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El informe municipal de la Agenda 2030 alerta de la “creciente desigualdad entre barrios”

Denuncia la “disparidad” en la calidad de los espacios públicos y los “déficit en los equipamientos y servicios municipales” | La brecha entre los vecinos de distritos pobres y ricos se ha incrementado desde la crisis pasada

Zona del centro cívico de Os Mallos, en el segundo distrito con menores ingresos de la ciudad. | // CARLOS PARDELLAS

El plan estratégico encargado por el Gobierno local para adaptar a la ciudad los objetivos de la Agenda 2030 advierte de que la ciudad “se caracteriza por una creciente desigualdad entre barrios”, y marca como objetivo atajarla “a través de programas de regeneración, rehabilitación y renovación urbana” para los distritos más desfavorecidos.

El documento, encargado a una empresa externa y que servirá de base para la petición de subvenciones en los próximos años, no identificada los barrios cuya mejora es prioritaria, y tampoco incluye un indicador que mida el crecimiento de la desigualdad. Pero sí señala que la diferencias entre distritos se traducen en “dificultades de acceso a la vivienda”, así como “disparidad en la calidad y accesibilidad en los espacios públicos o déficit en los equipamientos y servicios municipales”, que encajan con quejas recurrentes de los vecinos y los datos estadísticos.

Según ya señaló este diario, los vecinos de los distritos del Agra do Orzán-O Ventorrillo eran a datos de 2019 los que más porcentaje de su renta tienen que dedicar a pagar alquileres con un 26 y 25,7% respectivamente frente a una media del 23,8% en el conjunto de la ciudad. Pese a que en estos barrios arrendar es más barato, los ingresos son muchos más bajos.

En el resto de la ciudad, los barrios con menos riqueza por persona suelen ser en los que los vecinos dedican un mayor porcentaje de esta a pagar alquiler: Monte Alto-Zalaeta-Atocha, Sagrada Familia, Vioño y Os Castros-Castrillón y Xuxán están todos por encima de la media, mientras que, cruzando los datos con los del Observatorio Galego da Vivenda, el porcentaje más bajo de renta destinada a alquiler correspondería a Ciudad Vieja.

Y es que la ciudad presenta unas diferencias de ingresos por barrios sustancialmente superiores a las de otras urbes de su tamaño. De acuerdo con un estudio de los economistas Juan Ignacio Martín, Pablo Castellanos y José Manuel Sánchez, investigadores y docentes en la Universidade da Coruña (UDC), la ciudad se encuentra en el número trece en cuanto a mayores diferencias económicas de entre 40 municipios de características similares.

Los vecinos del distritos más rico, el 15004, que agrupa a los primeros números de Juan Flórez y la zona de la plaza de San Pablo, ingresan 1,96 veces más que los del más pobre, Agra do Orzán-Ventorrillo, por encima de ciudades comparables como Vigo, Gijón u Oviedo. Además, la diferencia se incrementó desde 2013. Los datos encajan con los proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que, con una metodología diferente, respalda que la brecha de ingresos se agranda y que los vecinos del Ensanche ganaron un 76% más que los del Agra en 2018.

De acuerdo con los investigadores de la UDC, A Coruña está “en cuanto a ciudades parecidas” entre las que tienen mayor segregación por barrios en base a renta. Según explica Martín, existe una relación circular entre este fenómeno y la desigualdad: los habitantes que viven en barrios empobrecidos tienen más difícil mejorar su situación y las diferencias tienden a incrementarse con el tiempo. Vivir en barrios empobrecidos, explica el economista, hace los vecinos estén “más expuestos al crimen”, afecta negativamente a la salud física y mental y tiende a haber una “peor calidad de servicios públicos”, otro apartado que menciona el documento de la Agenda 2030.

Si bien no hay datos sobre cómo se distribuyen los delitos por barrios, las quejas vecinales por el crimen se han concentrado en los últimos años en Os Mallos, que conforma, junto con Sagrada Familia, el segundo distrito con menos renta de la ciudad, con una población más envejecida que la media. Pero las quejas de los residentes, recopiladas por este diario, van más allá: las agrupaciones vecinales del barrio también reclaman más limpieza e iluminación en las calles, crear nuevas zonas públicas municipales e impulsar políticas para reactivar el comercio.

Otra de las cuestiones que merman el atractivo de Os Mallos como lugar de residencia es la gran cantidad de inmuebles viejos y en malas condiciones de habitabilidad, algunos de los cuales, denuncian ONG de la ciudad, se usan para alquileres por habitaciones fuera de la legalidad. La Agenda 2030 apuesta por aumentar en la ciudad la vivienda protegida y municipal y crear un Observatorio de Vivienda.

El distrito menos favorecido, el Agra do Orzán, comparte buena parte de los mismos problemas, así como carencias de espacios verdes. El principal proyecto, la creación de un parque en la zona del Observatorio, lleva paralizado dos años y medio. El anterior concejal de Urbanismo, Juan Díaz Villoslada, se comprometió en 2021 a realizar este año un plan director para el Agra do Orzán, así como un diagnóstico de las necesidades del barrio.

A Coruña repite como la ciudad gallega con más diferencias entre la riqueza de sus habitantes

La ciudad puntuó con 33 puntos sobre 100 en el índice de Gini de desigualdad económica en 2019, de acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este indicador oscila entre 0 (todos los vecinos tendrían la misma riqueza) y 100 (un solo habitante concentraría todos los recursos del municipio), por lo que, cuando más alto sea, más desigualdad hay en el lugar. La cifra coruñesa es la más alta de entre las siete grandes ciudades gallegas, como ya había ocurrido en 2018. Así, para el último año anterior al coronavirus, la siguiente ciudad más desigual de la comunidad fue Ourense, pero se situó medio punto por debajo de A Coruña, esto es, en el 32,5. Pontevedra tuvo prácticamente el mismo dato, 32,4, mientras que Santiago de Compostela se quedó en 32,2 y Lugo en 32,1. Las urbes más igualitarias en cuanto a ingresos fueron Ferrol (30,9) y Vigo (30,6).

A Coruña se ha situado a la cabeza de la desigualdad pese a que ha disminuido desde el primer año registrado, 2015, cuando la cifra fue de 33,9. El indicador subió hasta 34,1 en 2016, pero fue bajando año a año hasta el último anterior al COVID. El motivo es que el resto de ciudades han avanzado más rápidamente hacia la paridad, incluyendo urbes que hace siete años estaban en cifras coruñesas o por encima de ellas. Ourense tenía en 2015 la misma cifra que A Coruña, mientras que Pontevedra estaba medio punto por encima.

En conjunto, el índice coruñés es el que menos ha descendido, 0,9 puntos. La mayor bajada se dio en Pontevedra (dos puntos), seguida de Vigo (1,9). El decrecimiento en Lugo fue de 1,6 puntos, mientras que en Santiago de Compostela de 1,5 y en Ourense de 1,4. Ya solo un poco por encima de A Coruña se sitúa Ferrol, con una bajada de un punto.

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