arquitectura y la prueba es su refugio en la playa de Beluso, en Bueu, que es una cosa muy modesta pero que está en todas las referencias de arquitectura española del siglo XX porque es memorable”, explica este profesor.

Para Carlos Pita, su mejor obra en A Coruña son las viviendas de la calle Darwin de Perillo. “Siempre llevo a gente de fuera a verlas, son una maravilla, sobre todo las escaleras”, detalla sobre esta obra, aspecto en el que coincide Agrasar, para quien este inmueble tiene “unas soluciones muy buenas”. “La calidad espacial y la calidez que lograba dar a sus viviendas es gloriosa”, afirma Pita sobre el trabajo de Molezún, y añade el impacto que tenían sobre el entorno, ya que “sin pretender ser más que viviendas, lograba que la calle fuese mejor”.

“Si hablas con los hijos y lees los testimonios, todos dicen que tenía un carácter muy poco convencional, sin ser excéntrico. No le gustaba nada estar debajo de los focos, ser el centro de la escena, y estaba siempre en el estudio con encajes de madera y trabajando con piezas metálicas”, señala Agrasar, quien refiere que incluso hizo viajes a Nueva York “en los que se pasaba el día visitando ferreterías para ver cosas que no había en Europa”.

Torres de la avenida de Salvador de Madariaga. | // HÉCTOR SANTOS-DÍEZ jOSÉ mANUEL gUTIÉRREZ

Pita recuerda la anécdota de que Molezún se quejaba de que perdía 250.000 pesetas con cada vivienda unifamiliar que le encargaban, por lo que cuando en una cena un amigo le pidió que se la diseñara, “le dijo que le daba 125.000 pesetas por no hacerlo y que saldría ganando dinero”. Para este arquitecto, Molezun no solo se merece que se le dedique una Semana de la Arquitectura, sino “un año completo, porque es uno de los grandes coruñeses, desconocido salvo para los que nos dedicamos a esto”.

También Agrasar destaca la falta de relevancia social de Molezún. “Hay arquitectos con muchos menos méritos que él que buscan la foto y están donde tienen que estar, pero es una cuestión de carácter, ya que le repugnaba la idea del relumbrón social y profesional”. Apunta además que su idea de la autoría compartida hace que su obra “sea menos identificable que la de Sáenz de Oiza o Alejandro de la Sota”.

Calle del Barrio de Flores, cuya ordenación urbanística diseñó Molezún. | // C.P. jOSÉ mANUEL gUTIÉRREZ

Antonio Río señala que Molezún “tiene pocas obras en A Coruña en comparación con las que hizo en otros lugares y son poco conocidas” y que entre los edificios relevantes hay varios de viviendas entre la calle Juan Flórez y la avenida de Arteixo, zona en la que su familia tenía terrenos y donde estaba su chalé, junto al Leirón del Casino. “El edificio de Juan Flórez 28 es interesante porque plantea en la fachada temas que luego aplicará en muchas de sus obras, como las ventanas rasgadas, que varían su altura en función del uso que tenga la habitación y son muy características de sus obras”, explica Río. También pone de relieve el número 1 de la calle Bolivia 1 porque “es una muestra de su interés por el portal, un espacio de transición en el que plantea dobles alturas”.

La exposición que se realizará el próximo mes incluirá las obras “que construyen la ciudad y generan hitos”, entra las que Río menciona el edificio del Banco del Noroeste en la avenida de Linares Rivas, ahora ocupado por el Sabadell y Abanca y que califica de “muy interesante por cómo resuelve las galerías y en las que plantea volúmenes que van entrando y saliendo de la fachada, lo que es muy novedoso, pero al mismo tiempo mantiene la esencia de la galería tradicional”. Carlos Pita se lamenta de la alteración que sufrió el patio de operaciones del banco, al que tilda de “glorioso”, cuando dejó de albergar al del Noroeste y considera que en A Coruña Molezún “no ha tenido suerte porque casi todo se lo han tocado”.

Otra obra relevante es el inmueble de Concepción Arenal 1-3, para el que hizo varios proyectos. “Resolvió la parte inferior con una planta baja continua con uso comercial y sobre ella levanta varias piezas como pequeñas torres con las que consigue que las viviendas tengan más calidad al disponer de más luz y ventilación”, detalla Río, con quien coinciden sobre el valor de este edificio tanto Agrasar como Pita.

Edificio de Concepción Arenal 1-3. | // VÍCTOR ECHAVE jOSÉ mANUEL gUTIÉRREZ

La vivienda de la familia Sánchez Malingre en A Zapateira, una de las pocas unifamiliares que hace, también figurará en la exposición. “Es una reintepretación de la vivienda tradicional gallega porque sugiere la imagen de un hórreo y plantea ideas muy interesantes sobre la relación interior-exterior, y tiene dentro espacios a doble altura, por lo que es muy curiosa”, según Río.

A ella se sumarán las torres de la avenida de Salvador de Madariaga junto al campo de fútbol de la Leyma, en cuya entreplanta está el Colegio de Médicos, con una solución parecida en esa parte a la del edificio Concepción Arenal. Las viviendas están diseñadas para que todas las habitaciones tengan buena iluminación y ventilación y, aunque participa en el anteproyecto del polígono de Elviña, es la única obra de Molezún en esa zona de la ciudad y ya en los años ochenta.

Su última obra, que no vio terminada, es la Fundación Barrié, “en la que utiliza la galería tradicional de un modo muy irónico, porque la lleva a todos los frentes del edificio”. Río recuerda que se comenta que este diseño fue decisión de la propiedad y resalta que “la parte más moderna del edificio está dentro”.

Entre los proyectos que no pasaron de papel y que también se expondrán se halla el que ganó en 1953 el concurso para la Delegación de Hacienda , que se situaría en el puerto entre lo que es hoy la Delegación del Gobierno y el edificio de Aduanas. Colaboraron con él Alejandro de la Sota y Antonio Tenreiro Brochón, que diseñaron “un edificio muy moderno y radical, con una galería reinterpretada y llevada a todas las fachadas” que no se llegó a construir.

También propuso crear en la plaza de Ourense un quiosco-cafefería “bastante parecido al que se hizo luego y se atribuye a Rey Pedreira”, aunque para Río “uno de los proyectos más novedosos es un edificio de viviendas en la cantera de Santa Margarita donde se hizo el Palacio de la Ópera, que serían escalonadas y en cuya cubierta continuaría el parque”. En su opinión, “habría sido tremendamente moderno y sería de sus obras más destacadas”.

En las viviendas proyectadas en la esquina de la plaza de Vigo con la calle Menéndez y Pelayo, usa de nuevo la galería y plantea unos bloques “que no cierran la manzana para dar mayor calidad a las viviendas”, mientras que en la plaza del Espino, donde en los años 70 se pretendió crear un nuevo centro de la ciudad sobre Alfonso Molina, propuso un hotel con plantas aterrazadas y un gran patio interior al que darían las habitaciones para evitar el ruido del exterior.

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