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Nueva presidenta del Consello da Avogacía Galega

Lourdes Carballo: “Estaremos vigilantes para que no exista menoscabo a la labor de la abogacía”

“Estamos ejerciendo una función que es sagrada, el derecho a la defensa”

Lourdes Carballo. | // MARTA G. BREA

La presidenta del Consello da Avogacía Galega, Lourdes Carballo Fidalgo, toma posesión hoy de su cargo, a las 13.00 horas, en la sede del Colexio de Avogados da Coruña. Fue su padre quien le enseñó los entresijos del Derecho y, por eso, siempre le ha gustado. Es la decana del colegio de Vigo, ejerce desde el año 1988 y el pasado mes de junio ingresó en la Real Academia Galega de Xurisprudencia e Lexislación como académica de número. Su mandato al frente del Consello durará un año.

De la justicia se suele decir que es lenta y, a veces, incluso, que es injusta, ¿se puede hacer algo para cambiar esto desde la presidencia del Consello da Avogacía Galega?

Justo en este momento se están haciendo cambios de calado en la Administración de Justicia que están encaminadas a la mejora del servicio. La abogacía colabora, pero nadie puede cambiar nada en solitario. Todo lo que se quiera cambiar y mejorar tiene que ser con la colaboración de todos y nosotros colaboraremos en todo lo que suponga una mejora del servicio siempre que se mantenga ileso el derecho de defensa y que se tenga en consideración la labor de los abogados y abogadas.

¿Puede pasar que por primar la eficiencia o la rapidez en los procedimientos se pierdan derechos de defensa?

Hay ocasiones en las que el legislador quiso agilizar los procesos a costa de reducir plazos pero justo los plazos que correspondían a la presentación de alegaciones y a la defensa de parte de la abogacía. La abogacía estará siempre vigilante para que no exista ningún menoscabo a su labor.

Una de las cosas que siempre reivindica su colectivo es que el turno de oficio no está bien remunerado, que no cubre el trabajo que realizan, ¿lucharán por actualizar estos precios o ya lo dan por perdido?

La competencia de justicia gratuita está transferida a las comunidades, por lo que cada una tiene unas remuneraciones diferentes. Es una reivindicación constante porque las cantidades que se abonan no llegan a los precios de mercado. En algunos casos ni siquiera llega para cubrir gastos. Hace dos años negociamos una subida del baremo y se está aplicando. Las comunidades apelan a sus presupuestos para no incrementar las cantidades, y, aunque suban, no alcanzan las cifras que nosotros desearíamos. Hay servicios que no están contemplados como remunerados. Por ejemplo, si no se le concede justicia gratuita a una persona a la que asistió un abogado de oficio, y si el abogado no le puede cobrar al cliente, no verá compensado su trabajo, porque la Administración no le paga si no concede la justicia gratuita. Consideramos que el abogado tiene que hacer un trabajo siempre pagado y que después sea la Administración la que le reclame al ajusticiable.

¿Cobran igual por un caso complicado que por uno más fácil?

Hay establecidos mecanismos de compensación para situaciones extraordinarias.

Hay cambios en el Código Penal y también nuevos delitos reconocidos, pero hay quien por ideología los niega, como la violencia machista...

Hay una formación específica para los abogados que atienden a víctimas de violencia machista y también se exige ahora una formación específica para cuando la víctima es menor. Una víctima de violencia machista no es comparable a quien le han robado el bolso. El derecho está pensado, de inicio, para defender a quien comete la agresión, pero a medida que la sociedad avanza, se da cuenta de que la víctima también necesita su propia defensa. Esa formación especial contribuye a que, a la hora de ejercer ese servicio, se haga en condiciones para que la calidad sea la máxima posible. Quien se dedica al servicio profesional desarrolla unas habilidades para empatizar con la causa que tiene que defender.

Pero eso no pasa siempre.

Normalmente, quien defiende suele creer en lo que defiende y empatiza con el cliente y eso facilita la labor de la defensa. Creer en lo que se defiende y estar en comunión con el cliente. Tenemos un sistema de justicia gratuita, pero solo se dan de alta aquellos que quieren realizar ese servicio, por ejemplo, si le toca una víctima de violencia tiene que estar dispuesto a defenderla. Tengo confianza en que los que están prestando este servicio creen en el trabajo que hacen. Forma parte de nuestra actividad, tanto atender al cliente como acompañarlo y ayudarlo. Quien no entiende ciertos delitos o considera que no merecen defensa puede fácilmente renunciar a hacer este servicio.

¿En tan solo un año de mandato le dará tiempo a realizar algún cambio significativo?

En un año no da tiempo a cambiar nada, pero yo me conformo con que se mantenga lo que funciona y con ayudar a sentar las bases de los cambios del futuro. Con eso ya me basta.

¿Cuáles serían esos cambios y cuáles son fácilmente realizables?

En este momento, lo que más reivindicamos es que se permita realizar en condiciones óptimas la labor de la defensa, que se respete la función de la abogacía en todos los órganos y administraciones, que pueda realizar su función sin más impedimentos que los que marca la ley. Hemos pasado limitaciones con el coronavirus de acceso a los órganos judiciales y, a pesar de haber superado ya la pandemia, existen aún trabas en algunos órganos y creemos que debe parar. Me consta que hay quejas por el trato que se les dispensa a los abogados por parte de su propio cliente o de un contrario y eso no es de recibo. Estamos ejerciendo una función sagrada, que es el derecho a defensa.

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