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El albergue de Comandancia: Los arquitectos cuestionan el derribo

Profesionales coruñeses se oponen a la demolición , acordada por la Xunta y el Concello, del edificio de la antigua Comandancia que se destinará al alojamiento de peregrinos

Fachada con vistas al paseo marítimo del edificio de Comandancia que será demolido para construir el albergue de peregrinos. | // CARLOS PARDELLAS

No es una “joya moderna”, ni una “gran pieza arquitectónica”, ni una “obra excepcional”; pero sí es un “testimonio histórico de una forma particular de hacer arquitectura”, un “legado arquitectónico inseparable del lugar en el que se ubica”. Los entrecomillados corresponden a arquitectos coruñeses que defienden la vigencia en la antigua Comandancia de Obras del edificio en mal estado para el que el Concello y la Xunta, apoyados en informes técnicos, han acordado su demolición para la construcción en el mismo lugar de un albergue de peregrinos. La administración local cederá el viejo edificio a la gallega para que lo derribe de forma total o casi total, previsiblemente al inicio de 2023. Los profesionales son críticos con el acuerdo y creen que el inmueble, que fue la antigua residencia de oficiales de Comandancia, debería rehabilitarse, no echarse abajo.

El emplazamiento del edificio ya es significativo y merece una “reflexión”, apunta Óscar Pedrós, secretario de la delegación coruñesa del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia. Aunque la construcción carece de protección, se encuentra en el ámbito del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Ciudad Vieja y Pescadería, así como dentro de un polígono del plan estratégico para la recuperación de las murallas de la ciudad, que son Bien de Interés Cultural desde 1944. Muy próximo al edificio están los ámbitos de A Maestranza donde la empresa vasca Lipromo ha adquirido dos parcelas para construir viviendas, y debajo de una de ellas se han hallado restos de la antigua fortificación defensiva, lo que ha paralizado el proyecto.

“Aunque no es una obra protegida, si desaparece se pierde una muestra del racionalismo arquitectónico que se practicó en A Coruña, donde hay muchas obras. Lo nuevo que haya no será parecido a lo anterior, un ejemplo de arquitectura militar, y no me parece un acierto que se borre”, opina Pedrós.

Con términos de rechazo más contundentes se expresan los arquitectos Carlos Pita y Fernando Agrasar, quien fue director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña. “Es una barbaridad derribar ese edificio”, cree Agrasar. “Entiendo que es más costoso rehabilitarlo, así que se opta por demolerlo. Lo peor es que esta decisión se toma después de que durante décadas se dejara morir el edificio. Es una obra militar culta y moderna que se encuentra sobre la muralla, el testimonio de una época, la República, que se borra de un plumazo”, explica. Agrasar, no obstante, considera que el emplazamiento es “perfecto” para un albergue.

Carlos Pita, autor del diseño que tendrá el primer edificio de la Ciudad de las TIC en la antigua fábrica de armas, admite que el anuncio de derribo del inmueble de Comandancia le “indigna” porque supone la eliminación de un valor arquitectónico de la ciudad. “Me parece un error tirar algo que se puede rehabilitar. Cuando estuve dentro [en el mandato de Marea Atlántica, recuerda], no estaba tan deteriorado como para tirarlo, pero desconozco si entraña peligros”. Pita es además crítico con la utilidad prevista para el edificio: “No entiendo la necesidad de un albergue de peregrinos en esa zona de la ciudad, cuando hay necesidades más grandes de edificios asistenciales y equipamientos”.

El también arquitecto Plácido Lizancos se opone a la demolición de la construcción de Comandancia, pero evita pronunciarse sobre la conveniencia de dedicar el futuro inmueble a un alojamiento. “Se olvidan los valores sociales de la arquitectura, hay dejadez por las construcciones del pasado. En la ciudad hay infinidad de edificios menores que son testigos de una época que, cuando se eliminan, convierten a las ciudades en anónimas”, expone Lizancos.

La construcción de un albergue de peregrinos en la ciudad —la única de Galicia con Ferrol que no lo tiene— es una aspiración que la alcaldesa, Inés Rey, y el anterior presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, expresaron en 2019. El proyecto se ha demorado, entre otras razones, porque la Xunta, que debía financiar la reforma, calculó que implicaría una inversión superior a la consignada para el presupuesto de este año, de 1,5 millones de euros. El Concello apostaba en 2021 por una intervención que mantuviese “en lo posible” las fachadas del edificio para respetar su “valor histórico y calidad arquitectónica”. Pero según señaló el martes la alcaldesa, los técnicos aconsejan el derribo.

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